–Voy a hacer café.
¿Quieres?
Shin Hye se quitó los
zapatos mientras Yong Hwa entraba en la cocina.
–Sí –respondió–Y ya sabes
cómo me gusta.
Suspirando, se dejó caer
en el sofá. Tal vez debería haber hecho las cosas de otra manera. Pero no,
imposible, Jae Rim era un imbécil.
–No hagas eso –dijo Yong
Hwa, entrando en el salón y sentándose frente a ella.
–¿Qué?
–Morderte los labios. No
merece la pena.
–Lo sé, pero no puedo
dejar de preguntarme por qué algunos hombres se convierten en verdaderos
idiotas.
Él se inclinó hacia
delante para mirarla a los ojos.
–¿Qué te ha hecho para que
te enfades tanto?
–Quería que me acostara
con él desde el primer minuto, sin que hubiéramos intercambiado más de dos
palabras. Era lo único que quería... pero yo quería una relación. Pensé que era
alguien a quien me gustaría conocer mejor.
–No te merece.
–Lo sé –Shin Hye apoyó la
cabeza en el respaldo del sofá para mirar el techo–¿Vas a contarme por qué has
aparecido en el bar precisamente esta noche?
Yong Hwa se levantó.
–Voy a servir el café.
Luego hablaremos.
Ella suspiró. Era tan
injusto que el hombre del que se había enamorado fuese el hombre al que no
podía tener...
Yong Hwa se movía por la
cocina como si estuviera en su propia casa y ella hacía lo mismo en la suya,
sin límites ni restricciones. De hecho, era la única persona que tenía una
llave de su casa.
Yong Hwa volvió al salón
con una bandeja.
–Tal vez deberías tomar un
té. El café te mantendrá despierta.
Seguramente no podría
pegar un ojo esa noche, pensó Shin Hye.
–No importa –murmuró,
tomando un sorbo. Perfecto, como siempre.
¿Por qué tenía que ser su
mejor amigo?
«Si no fuera tu mejor
amigo no estaría en tu casa ahora mismo y seguramente no sabría que existes.
Los hombres como Yong Hwa no salen con chicas que trabajan en un taller
mecánico y cuando lo hacen solo buscan una cosa».
Shin Hye frunció el ceño,
negándose a colocar a Yong Hwa en la misma categoría que a Jae Rim.
–¿Por qué pones esa cara?
¿No te gusta el café?
–No, es que estaba
pensando.
–¿En Jae Rim?
–Sí, en él.
–¿Puedo hacerte una
pregunta?
–Claro.
–¿Qué viste en él?
Shin Hye tuvo que
disimular una sonrisa. Solo un hombre haría una pregunta así. Aunque Jae Rim se
había portado como un imbécil esa noche, seguía siendo un hombre muy guapo.
–Posibilidades. En fin,
¿por qué sabías que iría al bar esta noche? ¿Vas a contármelo o no?
Yong Hwa estiró las
piernas.
–Decidí investigar un
poco. Como te negabas a decirme nada, tuve que buscar otras fuentes de
información.
Ella asintió con la
cabeza. No sería difícil encontrar esa fuente.
–No me has devuelto las
llamadas.
–No, es verdad. Necesitaba
tiempo para pensar.
–¿En el beso de la otra
noche? –le preguntó Shin Hye.
–Sí, en ese beso.
–¿Por qué? Sabíamos desde
el principio que no significaba nada. No entiendo por qué te importa tanto
cuando solo estabas ayudándome a mejorar.
Yong Hwa miró su taza de
café, en silencio. ¿Cómo podía explicarle que el beso había significado algo?
Empezaba a preguntarse si
lo que Min Hyuk le había dicho sería cierto. ¿Sentía algo por Shin Hye que no
tenía nada que ver con la amistad?
En aquel momento, sentada
frente a él, le parecía muy sexy. Entendía que todos los hombres del bar
hubieran estado pendientes de ella. Pero eso era parte del problema; el cambio
de imagen destacaba su belleza exterior y esos hombres no habían visto lo que
había en su corazón. En su opinión, Shin Hye no necesitaba un cambio de imagen
en absoluto, porque su belleza iba con ella. Aunque Jae Rim no fuera capaz de
ver más allá de la apariencia.
–¿Yong Hwa?
Respirando profundamente,
él decidió responder con sinceridad. O con toda la sinceridad que fuera
posible.
–Supuestamente, el beso
solo era un intento de mejorar tu técnica, pero perdí el control y no debería
haber sido así. Si el teléfono no nos hubiera interrumpido, habría terminado
desnudándote.
Ella le sostuvo la mirada
un momento.
–Habrías parado –dijo por
fin.
–No, no habría parado.
¡Estaba desabrochándote la blusa!
Y ella lo había dejado, lo
cual demostraba que confiaba en él, confiaba en que haría lo que debía. Pero en
aquel momento hacer lo que debía era lo último que pasaba por su cabeza.
–Me desabrochaste la
blusa, tampoco es tan grave.
Yong Hwa se preguntó por
qué no le daba importancia cuando él se lo había tomado tan en serio. No había
podido dormir esa noche, pero no por los remordimientos sino porque el recuerdo
lo estremecía. ¿Por qué, después de tantos años, se sentía atraído por ella de
esa manera?
–Aunque Jae Rim ha sido
una desilusión, no creo que este fin de semana haya sido una total pérdida de
tiempo. Lo he pasado muy bien con tus primas y cuñadas, y Ritz me ha explicado
cómo debo maquillarme, así que debería darte las gracias por sugerir el cambio
de imagen.
Yong Hwa no estaba tan
seguro. Además, aún no le había contado que había querido sabotear su encuentro
con Jae Rim.
–Tengo que hacerte una
confesión: no quería que salieras con ese tipo. De hecho, esperaba que no lo
hicieras y había planeado interrumpir el encuentro si los veía acaramelados.
Shin Hye enarcó una ceja.
–¿Y qué pensabas hacer?
–Molestarlos –respondió
él–Y cuando SamHoo me contó lo despreciable que es ese tipo con las mujeres,
decidí alejarte de él a toda costa.
–¿Te ha contado que es
despreciable con las mujeres?
–Hasta el punto de forzar
a una que no quiso saber nada de él.
Shin Hye se levantó del
sofá.
–Qué canalla.
–Desde luego.
–¿Quieres más?
Yong Hwa la miró, sin
entender.
–¿Qué?
–Más café.
–No, gracias.
Su atracción por ella era
más poderosa que nunca y eso era lo último que ambos necesitaban. Shin Hye
necesitaba un hombro en el que llorar, no un amigo estimulado. Y mientras la
veía volver al sofá y subir las piernas, mostrando los muslos, se estremeció
aún más. Era hora de irse, pero no parecía capaz de levantarse.
–Explícame una cosa, Yong
Hwa.
–Si puedo...
–Tú no conocías a Jae Rim.
¿Por qué no querías que la relación funcionase?
–Ya te he dicho lo que me
contó SamHoo.
–¿Entonces planeaste
interrumpirnos solo cuando SamHoo te habló mal de él?
–No.
Al ver su seriedad, pensó
que estaba desconcertándola. Siempre habían sido sinceros el uno con el otro,
por eso su amistad había durado tantos años.
–Deja que te explique una
cosa sobre los hombres en general: estamos hechos para desear a las mujeres.
–No me digas que estás
intentando justificar el comportamiento de Jae Rim.
–No, por favor. Ese tipejo
no sabe respetar a las mujeres. Tú diste en el clavo al decir que era un niño
vestido de adulto, aunque a él no le gustase nada escucharlo.
–Es su problema, no el
mío.
Yong Hwa la miraba sin
saber qué hacer. ¿Por qué se sentía tan inquieto esa noche? Habían estado solos
en su casa muchas veces y nunca había pasado nada. Tal vez era su aspecto, tan
sexy, mostrando todo lo que solía ocultar...
Estaba tan guapa con ese
vestido, los labios rojos y esos pendientes que oscilaban de lado a lado cada
vez que movía la cabeza. Y cielos, ¿qué perfume se había puesto?
El pelo, cortado a capas,
destacaba sus altos pómulos y esos labios que, de repente, le parecían
irresistibles. Sentía la tentación de acercarse un poco más y pasarle los dedos
por el pelo...
¿Tendría razón Min Hyuk?
¿Sus sentimientos por ella habrían cambiado de repente?
–¿Qué pensabas hacer?
–insistió Shin Hye–Especialmente sabiendo cuánto me había esforzado para dar
una buena impresión.
Yong Hwa apretó los
labios. Estaba harto de hablar de Jae Rim. Recordó entonces todo lo que había
pasado desde aquel día en la cabaña, cuando le preguntó qué debía hacer para
llamar la atención de un hombre.
Sus celos a causa del
desconocido habían empezado entonces y habían ido aumentando cada vez que Shin
Hye lo mencionaba.
–¿Y si te dijera que no me
gustaba que fueras detrás de un hombre?
–No iba detrás de él...
bueno, no exactamente. Lo vi y decidí que me serviría.
–¿Te serviría para qué?
–preguntó Yong Hwa, extrañado.
–Déjalo, da igual.
–No da igual, pero en
fin... –Yong Hwa dejó su taza sobre la mesa–. Acompáñame a la puerta, se está
haciendo tarde.
Cuando Shin Hye se levantó
del sofá, no pudo evitar mirarla de arriba abajo.
–Estás muy guapa esta
noche.
Ella sonrió mientras lo
acompañaba a la puerta.
–La verdad es que me
siento guapa. Creo que volveré a arreglarme y maquillarme un día de estos. Es
un buen cambio.
–Sí, es un cambio
interesante –asintió él, deteniéndose frente a la puerta. Y luego, dejándose
llevar por la tentación, le acarició el pelo–No te lo has cortado.
–No, solo las puntas.
–Me gusta.
–Gracias.
–No te pongas la gorra.
Shin Hye rio.
–No puedo hacer esa
promesa. ¿Me ves en el taller con estos mechones en la cara?
–No, claro, es verdad.
–Ritz me ha enseñado a
peinármelo y creo que lo intentaré algún día.
Yong Hwa no sabía qué
tenía su pelo que hacía que quisiera besarla cada vez que lo tocaba. Sin darse
cuenta, se acercó un poco más. ¿Por qué deseaba con todas sus fuerzas tenerla
entre sus brazos? ¿Por qué estaba inclinando la cabeza...?
En cuanto sus labios se
encontraron, ella dejó escapar un gemido. Fuera de sorpresa o de placer, Yong
Hwa no estaba seguro. Lo único que sabía era que le gustaba besarla y quería
seguir haciéndolo hasta que los dos estuvieran sin aliento.
En cuanto Shin Hye se
apoyó en él, las manos de Yong Hwa fueron automáticamente a su cintura. No
había razón para besarla, pero decidió que esa noche Shin Hye merecía la
atención de un hombre y él no tenía ningún problema en prestársela.
Por fin, se apartó, pero
solo para apoyarle la cara en el cuello y respirar su aroma, sintiéndola
temblar entre sus brazos.
–¿Yong Hwa?
–¿Sí? –murmuró él, besando
el pulso que le latía en la cuello.
–¿Por qué me besas?
–Porque me gusta –era
verdad. Y decidió seguir siendo sincero–Por si no te has dado cuenta, está
pasando algo que ninguno de los dos esperaba.
–¿Qué?
Yong Hwa sonrió mientras
daba un paso atrás.
–Me marcho el lunes a Busan
y no volveré hasta el jueves. ¿Quieres que hagamos algo especial cuando vuelva?
–¿Qué tal si vamos a la pista
el viernes?
–¿Qué tal la cabaña?
Shin Hye enarcó una ceja.
–Estuvimos allí el pasado
fin de semana.
–Pero yo quiero ir otra
vez –dijo Yong Hwa–Algo está pasando entre nosotros... es hora de averiguarlo.
Y después de darle un
último beso en los labios, salió de la casa.
***
–Shin Hye, tienes que
vestirte de chica más a menudo –le dijo Son Woo, riendo.
Los chicos del taller
estaban pasándose las fotografías que les había llevado a Woo Duk y Min Rae.
–Muy gracioso –dijo ella,
tomando una manguera de carburador.
–No pareces la misma
persona –insistió Lee Wan.
Shin Hye puso los ojos en
blanco.
–Pues soy la misma
persona... ¿y tengo que recordarles que soy la jefa?
–¿Las ha visto Yong Hwa?
–le preguntó Woo Duk.
–¿Por qué lo preguntas?
–No, por nada.
Yong Hwa no necesitaba ver
esas fotografías porque la había visto en carne y hueso. De hecho, Shin Hye
seguía intentando entender lo que había pasado el sábado por la noche. Y sentía
la tentación de tocarse los labios porque seguía sintiendo el calor de los de Yong
Hwa.
Había sido un beso
increíble y no tenía nada que ver con una lección. Ella lo había disfrutado y Yong
Hwa también. Por un momento, habían olvidado que solo eran amigos y se habían besado
como dos personas que se sentían atraídas la una por la otra. Por su lado lo
entendía, ya que estaba enamorada de él, pero Yong Hwa... ¿por qué la había
besado así?
Eso era lo que la tenía
desconcertada y no se sentiría satisfecha hasta que supiera la respuesta.
Al menos Yong Hwa se había
dado cuenta de que pasaba algo. No quería hacerse ilusiones, pero si ya le
estaba pasando a ella, ¿podría también pasarle a él?
Unas horas después, en su
despacho, seguía pensando en Yong Hwa cuando Min Rae llamó a la puerta.
–Parece que no me has
contado todo lo que pasó el sábado –dijo la avispada recepcionista.
Sabiendo que no iba a
poder trabajar, Shin Hye se echó atrás en la silla.
–¿Y qué crees que no te he
contado?
–Que por lo visto
enfadaste mucho a Jae Rim.
Shin Hye se mordió los
labios. Le había contado a Min Rae lo mismo que le había contado a todo el que
le preguntó: que las cosas entre Jae Rim y ella no habían funcionado y se
habían dicho adiós. No era mentira, pero había dejado fuera la parte en la que
le dijo a Jae Rim lo que pensaba de él.
–¿Quién te ha dicho eso?
–Él mismo, acaba de llamar
para decir que quiere enviar su coche a otro taller y que no piensa volver por
aquí.
–Me alegro. No quiero
verlo ni en pintura.
–Dime una cosa, Shin Hye.
¿Cómo puede haber problemas en el paraíso cuando aún no habías llegado al
paraíso?
–¿De verdad quieres
saberlo? Jae Rim es un imbécil que se cree un regalo del cielo para las
mujeres. Lo único que hizo desde que se sentó a mi lado fue intentar llevarme a
la cama. ¿Qué ha sido de conocerse el uno al otro?
Min Rae sonrió.
–Creo que se fue por la
ventana cuando las mujeres empezaron a interesarse por las aventuras de una
noche. Las parejas ya no quieren conocerse, solo acostarse juntos.
–Pues no es eso lo que yo
quiero.
–De modo que tu plan de
reemplazar a Yong Hwa por Jae Rim no ha funcionado. ¿Qué vas a hacer?
–Nada. Moriré virgen.
–No tiene por qué ser así,
cariño.
–Tiene que ser así, al menos
para mí. No me interesan las aventuras de una noche.
–Entonces, concéntrate en
el hombre que te gusta de verdad.
–Ojalá fuera tan sencillo.
Pero, como tú sabes, Yong Hwa es intocable.
–¿Porque es tu mejor
amigo?
–Claro.
–¿No has oído hablar de
los amigos con derecho a roce?
–Claro que sí, pero...
–Pues eso es lo que tienes
que hacer.
Shin Hye sacudió la
cabeza. Min Rae era lo bastante mayor como para ser su madre y estaba
promocionando el sexo... qué cosas.
–No, es imposible. Yong
Hwa y yo solo somos amigos. Además, está alucinando con los besos.
–¿Qué besos?
Shin Hye se dio cuenta de
que había hablado demasiado.
–Nada, no tiene
importancia.
–Cuéntamelo ahora mismo. ¿Yong
Hwa y tú se han besado? Si no me lo cuentas tú se lo preguntaré a Yong Hwa...
–No te atreverías.
–¿Quieres apostar algo?
No, no quería apostar
nada. La semana anterior prácticamente había admitido estar enamorada de Yong
Hwa y Min Rae era capaz de casarlos.
–Nos besamos, más de una
vez.
–¿Y bien?
–Todo empezó como una
lección. Yo no tengo mucha experiencia...
–¿Y Yong Hwa aceptó
enseñarte a besar para Jae Rim?
–Y se sintió fatal porque
perdió el control. En fin, volvimos a besarnos el sábado, cuando me llevó a
casa...
–¿Yong Hwa te llevó a casa
el sábado?
–Sí, me llevó a casa.
Dejando escapar un
suspiro, Shin Hye decidió contarle toda la historia. Y Min Rae la miraba con
los ojos como platos.
–Entonces, Yong Hwa y tú
van a ir a la cabaña este fin de semana para averiguar qué está pasando entre ustedes.
–Yong Hwa es quien lo ha
sugerido, yo ya sé lo que siento. Pero supongo que debe ser desconcertante para
él porque no siente lo mismo que yo.
–¿Estás segura de eso?
–Pues claro que estoy
segura. ¿Por qué iba a sentir de otra manera si llevamos años siendo amigos?
–No sé, tal vez porque
eres una chica hermosa y estupenda, porque tienen una relación muy especial y
él te conoce mejor que nadie. También podría ser que viera cosas que otros no
ven.
–¿A qué te refieres?
–A que además de ser hermosa
por fuera, también lo eres por dentro.
Shin Hye negó con la
cabeza.
–Gracias, pero no quiero
hacerme ilusiones.
–Pero él sabe que está
pasando algo entre ustedes y quiere investigarlo, ¿no es así?
–Sí, pero...
Min Rae esbozó una enorme
sonrisa.
–Entonces, aprovecha este
fin de semana. Haz lo que tengas que hacer para que se enamore de ti. Sugiero
que se conviertan en amigos con derecho... tal vez así encuentren la respuesta.
***
–¿Qué tal el viaje? –le
preguntó Dong Wook.
–Genial –respondió Yong
Hwa– Tenemos el terreno de Busan prácticamente en el bote.
–Me alegro mucho. Me han
dicho que vas a la cabaña este fin de semana.
–Sí, con Shin Hye.
–¿No estuvieron hace una
semana?
–Es que lo pasamos muy
bien allí.
–Eso parece –dijo Dong
Wook–He visto las fotografías de Shin Hye... está guapísima. Se me había
olvidado lo bonito que es su pelo. Y que lindas piernas.
Yong Hwa frunció el ceño.
–¿Tú no vas a casarte a
finales de mes?
Su hermano soltó una
carcajada.
–Sí, pero soy capaz de
apreciar la belleza de otra mujer. Y no te preocupes, Da Hae es la dueña de mi
corazón por completo. ¿Quién es la del tuyo?
–Yong Hwa soltó una carcajada.
–Muy bien, lo admito, Da
Hae también es la dueña de mi corazón.
–No te hagas el listo. Ya
sabes a qué me refiero. Si no lo sabes, pronto te enterarás –dijo Dong Wook,
dirigiéndose a la puerta.
–¿Qué quieres decir?
–Que estás enamorado, pero
aún no te has dado cuenta.
Yong Hwa no dijo nada.
Otro que pensaba que Shin Hye y él eran algo más que amigos. No debería
sorprenderlo ya que, según Min Hyuk, toda la familia estaba convencida de eso.
Además, él ya sabía lo que
sentía por Shin Hye. Había luchado contra la verdad durante mucho tiempo, pero
al final se había visto obligado a admitir que estaba enamorado de ella. Tal
vez la había amado siempre o tal vez había descubierto sus verdaderos
sentimientos en los últimos días. Daba igual, lo importante era que la amaba.
Pero eso era un problema.
No podía dejar de mirar el
reloj, contando las horas que faltaban para volver a verla. Había pensado ir
directamente al taller desde el aeropuerto, pero cuando llamó por teléfono Min
Rae le dijo que Shin Hye había ido al dentista, de modo que decidió pasar por
la oficina.
Estaba deseando volver a
la cabaña porque sabía que Min Hyuk tenía razón: quería algo más que una
amistad con Shin Hye. ¿Pero cómo iba a cambiar la naturaleza de su relación
así, de repente, sin asustarla?
Por alguna razón, Min Hyuk
sospechaba que Shin Hye sentía algo por él, y Yong Hwa se había devanado los
sesos intentando encontrar alguna señal de que así era, pero no encontraba nada
diferente en su relación. De hecho, en las últimas semanas solo había hablado
del canalla de Jae Rim.
Bueno, pues Jae Rim había
metido la pata y era su turno de conseguir lo que él no había conseguido: el
corazón de Shin Hye.
Yong Hwa se metió las
manos en los bolsillos del pantalón, pensativo. Al día siguiente irían a la
cabaña, pero volverían el domingo, de modo que solo quedaba el sábado...
Una noche. Tenía una noche
para demostrarle que podían ser mucho más que amigos.
oh por Dios, es hora de confesar ambos, van con el mismo pensamiento, conquistarse el uno al otro, fascinante unnie, por favor publica el próximo tan pronto como puedas. Gracias.
ResponderEliminarWaaa...genial :) porfin van a estar juntos sii...!!! Ya era hora de que yong hwa se diera cuenta de li que sentia..ojala valla bien genial..!! Espero que actualizes pronto y gracias..!!;-)
ResponderEliminarWow que Capitulo ojala no le pongas a una villana como en las peli por que lloraria si pasa eso.
ResponderEliminarexcelente capitulo, de seguro que el siguiente es muy interesante y pasional lo espero con ganas ya subelo porfis.....
ResponderEliminarwaooo gran cap me encanto espero con ansias el siguiente espero que lo subas pronto :)
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