sábado, 2 de mayo de 2015

SECRETOS DE FAMILIA - CAPITULO 10

— ¿En qué estás pensando, Shin Hye?
Shin Hye levantó la mirada. Estaba con Yong Hwa en una cafetería y estaba pensando en lo bien que se sentía agarrando la mano de él.
Había pasado una semana desde que cenó en su casa y cada día se sentía más enamorada de él, pero también tenía más remordimientos por no ser completamente sincera.
Lee Sun Ki  se había puesto verdaderamente grosero e incluso la había amenazado con demandarla por acoso si intentaba ponerse en contacto con él otra vez. Eso significaba que su única esperanza era Kang Ye Sol, que no había contestado a sus llamadas. Aunque estaba decidida a volver a hablar con ella.
Sabía que Yong Hwa estaba esperando una respuesta y esbozó una sonrisa forzada.
—Mmm... estaba pensando en que tienes una familia muy unida.
Lo pensaba de verdad. Yong Hwa la había invitado a ver un partido de beisbol en casa de Jae Jin y Song Qian. Había conocido a los padres de Yong Hwa y había vuelto a ver a algunos de sus familiares que ya conocía. Además, por fin había conocido a su hermana So Min y a su marido.
—Sí, tengo que reconocer que estamos muy unidos —Yong Hwa sonrió— Pero tú también estás muy unida a tus hermanos, ¿no?
—Sí. Min Young y Shin Won son estupendos. Hae Su tiene una hermana y un hermano, pero son más distantes. Ellos creen que se excedió al incluirme en su familia. Al fin y al cabo, soy el producto de una aventura de su marido.
—También fuiste la hija de su marido. Además, tú no tienes la culpa de que su marido fuera así. Creo que fue admirable por parte de Hae Su que lo aceptara e hiciera lo que hizo. Sé que muchas mujeres no lo harían por orgullo.
Shin Hye asintió con la cabeza.
—Es verdad, sé que por eso es especial para mí. Se propuso que yo formara parte de la vida de Min Young y Shin Won y se lo agradezco. Me ayudó mucho después de la muerte de mi madre.
—Seguro que para tus abuelos fue muy doloroso que ella muriera de esa forma.
Shin Hye suspiró profundamente.
—Sí, era su única hija. Mi abuelo se culpó durante algún tiempo por no haber descubierto antes lo de mi padre. Por otro lado, también se preguntaba si había hecho bien al contratar al detective y decirle la verdad a mi madre. Nunca pensó que se quitaría la vida por eso —Shin Hye se quedó un momento en silencio —Durante mucho tiempo sentí mucho resentimiento hacia ella por dejarme sola. Necesité tratamiento para superarlo y darme cuenta de que el amor que mi madre sentía por mi padre era obsesivo y enfermizo. Entonces me prometí a mí misma que nunca me dejaría atrapar por un hombre.
Yong Hwa agarró con fuerza la mano de Shin Hye y pensó en la relación que tenían. Tenía que reconocer que aquellas semanas habían sido muy especiales. Habían jugado al tenis un par de veces, habían visto un espectáculo de rayos láser y ella había presenciado la victoria del equipo de Yong Hwa una semana y su derrota a la semana siguiente. El domingo pasado, un grupo, encabezado por Se Hyun, habían ido a pasear en las motos que fabricaba el propio Se Hyun. Nadie de la familia pareció sorprenderse de que llevara a Shin Hye, ni nadie le preguntó sobre el tiempo que pasaban juntos. Su familia había aceptado que eran una pareja y él no sabía qué pensar sobre ese asunto.
—¿Quieren más café?
Los dos miraron al camarero.
—No, gracias —contestó Yong Hwa mientras soltaba la mano de Shin Hye para mirar la hora —pero podría darme la cuenta. Gracias por acompañarme de compras —le dijo a Shin Hye cuando el camarero se fue.
Ella se rió.
—Conozco a muy poca gente, sobre todo hombres, que haga las compras de Navidad con tanta antelación. Todavía faltan dos meses.
—Ya —Yong Hwa sonrió—, pero como tú dices, tengo mucha familia. Además, que cada uno dé una lista de regalos facilita las cosas. Lo complicado es acertar con la tienda que le gusta más a cada uno. En mi familia no sirve el dicho de a caballo regalado no le mires el diente.
Salieron de la cafetería y dieron otra vuelta por el centro comercial. Todavía faltaban dos meses, pero algunas tiendas ya tenían la decoración navideña.
—El día después del dia del chukseo, este sitio es como un hormiguero. Tendrías que venir conmigo para comprender lo que quiero decir. Sin embargo, el gentío me despierta el espíritu de la Navidad.
Shin Hye se quedó sin aliento. Todavía faltaba un mes para ese dia y que él diera por supuesto que seguirían juntos hizo que se sintiera como flotando en el aire. Sin embargo, tardó poco en poner los pies en el suelo al acordarse de que al día siguiente iba a ir a visitar a Kang Ye Sol. Tenía que volver a intentarlo antes de contarle la verdad a Yong Hwa.

Shin Hye le agradeció a la señora Kim que trabajara todo el día para que ella pudiera ir a Gimje a visitar a Kang Ye Sol. Detestaba ser una molestia, pero estaba decidida a volver a comprobar si le ocultaba algo.
Kang Ye Sol  no estaba en su casa, pero una mujer mayor, la madre de Kang Ye Sol, le dijo que su hija tenía una peluquería cerca de allí. Media hora más tarde, Shin Hye estaba aparcando el coche delante de la peluquería.
En cuanto entró y vio la expresión de Kang Ye Sol, supo que se había sorprendido de verla.
—Señora , ¿qué tal está? 
La decoración de la peluquería era muy elegante. Shin Hye se alegró de que sólo hubiera una cliente, que estaba en el secador de pelo y no podría oírlas.
— ¿A qué ha venido? —le preguntó Kang Ye Sol después de inclinarse a modo de saludo— Creía que ya no teníamos nada más que hablar.
Shin Hye esbozó una sonrisa cautelosa.
—Esperaba que hubiera recordado algo desde entonces.
—No. Ya le he dicho todo lo que sé.
— ¿Está segura?
Shin Hye decidió intentar otro argumento. No quería presionarla, pero quería saber la verdad.
— ¿Cree que mi abuelo le dio las recetas a alguien que trabajaba para  Lee Duk?
Kang Ye Sol  le clavó la mirada.
—No, claro que no. Era uno de los hombres más honrados que he conocido. Me sentí fatal cuando Jung lo acusó de hacerlo.
— ¿Estaba allí el día que lo hizo?
—No. Su abuelo y Jung tuvieron una discusión y su abuelo se fue, pero eran tan buenos amigos que todos dimos por supuesto que volvería.
Shin Hye asintió con la cabeza.
— ¿Se acuerda de por qué discutieron?
Kang Ye Sol  volvió a mirar hacia otro lado.
—Por mí —contestó al cabo de unos segundos.
Shin Hye no estaba segura de haberla entendido bien.
— ¿Por usted?
—Yo estaba pasando un momento muy malo. Mi hijo Jam He, que entonces tenía dieciocho meses, estaba constantemente enfermo y yo faltaba mucho al trabajo por eso. Además, cuando iba estaba tan preocupada que empecé a confundir los pedidos —Kang Ye Sol  tomó aliento al recordar aquellos tiempos—Algunos clientes se quejaron al señor Jung. Su abuelo sabía cuánto necesitaba el trabajo para pagar a los médicos de Jam He y le pidió al señor Jung que me diera otra oportunidad. Discutieron y oí que su abuelo se marchaba —Kang Ye Sol  sacudió la cabeza con pena—. Me sentí fatal, pero Han Ki Ae , que había trabajado más tiempo con su abuelo y el señor Jung, me dijo que no me preocupara porque su abuelo ya se había marchado otras veces después de una discusión y siempre había vuelto. Cuando pasaron dos semanas y no volvió, empecé a preocuparme y a sentirme culpable.
Shin Hye la miró con cierta compasión. Era evidente que Kang Ye Sol  seguía sintiéndose culpable.
—Yo también creo que mi abuelo y el señor Jung habrían acabado arreglándolo todo, pero justo después pasaron un par de cosas. Ingresaron a mi madre con neumonía y mis abuelos fueron a Seul para ocuparse de mí —Shin Hye sonrió al recordarlo—. Creo que cuando estaban allí decidieron que mi madre y yo los necesitábamos cerca, sobre todo cuando no podían convencerla para que ella fuera a Jeonju. Volvieron a casa una semana o así más tarde y mi abuelo se encontró con las acusaciones del señor Jung. Alguien a quien consideraba su amigo ponía en duda su honradez y eso le dolió. No consiguió que el señor Jung creyera que era inocente y creo que por eso decidió que lo mejor para todos era que él se fuera a Seul.
Las dos se quedaron en silencio un rato, pero Shin Hye habría jurado que Kang Ye Sol  tenía una expresión rara. Si no se equivocaba, era una expresión de culpabilidad.
— ¿Está segura de que no puede decirme nada más, señora ?
Kang Ye Sol  guardó silencio durante un instante.
—No, no hay nada más —contestó al final.
Shin Hye no la creía.
—Es muy importante para mí que si se acuerda de algo, se ponga en contacto conmigo. En estos momentos estoy metida en una situación muy complicada.
Kang Ye Sol  arqueó una ceja.
— ¿Qué tipo de situación complicada?
Shin Hye supo que tenía que ser completamente sincera y así quizá Kang Ye Sol  le dijera lo que estaba ocultando.
—Me he enamorado de Yong Hwa, el nieto del Sr. Jung Soo.
—Es el dueño del restaurante que hay en el centro de Jeonju, ¿no?
—Sí, efectivamente —Shin Hye sonrió.
—Siempre supe que acabaría siguiendo los pasos de su abuelo. Siempre estaba por el restaurante y ayudaba mucho más que los otros. Siempre me pareció un hombre amable.
Shin Hye sonrió de oreja a oreja.
—Lo es. Llevamos casi un mes saliendo, pero él no sabe que soy la nieta de Choi Lun Woo.
Kang Ye Sol  arqueó las cejas.
— ¿De verdad?
—De verdad. Nuestras familias se enemistaron por lo que pasó. Yo prometí a mi abuela, antes de que muriera, que demostraría a los Jung que mi abuelo era inocente y que acabaría con la disputa —tomó aire—. No había calculado que conocería y me enamoraría de Yong Hwa.
Kang Ye Sol  asintió con la cabeza.
—Pero, seguramente, algo que pasó hace tanto tiempo tampoco les separará.
—Podría hacerlo. El estaba muy unido a su abuelo y sé que sigue muy dolido con lo que pasó. Además, la sinceridad es muy importante para Yong Hwa. Tendría que habérselo dicho desde el principio, pero antes quería demostrar la inocencia de mi abuelo. Ahora compruebo que me equivoqué al esperar.
— ¿Qué va a hacer?
—Decirle la verdad y esperar que me crea. Esperar que esté dispuesto a olvidar el pasado y a mirar hacia delante.
— ¿Cree que lo hará? —le preguntó Kang Ye Sol  después de estar unos segundos en silencio.
—Eso espero.
***
Yong Hwa miró la hora y pensó que Shin Hye ya debería haber vuelto. Pasó por la tienda a la hora de cerrar para decirle que tenía que irse de la ciudad inesperadamente, pero se encontró con que la señora Kim seguía allí. Sólo le dijo que Shin Hye había salido a hacer un recado y que no volvería antes de las siete.
Él no dejaba de preguntarse qué tipo de recado podría tenerla alejada de la tienda durante casi todo el día. Oyó que llamaban a la puerta de su despacho.
— ¿Quién es?
—Juni Joo.
—Pasa.
Vio que su camarera de confianza entraba nerviosamente. Nunca había visto nerviosa a Juni Joo por ningún motivo. Además, captó cierta.
—Juni Joo, ¿qué pasa? —le preguntó ante el silencio de ella.
Ella dudó y miró hacia otro lado.
—He venido a traerte esto.
Yong Hwa abrió los ojos como platos cuando ella le dio un papel. Él no tardó ni un segundo en echarle una ojeada.
— ¿Te marchas?
Juni Joo bajó la mirada y se encogió de hombros.
—Sí. Me gusta trabajar aquí, pero si quiero terminar los estudios tengo que empezar a ir todo el día a clase. Ayer me llegó una carta de una Universidad de Seúl que me ofrece una beca para los dos últimos años y he decidido aceptarla.
Yong Hwa sonrió. Lamentaba perder a Juni Joo, pero sabía que no podía desperdiciar aquella ocasión.
—Me alegro por ti, Juni Joo.
Ella esbozó una ligera sonrisa.
—Gracias. Yo también me alegro. No he parado de leer la carta una y otra vez para convencerme de que no estaba soñando. Quieren que empiece en enero, así que tendré que hacer la maleta y marcharme. Como se acercan las vacaciones, no quería dejarte en la estacada y quería decírtelo ahora, aunque seguramente yo pueda trabajar un mes más.
—Te lo agradezco. Va a ser muy difícil reemplazarte. Si alguna vez necesitas cualquier cosa, no dudes en llamarme.
—Gracias, Yong Hwa.
Juni Joo se marchó y Yong Hwa se dejó caer contra el respaldo de la butaca. Volvió a mirar la hora. Tenía que ver a Shin Hye y lo peor de todo era que también tenía que irse tres días de la ciudad. No había trabajado mucho porque no había podido dejar de pensar en Shin Hye y no encontrarla en la tienda había sido una enorme decepción.
A Yong Hwa no le gustaba el rumbo que estaban tomando sus pensamientos, cada vez estaba más obsesionado con Shin Hye. Por primera vez en su vida, al tomar en brazos a las gemelas de Jong Hyun a primera hora de la mañana, pensó en tener hijos. Aunque no hacía mucho le había dicho a Shin Hye que no pensaba tener hijos. Sin embargo, cuando miró a sus sobrinas, vio a Shin Hye como la madre de sus hijos. El pánico le atenazó la garganta.
Se levantó como si no fuera el mismo. Notaba sensaciones que era mejor olvidar, pero por algún motivo no podía olvidarlas. Se sentía dominado por el deseo y salió del despacho con la única idea de que tenía que ver a Shin Hye.

Yong Hwa se abalanzó sobre Shin Hye cuando ella abrió la puerta.
—Te he echado de menos todo el día —susurró mientras la besaba.
Entró y cerró la puerta. No le importaba haberla visto el día anterior ni que hubiera hecho el amor con ella la noche anterior. La besó.
Shin Hye intentó no estremecerse por el amor que le rebosaba todo el cuerpo. No quería imaginarse la posibilidad de que Yong Hwa se marchara furioso cuando ella le contara la verdad esa noche. Aunque sabía que lo tenía que hacer.
—Yong Hwa, tengo que decirte algo...
Él volvió a besarla profunda y ávidamente, con una pasión que nubló el pensamiento de Shin Hye. Ella sabía que aquélla podía ser la última vez que se diera esa situación y lo besó con la misma voracidad que él.
Yong Hwa se separó, la tomó en brazos y la llevó al piso de arriba. La dejó de pie junto a la cama y empezó a quitarle la ropa. Los dos estaban enloquecidos por la pasión y el anhelo.
—Te deseo con toda mi alma —susurró Yong Hwa cuando desnudó completamente a Shin Hye y él también estuvo desnudo.
Yong Hwa pensaba hacer el amor a esa mujer toda la noche. A su mujer. Cerró los ojos cuando una punzada le atravesó el corazón y casi lo deja sin respiración.
—Yong Hwa, ¿te pasa algo?
Él abrió los ojos y miró a Shin Hye. Se colocó encima de ella y comprobó con satisfacción que estaba preparada para recibirlo. En ese momento, lo vio claro. Ella era su mujer y la amaba. Nunca pretendió que pasara eso, pero había pasado y sólo podía aceptarlo.
—Yong Hwa...
A él se le aceleró el corazón, se inclinó sobre ella y la besó delicadamente.
—No, no me pasa nada. No podría estar mejor.
Ella sonrió de oreja a oreja.
—Eh... eso lo decidiré yo...
Yong Hwa sonrió y la beso en los labios.
—Entonces, déjame que te ayude a tomar una decisión tan importante.
Volvió a besarla profundamente mientras la acariciaba íntimamente.
Yong Hwa separó la cabeza y la miró cuando ella abrió lentamente los ojos. Él estaba rebosante de un anhelo que no había sentido nunca al saber lo mucho que deseaba a aquella mujer. Lo mucho que la amaba. Sintió una necesidad perentoria de estar dentro de ella.
—Te quiero, Shin Hye.
Vio que ella abría los ojos de par en par, con incredulidad. Luego, los ojos se le empañaron de lágrimas y captó una expresión de felicidad en sus labios.
—Yo también te quiero, Yong Hwa.
Él no se lo había esperado y esas palabras hicieron que perdiera el control. La necesidad de hacerle el amor se hizo tan vital como respirar.
Él nunca había conocido nada tan hermoso como aquello. Ella llenaba un vacío que él no sabía que tenía dentro.
— ¡Yong Hwa!
Cuando ella gritó su nombre, él apretó los dientes al notar que le invadían las mismas sensaciones que a ella. Una erupción de sensaciones se adueñó de ellos. 

Unas horas más tarde, Yong Hwa intentó no despertar a Shin Hye cuando se bajó de la cama. Tenía que irse y hacer la maleta para su viaje a Busan. Faltaban cinco horas para que su avión despegara y tendría que aguantar el tráfico de la mañana hasta el aeropuerto.
Se vistió, se acercó a la cama y le dio un suave beso en los labios. Luego, bajó las escaleras y decidió dejarle una nota. También la llamaría cuando llegara al aeropuerto. Si aquella reunión no fuera tan importante, se habría quedado. Sin embargo, había pensado en abrir un restaurante en Busan e iba a reunirse con un grupo de personas que podían hacer posible esa empresa.
Abrió la puerta del despacho de ella y miró alrededor. Era la primera vez que entraba en esa habitación y le gustó cómo la tenía organizada. Era pequeña, pero bien y funcionalmente amueblada. Fue a la elegante mesa de roble para buscar un trozo de papel y un bolígrafo. Se quedó helado cuando vio una foto enmarcada.
La agarró y parpadeó sin creerse lo que estaba viendo. Era una foto de Shin Hye con dos personas mayores que él supuso que serían los abuelos que tanto quería. Los reconoció inmediatamente. Eran el Sr. y la Sra. Choi.
Notó como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago. ¿Shin Hye era la nieta de Choi Lun Woo? Si era así, ¿por qué no se lo había dicho? Dejó la foto en la mesa con una mano temblorosa. Miró por la mesa, se fijó en un papel y lo leyó.
Tareas del día:
Volver a hablar con Lee Duk sobre las recetas de Jung.
Sintió como una puñalada en el corazón y el papel se le cayó de la mano. Cerró los ojos. Era imposible que otro Choi fuera a traicionar a un Jung. Cuando abrió los ojos y volvió a ver la foto y el papel, comprendió que todo era posible. ¿Se habría enterado Lee Duk de que iba a abrir otro restaurante y quería hacer algún trato con Shin Hye para que se aproximara a él?
Ella, efectivamente, se había aproximado a él, tanto que le había confiado una de sus recetas. ¿Qué ganaba ella? ¿La posibilidad de vender su pastelería en los restaurantes de Lee Duk por todo el país? Apretó los dientes. Le rompía el alma saber que era una oportunista, como lo había sido Yoo Jin.
Sintió una furia que no había sentido jamás, una furia mezclada con un dolor inmenso. Salió del despacho y subió al piso de arriba a toda velocidad. Era la segunda vez que entregaba su corazón a una mujer con el mismo resultado. Nunca volvería a confiar ciegamente en nadie.
Cuando entró en el dormitorio, sintió una presión que le atenazaba el corazón. Estaba desgarrado por el amor que sentía hacia ella y por el dolor de su traición. Resopló como si así pudiera expulsar cualquier sentimiento hacia ella y se acercó a la cama.
—Shin Hye, despierta.
Shin Hye abrió lentamente los ojos al oír la voz de Yong Hwa. Cuando consiguió verlo claramente, observó que tenía una expresión de furia. Se apoyó en la cabecera de la cama.
— ¿Qué pasa, Yong Hwa?
Él no dijo nada, se limitó a mirarla con los ojos llenos de ira.
—Yong Hwa, por favor, ¿qué pasa?
— ¿Por qué no me dijiste que eres la nieta de Choi Lun Woo? ¿Te has divertido ridiculizándome?
Ella contuvo la respiración y se preguntó cómo se habría enterado, pero eso ya daba igual.
—No, no es así, Yong Hwa. Quería decírtelo, pero también quería demostrar antes que mi abuelo era inocente.
—No puedes demostrar lo que no es verdad.
Shin Hye saltó de la cama y se enfrentó a Yong Hwa.
—Mi abuelo no se llevó ninguna receta y quería demostrarlo, pero me enamoré de ti y...
—No te has enamorado de mí, yo sólo era un medio para alcanzar un fin. ¿Crees que soy idiota? He visto la nota en la que dices que hoy has quedado con Lee Duk. ¿Tienen un acuerdo para robar más recetas de los Jung? ¿Qué te ha ofrecido? ¿La posibilidad de servir tus pasteles en sus restaurantes?
Shin Hye negó vigorosamente con la cabeza.
—No. ¿Cómo puedes pensar algo así? Lee Duk tiene respuestas. Alguien le dio las recetas y como yo sé que no fue mi abuelo, me cité una vez con él para ver qué podía decirme. Voy a verlo otra vez para sacarle más información, si puedo.
Yong Hwa tomó una bocanada de aire. Quería creerla, pero sólo podía pensar en que ella lo había traicionado. Apretó los labios.
—Si lo que dices es verdad, ¿por qué no me dijiste quién eres? Hemos estado saliendo durante  un mes y has tenido muchas oportunidades de decirme la verdad, pero nunca me dijiste que fueras familia de Lun Woo.
Shin Hye tragó saliva. Sabía que tenía razón.
—Como ya te he dicho, primero quería demostrar su inocencia. Intenté decírtelo cuando viniste anoche, pero no tuve la ocasión. Tienes que creerme, Yong Hwa. Te quiero y...
Yong Hwa soltó una carcajada llena de amargura.
— ¿Me quieres? ¿Así me demuestras tu amor? ¿Con una mentira? En ese caso, no me interesa.

Se dio la vuelta y se fue de la habitación. Shin Hye contuvo la respiración hasta que oyó el portazo. Se le llenaron los ojos de lágrimas. Había complicado irremediablemente las cosas y Yong Hwa la odiaba.










2 comentarios:

  1. debak ! las cosas si que se complicaron y en cierta o mucha parte todo paso por que shin no supo ablar con la verdad desde un principio pero .. igual que tal que no le uviera creido la comprendo por que yo en su situcion no se que uviera echo .. pero ella se enamoro y el tambien lo malo es que el no le cree y ahora que las cosas ivan super que mejor .. aa y ahora que pasara con que pensamientos regresara de busan sigueeeee muy buen cap

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  2. Oh No se entero de la peor manero no puede ser espero que Shin aclare todo y Yong la perdone

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