— ¿En qué
estás pensando, Shin Hye?
Shin Hye
levantó la mirada. Estaba con Yong Hwa en una cafetería y estaba pensando en lo
bien que se sentía agarrando la mano de él.
Había pasado
una semana desde que cenó en su casa y cada día se sentía más enamorada de él,
pero también tenía más remordimientos por no ser completamente sincera.
Lee Sun Ki se había puesto verdaderamente grosero e
incluso la había amenazado con demandarla por acoso si intentaba ponerse en
contacto con él otra vez. Eso significaba que su única esperanza era Kang Ye
Sol, que no había contestado a sus llamadas. Aunque estaba decidida a volver a
hablar con ella.
Sabía que
Yong Hwa estaba esperando una respuesta y esbozó una sonrisa forzada.
—Mmm...
estaba pensando en que tienes una familia muy unida.
Lo pensaba
de verdad. Yong Hwa la había invitado a ver un partido de beisbol en casa de Jae
Jin y Song Qian. Había conocido a los padres de Yong Hwa y había vuelto a ver a
algunos de sus familiares que ya conocía. Además, por fin había conocido a su
hermana So Min y a su marido.
—Sí, tengo
que reconocer que estamos muy unidos —Yong Hwa sonrió— Pero tú también estás
muy unida a tus hermanos, ¿no?
—Sí. Min
Young y Shin Won son estupendos. Hae Su tiene una hermana y un hermano, pero
son más distantes. Ellos creen que se excedió al incluirme en su familia. Al
fin y al cabo, soy el producto de una aventura de su marido.
—También
fuiste la hija de su marido. Además, tú no tienes la culpa de que su marido
fuera así. Creo que fue admirable por parte de Hae Su que lo aceptara e hiciera
lo que hizo. Sé que muchas mujeres no lo harían por orgullo.
Shin Hye
asintió con la cabeza.
—Es verdad,
sé que por eso es especial para mí. Se propuso que yo formara parte de la vida
de Min Young y Shin Won y se lo agradezco. Me ayudó mucho después de la muerte
de mi madre.
—Seguro que
para tus abuelos fue muy doloroso que ella muriera de esa forma.
Shin Hye
suspiró profundamente.
—Sí, era su
única hija. Mi abuelo se culpó durante algún tiempo por no haber descubierto
antes lo de mi padre. Por otro lado, también se preguntaba si había hecho bien
al contratar al detective y decirle la verdad a mi madre. Nunca pensó que se
quitaría la vida por eso —Shin Hye se quedó un momento en silencio —Durante
mucho tiempo sentí mucho resentimiento hacia ella por dejarme sola. Necesité
tratamiento para superarlo y darme cuenta de que el amor que mi madre sentía
por mi padre era obsesivo y enfermizo. Entonces me prometí a mí misma que nunca
me dejaría atrapar por un hombre.
Yong Hwa
agarró con fuerza la mano de Shin Hye y pensó en la relación que tenían. Tenía
que reconocer que aquellas semanas habían sido muy especiales. Habían jugado al
tenis un par de veces, habían visto un espectáculo de rayos láser y ella había
presenciado la victoria del equipo de Yong Hwa una semana y su derrota a la
semana siguiente. El domingo pasado, un grupo, encabezado por Se Hyun, habían
ido a pasear en las motos que fabricaba el propio Se Hyun. Nadie de la familia
pareció sorprenderse de que llevara a Shin Hye, ni nadie le preguntó sobre el
tiempo que pasaban juntos. Su familia había aceptado que eran una pareja y él
no sabía qué pensar sobre ese asunto.
—¿Quieren
más café?
Los dos
miraron al camarero.
—No, gracias
—contestó Yong Hwa mientras soltaba la mano de Shin Hye para mirar la hora —pero
podría darme la cuenta. Gracias por acompañarme de compras —le dijo a Shin Hye
cuando el camarero se fue.
Ella se rió.
—Conozco a
muy poca gente, sobre todo hombres, que haga las compras de Navidad con tanta
antelación. Todavía faltan dos meses.
—Ya —Yong
Hwa sonrió—, pero como tú dices, tengo mucha familia. Además, que cada uno dé
una lista de regalos facilita las cosas. Lo complicado es acertar con la tienda
que le gusta más a cada uno. En mi familia no sirve el dicho de a caballo
regalado no le mires el diente.
Salieron de
la cafetería y dieron otra vuelta por el centro comercial. Todavía faltaban dos
meses, pero algunas tiendas ya tenían la decoración navideña.
—El día
después del dia del chukseo, este sitio es como un hormiguero. Tendrías que
venir conmigo para comprender lo que quiero decir. Sin embargo, el gentío me
despierta el espíritu de la Navidad.
Shin Hye se
quedó sin aliento. Todavía faltaba un mes para ese dia y que él diera por
supuesto que seguirían juntos hizo que se sintiera como flotando en el aire.
Sin embargo, tardó poco en poner los pies en el suelo al acordarse de que al día
siguiente iba a ir a visitar a Kang Ye Sol. Tenía que volver a intentarlo antes
de contarle la verdad a Yong Hwa.
Shin Hye le
agradeció a la señora Kim que trabajara todo el día para que ella pudiera ir a Gimje
a visitar a Kang Ye Sol. Detestaba ser una molestia, pero estaba decidida a
volver a comprobar si le ocultaba algo.
Kang Ye Sol no estaba en su casa, pero una mujer mayor, la
madre de Kang Ye Sol, le dijo que su hija tenía una peluquería cerca de allí.
Media hora más tarde, Shin Hye estaba aparcando el coche delante de la
peluquería.
En cuanto
entró y vio la expresión de Kang Ye Sol, supo que se había sorprendido de
verla.
—Señora ,
¿qué tal está?
La
decoración de la peluquería era muy elegante. Shin Hye se alegró de que sólo
hubiera una cliente, que estaba en el secador de pelo y no podría oírlas.
— ¿A qué ha
venido? —le preguntó Kang Ye Sol después de inclinarse a modo de saludo— Creía
que ya no teníamos nada más que hablar.
Shin Hye esbozó
una sonrisa cautelosa.
—Esperaba
que hubiera recordado algo desde entonces.
—No. Ya le
he dicho todo lo que sé.
— ¿Está
segura?
Shin Hye
decidió intentar otro argumento. No quería presionarla, pero quería saber la
verdad.
— ¿Cree que
mi abuelo le dio las recetas a alguien que trabajaba para Lee Duk?
Kang Ye Sol le clavó la mirada.
—No, claro
que no. Era uno de los hombres más honrados que he conocido. Me sentí fatal
cuando Jung lo acusó de hacerlo.
— ¿Estaba
allí el día que lo hizo?
—No. Su
abuelo y Jung tuvieron una discusión y su abuelo se fue, pero eran tan buenos
amigos que todos dimos por supuesto que volvería.
Shin Hye
asintió con la cabeza.
— ¿Se
acuerda de por qué discutieron?
Kang Ye Sol volvió a mirar hacia otro lado.
—Por mí
—contestó al cabo de unos segundos.
Shin Hye no
estaba segura de haberla entendido bien.
— ¿Por
usted?
—Yo estaba
pasando un momento muy malo. Mi hijo Jam He, que entonces tenía dieciocho
meses, estaba constantemente enfermo y yo faltaba mucho al trabajo por eso.
Además, cuando iba estaba tan preocupada que empecé a confundir los pedidos —Kang
Ye Sol tomó aliento al recordar aquellos
tiempos—Algunos clientes se quejaron al señor Jung. Su abuelo sabía cuánto
necesitaba el trabajo para pagar a los médicos de Jam He y le pidió al señor
Jung que me diera otra oportunidad. Discutieron y oí que su abuelo se marchaba
—Kang Ye Sol sacudió la cabeza con
pena—. Me sentí fatal, pero Han Ki Ae , que había trabajado más tiempo con su
abuelo y el señor Jung, me dijo que no me preocupara porque su abuelo ya se
había marchado otras veces después de una discusión y siempre había vuelto.
Cuando pasaron dos semanas y no volvió, empecé a preocuparme y a sentirme
culpable.
Shin Hye la
miró con cierta compasión. Era evidente que Kang Ye Sol seguía sintiéndose culpable.
—Yo también
creo que mi abuelo y el señor Jung habrían acabado arreglándolo todo, pero
justo después pasaron un par de cosas. Ingresaron a mi madre con neumonía y mis
abuelos fueron a Seul para ocuparse de mí —Shin Hye sonrió al recordarlo—. Creo
que cuando estaban allí decidieron que mi madre y yo los necesitábamos cerca,
sobre todo cuando no podían convencerla para que ella fuera a Jeonju. Volvieron
a casa una semana o así más tarde y mi abuelo se encontró con las acusaciones
del señor Jung. Alguien a quien consideraba su amigo ponía en duda su honradez
y eso le dolió. No consiguió que el señor Jung creyera que era inocente y creo
que por eso decidió que lo mejor para todos era que él se fuera a Seul.
Las dos se
quedaron en silencio un rato, pero Shin Hye habría jurado que Kang Ye Sol tenía una expresión rara. Si no se equivocaba,
era una expresión de culpabilidad.
— ¿Está
segura de que no puede decirme nada más, señora ?
Kang Ye Sol guardó silencio durante un instante.
—No, no hay
nada más —contestó al final.
Shin Hye no
la creía.
—Es muy
importante para mí que si se acuerda de algo, se ponga en contacto conmigo. En
estos momentos estoy metida en una situación muy complicada.
Kang Ye Sol arqueó una ceja.
— ¿Qué tipo
de situación complicada?
Shin Hye
supo que tenía que ser completamente sincera y así quizá Kang Ye Sol le dijera lo que estaba ocultando.
—Me he
enamorado de Yong Hwa, el nieto del Sr. Jung Soo.
—Es el dueño
del restaurante que hay en el centro de Jeonju, ¿no?
—Sí, efectivamente
—Shin Hye sonrió.
—Siempre
supe que acabaría siguiendo los pasos de su abuelo. Siempre estaba por el
restaurante y ayudaba mucho más que los otros. Siempre me pareció un hombre
amable.
Shin Hye
sonrió de oreja a oreja.
—Lo es.
Llevamos casi un mes saliendo, pero él no sabe que soy la nieta de Choi Lun Woo.
Kang Ye Sol arqueó las cejas.
— ¿De
verdad?
—De verdad.
Nuestras familias se enemistaron por lo que pasó. Yo prometí a mi abuela, antes
de que muriera, que demostraría a los Jung que mi abuelo era inocente y que
acabaría con la disputa —tomó aire—. No había calculado que conocería y me
enamoraría de Yong Hwa.
Kang Ye Sol asintió con la cabeza.
—Pero,
seguramente, algo que pasó hace tanto tiempo tampoco les separará.
—Podría
hacerlo. El estaba muy unido a su abuelo y sé que sigue muy dolido con lo que
pasó. Además, la sinceridad es muy importante para Yong Hwa. Tendría que
habérselo dicho desde el principio, pero antes quería demostrar la inocencia de
mi abuelo. Ahora compruebo que me equivoqué al esperar.
— ¿Qué va a
hacer?
—Decirle la
verdad y esperar que me crea. Esperar que esté dispuesto a olvidar el pasado y
a mirar hacia delante.
— ¿Cree que
lo hará? —le preguntó Kang Ye Sol después de estar unos segundos en silencio.
—Eso espero.
***
Yong Hwa
miró la hora y pensó que Shin Hye ya debería haber vuelto. Pasó por la tienda a
la hora de cerrar para decirle que tenía que irse de la ciudad inesperadamente,
pero se encontró con que la señora Kim seguía allí. Sólo le dijo que Shin Hye
había salido a hacer un recado y que no volvería antes de las siete.
Él no dejaba
de preguntarse qué tipo de recado podría tenerla alejada de la tienda durante
casi todo el día. Oyó que llamaban a la puerta de su despacho.
— ¿Quién es?
—Juni Joo.
—Pasa.
Vio que su
camarera de confianza entraba nerviosamente. Nunca había visto nerviosa a Juni
Joo por ningún motivo. Además, captó cierta.
—Juni Joo,
¿qué pasa? —le preguntó ante el silencio de ella.
Ella dudó y
miró hacia otro lado.
—He venido a
traerte esto.
Yong Hwa
abrió los ojos como platos cuando ella le dio un papel. Él no tardó ni un
segundo en echarle una ojeada.
— ¿Te
marchas?
Juni Joo
bajó la mirada y se encogió de hombros.
—Sí. Me
gusta trabajar aquí, pero si quiero terminar los estudios tengo que empezar a
ir todo el día a clase. Ayer me llegó una carta de una Universidad de Seúl que
me ofrece una beca para los dos últimos años y he decidido aceptarla.
Yong Hwa
sonrió. Lamentaba perder a Juni Joo, pero sabía que no podía desperdiciar
aquella ocasión.
—Me alegro
por ti, Juni Joo.
Ella esbozó
una ligera sonrisa.
—Gracias. Yo
también me alegro. No he parado de leer la carta una y otra vez para
convencerme de que no estaba soñando. Quieren que empiece en enero, así que tendré
que hacer la maleta y marcharme. Como se acercan las vacaciones, no quería
dejarte en la estacada y quería decírtelo ahora, aunque seguramente yo pueda
trabajar un mes más.
—Te lo
agradezco. Va a ser muy difícil reemplazarte. Si alguna vez necesitas cualquier
cosa, no dudes en llamarme.
—Gracias,
Yong Hwa.
Juni Joo se
marchó y Yong Hwa se dejó caer contra el respaldo de la butaca. Volvió a mirar
la hora. Tenía que ver a Shin Hye y lo peor de todo era que también tenía que
irse tres días de la ciudad. No había trabajado mucho porque no había podido
dejar de pensar en Shin Hye y no encontrarla en la tienda había sido una enorme
decepción.
A Yong Hwa
no le gustaba el rumbo que estaban tomando sus pensamientos, cada vez estaba
más obsesionado con Shin Hye. Por primera vez en su vida, al tomar en brazos a
las gemelas de Jong Hyun a primera hora de la mañana, pensó en tener hijos.
Aunque no hacía mucho le había dicho a Shin Hye que no pensaba tener hijos. Sin
embargo, cuando miró a sus sobrinas, vio a Shin Hye como la madre de sus hijos.
El pánico le atenazó la garganta.
Se levantó
como si no fuera el mismo. Notaba sensaciones que era mejor olvidar, pero por
algún motivo no podía olvidarlas. Se sentía dominado por el deseo y salió del
despacho con la única idea de que tenía que ver a Shin Hye.
Yong Hwa se
abalanzó sobre Shin Hye cuando ella abrió la puerta.
—Te he
echado de menos todo el día —susurró mientras la besaba.
Entró y
cerró la puerta. No le importaba haberla visto el día anterior ni que hubiera
hecho el amor con ella la noche anterior. La besó.
Shin Hye
intentó no estremecerse por el amor que le rebosaba todo el cuerpo. No quería
imaginarse la posibilidad de que Yong Hwa se marchara furioso cuando ella le
contara la verdad esa noche. Aunque sabía que lo tenía que hacer.
—Yong Hwa,
tengo que decirte algo...
Él volvió a
besarla profunda y ávidamente, con una pasión que nubló el pensamiento de Shin
Hye. Ella sabía que aquélla podía ser la última vez que se diera esa situación
y lo besó con la misma voracidad que él.
Yong Hwa se
separó, la tomó en brazos y la llevó al piso de arriba. La dejó de pie junto a
la cama y empezó a quitarle la ropa. Los dos estaban enloquecidos por la pasión
y el anhelo.
—Te deseo
con toda mi alma —susurró Yong Hwa cuando desnudó completamente a Shin Hye y él
también estuvo desnudo.
Yong Hwa
pensaba hacer el amor a esa mujer toda la noche. A su mujer. Cerró los ojos
cuando una punzada le atravesó el corazón y casi lo deja sin respiración.
—Yong Hwa,
¿te pasa algo?
Él abrió los
ojos y miró a Shin Hye. Se colocó encima de ella y comprobó con satisfacción
que estaba preparada para recibirlo. En ese momento, lo vio claro. Ella era su
mujer y la amaba. Nunca pretendió que pasara eso, pero había pasado y sólo
podía aceptarlo.
—Yong Hwa...
A él se le
aceleró el corazón, se inclinó sobre ella y la besó delicadamente.
—No, no me
pasa nada. No podría estar mejor.
Ella sonrió
de oreja a oreja.
—Eh... eso
lo decidiré yo...
Yong Hwa
sonrió y la beso en los labios.
—Entonces,
déjame que te ayude a tomar una decisión tan importante.
Volvió a
besarla profundamente mientras la acariciaba íntimamente.
Yong Hwa
separó la cabeza y la miró cuando ella abrió lentamente los ojos. Él estaba
rebosante de un anhelo que no había sentido nunca al saber lo mucho que deseaba
a aquella mujer. Lo mucho que la amaba. Sintió una necesidad perentoria de
estar dentro de ella.
—Te quiero,
Shin Hye.
Vio que ella
abría los ojos de par en par, con incredulidad. Luego, los ojos se le empañaron
de lágrimas y captó una expresión de felicidad en sus labios.
—Yo también
te quiero, Yong Hwa.
Él no se lo
había esperado y esas palabras hicieron que perdiera el control. La necesidad
de hacerle el amor se hizo tan vital como respirar.
Él nunca
había conocido nada tan hermoso como aquello. Ella llenaba un vacío que él no
sabía que tenía dentro.
— ¡Yong Hwa!
Cuando ella
gritó su nombre, él apretó los dientes al notar que le invadían las mismas sensaciones
que a ella. Una erupción de sensaciones se adueñó de ellos.
Unas horas
más tarde, Yong Hwa intentó no despertar a Shin Hye cuando se bajó de la cama.
Tenía que irse y hacer la maleta para su viaje a Busan. Faltaban cinco horas
para que su avión despegara y tendría que aguantar el tráfico de la mañana
hasta el aeropuerto.
Se vistió,
se acercó a la cama y le dio un suave beso en los labios. Luego, bajó las
escaleras y decidió dejarle una nota. También la llamaría cuando llegara al
aeropuerto. Si aquella reunión no fuera tan importante, se habría quedado. Sin
embargo, había pensado en abrir un restaurante en Busan e iba a reunirse con un
grupo de personas que podían hacer posible esa empresa.
Abrió la
puerta del despacho de ella y miró alrededor. Era la primera vez que entraba en
esa habitación y le gustó cómo la tenía organizada. Era pequeña, pero bien y
funcionalmente amueblada. Fue a la elegante mesa de roble para buscar un trozo
de papel y un bolígrafo. Se quedó helado cuando vio una foto enmarcada.
La agarró y
parpadeó sin creerse lo que estaba viendo. Era una foto de Shin Hye con dos
personas mayores que él supuso que serían los abuelos que tanto quería. Los
reconoció inmediatamente. Eran el Sr. y la Sra. Choi.
Notó como si
le hubieran dado un puñetazo en el estómago. ¿Shin Hye era la nieta de Choi Lun
Woo? Si era así, ¿por qué no se lo había dicho? Dejó la foto en la mesa con una
mano temblorosa. Miró por la mesa, se fijó en un papel y lo leyó.
Tareas del
día:
Volver a
hablar con Lee Duk sobre las recetas de Jung.
Sintió como
una puñalada en el corazón y el papel se le cayó de la mano. Cerró los ojos.
Era imposible que otro Choi fuera a traicionar a un Jung. Cuando abrió los ojos
y volvió a ver la foto y el papel, comprendió que todo era posible. ¿Se habría
enterado Lee Duk de que iba a abrir otro restaurante y quería hacer algún trato
con Shin Hye para que se aproximara a él?
Ella,
efectivamente, se había aproximado a él, tanto que le había confiado una de sus
recetas. ¿Qué ganaba ella? ¿La posibilidad de vender su pastelería en los
restaurantes de Lee Duk por todo el país? Apretó los dientes. Le rompía el alma
saber que era una oportunista, como lo había sido Yoo Jin.
Sintió una
furia que no había sentido jamás, una furia mezclada con un dolor inmenso.
Salió del despacho y subió al piso de arriba a toda velocidad. Era la segunda
vez que entregaba su corazón a una mujer con el mismo resultado. Nunca volvería
a confiar ciegamente en nadie.
Cuando entró
en el dormitorio, sintió una presión que le atenazaba el corazón. Estaba
desgarrado por el amor que sentía hacia ella y por el dolor de su traición.
Resopló como si así pudiera expulsar cualquier sentimiento hacia ella y se
acercó a la cama.
—Shin Hye,
despierta.
Shin Hye
abrió lentamente los ojos al oír la voz de Yong Hwa. Cuando consiguió verlo
claramente, observó que tenía una expresión de furia. Se apoyó en la cabecera
de la cama.
— ¿Qué pasa,
Yong Hwa?
Él no dijo
nada, se limitó a mirarla con los ojos llenos de ira.
—Yong Hwa,
por favor, ¿qué pasa?
— ¿Por qué
no me dijiste que eres la nieta de Choi Lun Woo? ¿Te has divertido
ridiculizándome?
Ella contuvo
la respiración y se preguntó cómo se habría enterado, pero eso ya daba igual.
—No, no es
así, Yong Hwa. Quería decírtelo, pero también quería demostrar antes que mi
abuelo era inocente.
—No puedes
demostrar lo que no es verdad.
Shin Hye
saltó de la cama y se enfrentó a Yong Hwa.
—Mi abuelo
no se llevó ninguna receta y quería demostrarlo, pero me enamoré de ti y...
—No te has
enamorado de mí, yo sólo era un medio para alcanzar un fin. ¿Crees que soy
idiota? He visto la nota en la que dices que hoy has quedado con Lee Duk. ¿Tienen
un acuerdo para robar más recetas de los Jung? ¿Qué te ha ofrecido? ¿La
posibilidad de servir tus pasteles en sus restaurantes?
Shin Hye
negó vigorosamente con la cabeza.
—No. ¿Cómo
puedes pensar algo así? Lee Duk tiene respuestas. Alguien le dio las recetas y
como yo sé que no fue mi abuelo, me cité una vez con él para ver qué podía
decirme. Voy a verlo otra vez para sacarle más información, si puedo.
Yong Hwa
tomó una bocanada de aire. Quería creerla, pero sólo podía pensar en que ella
lo había traicionado. Apretó los labios.
—Si lo que
dices es verdad, ¿por qué no me dijiste quién eres? Hemos estado saliendo
durante un mes y has tenido muchas
oportunidades de decirme la verdad, pero nunca me dijiste que fueras familia de
Lun Woo.
Shin Hye
tragó saliva. Sabía que tenía razón.
—Como ya te
he dicho, primero quería demostrar su inocencia. Intenté decírtelo cuando
viniste anoche, pero no tuve la ocasión. Tienes que creerme, Yong Hwa. Te
quiero y...
Yong Hwa
soltó una carcajada llena de amargura.
— ¿Me
quieres? ¿Así me demuestras tu amor? ¿Con una mentira? En ese caso, no me
interesa.
Se dio la
vuelta y se fue de la habitación. Shin Hye contuvo la respiración hasta que oyó
el portazo. Se le llenaron los ojos de lágrimas. Había complicado
irremediablemente las cosas y Yong Hwa la odiaba.
debak ! las cosas si que se complicaron y en cierta o mucha parte todo paso por que shin no supo ablar con la verdad desde un principio pero .. igual que tal que no le uviera creido la comprendo por que yo en su situcion no se que uviera echo .. pero ella se enamoro y el tambien lo malo es que el no le cree y ahora que las cosas ivan super que mejor .. aa y ahora que pasara con que pensamientos regresara de busan sigueeeee muy buen cap
ResponderEliminarOh No se entero de la peor manero no puede ser espero que Shin aclare todo y Yong la perdone
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