domingo, 16 de noviembre de 2014

PLAN IMPERFECTO- CAPITULO 6


         –Voy a hacer café. ¿Quieres?
         Shin Hye se quitó los zapatos mientras Yong Hwa entraba en la cocina.
         –Sí –respondió–Y ya sabes cómo me gusta.
         Suspirando, se dejó caer en el sofá. Tal vez debería haber hecho las cosas de otra manera. Pero no, imposible, Jae Rim era un imbécil.
         –No hagas eso –dijo Yong Hwa, entrando en el salón y sentándose frente a ella.
         –¿Qué?
         –Morderte los labios. No merece la pena.
         –Lo sé, pero no puedo dejar de preguntarme por qué algunos hombres se convierten en verdaderos idiotas.
         Él se inclinó hacia delante para mirarla a los ojos.
         –¿Qué te ha hecho para que te enfades tanto?
         –Quería que me acostara con él desde el primer minuto, sin que hubiéramos intercambiado más de dos palabras. Era lo único que quería... pero yo quería una relación. Pensé que era alguien a quien me gustaría conocer mejor.
         –No te merece.
         –Lo sé –Shin Hye apoyó la cabeza en el respaldo del sofá para mirar el techo–¿Vas a contarme por qué has aparecido en el bar precisamente esta noche?
         Yong Hwa se levantó.
         –Voy a servir el café. Luego hablaremos.
         Ella suspiró. Era tan injusto que el hombre del que se había enamorado fuese el hombre al que no podía tener...
         Yong Hwa se movía por la cocina como si estuviera en su propia casa y ella hacía lo mismo en la suya, sin límites ni restricciones. De hecho, era la única persona que tenía una llave de su casa.
         Yong Hwa volvió al salón con una bandeja.
         –Tal vez deberías tomar un té. El café te mantendrá despierta.
         Seguramente no podría pegar un ojo esa noche, pensó Shin Hye.
         –No importa –murmuró, tomando un sorbo. Perfecto, como siempre.
         ¿Por qué tenía que ser su mejor amigo?
         «Si no fuera tu mejor amigo no estaría en tu casa ahora mismo y seguramente no sabría que existes. Los hombres como Yong Hwa no salen con chicas que trabajan en un taller mecánico y cuando lo hacen solo buscan una cosa».
         Shin Hye frunció el ceño, negándose a colocar a Yong Hwa en la misma categoría que a Jae Rim.
         –¿Por qué pones esa cara? ¿No te gusta el café?
         –No, es que estaba pensando.
         –¿En Jae Rim?
         –Sí, en él.
         –¿Puedo hacerte una pregunta?
         –Claro.
         –¿Qué viste en él?
         Shin Hye tuvo que disimular una sonrisa. Solo un hombre haría una pregunta así. Aunque Jae Rim se había portado como un imbécil esa noche, seguía siendo un hombre muy guapo.
         –Posibilidades. En fin, ¿por qué sabías que iría al bar esta noche? ¿Vas a contármelo o no?
         Yong Hwa estiró las piernas.
         –Decidí investigar un poco. Como te negabas a decirme nada, tuve que buscar otras fuentes de información.
         Ella asintió con la cabeza. No sería difícil encontrar esa fuente.
         –No me has devuelto las llamadas.
         –No, es verdad. Necesitaba tiempo para pensar.
         –¿En el beso de la otra noche? –le preguntó Shin Hye.
         –Sí, en ese beso.
         –¿Por qué? Sabíamos desde el principio que no significaba nada. No entiendo por qué te importa tanto cuando solo estabas ayudándome a mejorar.
         Yong Hwa miró su taza de café, en silencio. ¿Cómo podía explicarle que el beso había significado algo?
         Empezaba a preguntarse si lo que Min Hyuk le había dicho sería cierto. ¿Sentía algo por Shin Hye que no tenía nada que ver con la amistad?
         En aquel momento, sentada frente a él, le parecía muy sexy. Entendía que todos los hombres del bar hubieran estado pendientes de ella. Pero eso era parte del problema; el cambio de imagen destacaba su belleza exterior y esos hombres no habían visto lo que había en su corazón. En su opinión, Shin Hye no necesitaba un cambio de imagen en absoluto, porque su belleza iba con ella. Aunque Jae Rim no fuera capaz de ver más allá de la apariencia.
         –¿Yong Hwa?
         Respirando profundamente, él decidió responder con sinceridad. O con toda la sinceridad que fuera posible.
         –Supuestamente, el beso solo era un intento de mejorar tu técnica, pero perdí el control y no debería haber sido así. Si el teléfono no nos hubiera interrumpido, habría terminado desnudándote.
         Ella le sostuvo la mirada un momento.
         –Habrías parado –dijo por fin.
         –No, no habría parado. ¡Estaba desabrochándote la blusa!
         Y ella lo había dejado, lo cual demostraba que confiaba en él, confiaba en que haría lo que debía. Pero en aquel momento hacer lo que debía era lo último que pasaba por su cabeza.
         –Me desabrochaste la blusa, tampoco es tan grave.
         Yong Hwa se preguntó por qué no le daba importancia cuando él se lo había tomado tan en serio. No había podido dormir esa noche, pero no por los remordimientos sino porque el recuerdo lo estremecía. ¿Por qué, después de tantos años, se sentía atraído por ella de esa manera?
         –Aunque Jae Rim ha sido una desilusión, no creo que este fin de semana haya sido una total pérdida de tiempo. Lo he pasado muy bien con tus primas y cuñadas, y Ritz me ha explicado cómo debo maquillarme, así que debería darte las gracias por sugerir el cambio de imagen.
         Yong Hwa no estaba tan seguro. Además, aún no le había contado que había querido sabotear su encuentro con Jae Rim.
         –Tengo que hacerte una confesión: no quería que salieras con ese tipo. De hecho, esperaba que no lo hicieras y había planeado interrumpir el encuentro si los veía acaramelados.
         Shin Hye enarcó una ceja.
         –¿Y qué pensabas hacer?
         –Molestarlos –respondió él–Y cuando SamHoo me contó lo despreciable que es ese tipo con las mujeres, decidí alejarte de él a toda costa.
         –¿Te ha contado que es despreciable con las mujeres?
         –Hasta el punto de forzar a una que no quiso saber nada de él.
         Shin Hye se levantó del sofá.
         –Qué canalla.
         –Desde luego.
         –¿Quieres más?
         Yong Hwa la miró, sin entender.
         –¿Qué?
         –Más café.
         –No, gracias.
         Su atracción por ella era más poderosa que nunca y eso era lo último que ambos necesitaban. Shin Hye necesitaba un hombro en el que llorar, no un amigo estimulado. Y mientras la veía volver al sofá y subir las piernas, mostrando los muslos, se estremeció aún más. Era hora de irse, pero no parecía capaz de levantarse.
         –Explícame una cosa, Yong Hwa.
         –Si puedo...
         –Tú no conocías a Jae Rim. ¿Por qué no querías que la relación funcionase?
         –Ya te he dicho lo que me contó SamHoo.
         –¿Entonces planeaste interrumpirnos solo cuando SamHoo te habló mal de él?
         –No.
         Al ver su seriedad, pensó que estaba desconcertándola. Siempre habían sido sinceros el uno con el otro, por eso su amistad había durado tantos años.
         –Deja que te explique una cosa sobre los hombres en general: estamos hechos para desear a las mujeres.
         –No me digas que estás intentando justificar el comportamiento de Jae Rim.
         –No, por favor. Ese tipejo no sabe respetar a las mujeres. Tú diste en el clavo al decir que era un niño vestido de adulto, aunque a él no le gustase nada escucharlo.
         –Es su problema, no el mío.
         Yong Hwa la miraba sin saber qué hacer. ¿Por qué se sentía tan inquieto esa noche? Habían estado solos en su casa muchas veces y nunca había pasado nada. Tal vez era su aspecto, tan sexy, mostrando todo lo que solía ocultar...
         Estaba tan guapa con ese vestido, los labios rojos y esos pendientes que oscilaban de lado a lado cada vez que movía la cabeza. Y cielos, ¿qué perfume se había puesto?
         El pelo, cortado a capas, destacaba sus altos pómulos y esos labios que, de repente, le parecían irresistibles. Sentía la tentación de acercarse un poco más y pasarle los dedos por el pelo...
         ¿Tendría razón Min Hyuk? ¿Sus sentimientos por ella habrían cambiado de repente?
         –¿Qué pensabas hacer? –insistió Shin Hye–Especialmente sabiendo cuánto me había esforzado para dar una buena impresión.
         Yong Hwa apretó los labios. Estaba harto de hablar de Jae Rim. Recordó entonces todo lo que había pasado desde aquel día en la cabaña, cuando le preguntó qué debía hacer para llamar la atención de un hombre.
         Sus celos a causa del desconocido habían empezado entonces y habían ido aumentando cada vez que Shin Hye lo mencionaba.
         –¿Y si te dijera que no me gustaba que fueras detrás de un hombre?
         –No iba detrás de él... bueno, no exactamente. Lo vi y decidí que me serviría.
         –¿Te serviría para qué? –preguntó Yong Hwa, extrañado.
         –Déjalo, da igual.
         –No da igual, pero en fin... –Yong Hwa dejó su taza sobre la mesa–. Acompáñame a la puerta, se está haciendo tarde.
         Cuando Shin Hye se levantó del sofá, no pudo evitar mirarla de arriba abajo.
         –Estás muy guapa esta noche.
         Ella sonrió mientras lo acompañaba a la puerta.
         –La verdad es que me siento guapa. Creo que volveré a arreglarme y maquillarme un día de estos. Es un buen cambio.
         –Sí, es un cambio interesante –asintió él, deteniéndose frente a la puerta. Y luego, dejándose llevar por la tentación, le acarició el pelo–No te lo has cortado.
         –No, solo las puntas.
         –Me gusta.
         –Gracias.
         –No te pongas la gorra.
         Shin Hye rio.
         –No puedo hacer esa promesa. ¿Me ves en el taller con estos mechones en la cara?
         –No, claro, es verdad.
         –Ritz me ha enseñado a peinármelo y creo que lo intentaré algún día.
         Yong Hwa no sabía qué tenía su pelo que hacía que quisiera besarla cada vez que lo tocaba. Sin darse cuenta, se acercó un poco más. ¿Por qué deseaba con todas sus fuerzas tenerla entre sus brazos? ¿Por qué estaba inclinando la cabeza...?
         En cuanto sus labios se encontraron, ella dejó escapar un gemido. Fuera de sorpresa o de placer, Yong Hwa no estaba seguro. Lo único que sabía era que le gustaba besarla y quería seguir haciéndolo hasta que los dos estuvieran sin aliento.
         En cuanto Shin Hye se apoyó en él, las manos de Yong Hwa fueron automáticamente a su cintura. No había razón para besarla, pero decidió que esa noche Shin Hye merecía la atención de un hombre y él no tenía ningún problema en prestársela.
         Por fin, se apartó, pero solo para apoyarle la cara en el cuello y respirar su aroma, sintiéndola temblar entre sus brazos.
         –¿Yong Hwa?
         –¿Sí? –murmuró él, besando el pulso que le latía en la cuello.
         –¿Por qué me besas?
         –Porque me gusta –era verdad. Y decidió seguir siendo sincero–Por si no te has dado cuenta, está pasando algo que ninguno de los dos esperaba.
         –¿Qué?
         Yong Hwa sonrió mientras daba un paso atrás.
         –Me marcho el lunes a Busan y no volveré hasta el jueves. ¿Quieres que hagamos algo especial cuando vuelva?
         –¿Qué tal si vamos a la pista el viernes?
         –¿Qué tal la cabaña?
         Shin Hye enarcó una ceja.
         –Estuvimos allí el pasado fin de semana.
         –Pero yo quiero ir otra vez –dijo Yong Hwa–Algo está pasando entre nosotros... es hora de averiguarlo.
         Y después de darle un último beso en los labios, salió de la casa.
        
***  

         –Shin Hye, tienes que vestirte de chica más a menudo –le dijo Son Woo, riendo.
         Los chicos del taller estaban pasándose las fotografías que les había llevado a Woo Duk y Min Rae.
         –Muy gracioso –dijo ella, tomando una manguera de carburador.
         –No pareces la misma persona –insistió Lee Wan.
         Shin Hye puso los ojos en blanco.
         –Pues soy la misma persona... ¿y tengo que recordarles que soy la jefa?
         –¿Las ha visto Yong Hwa? –le preguntó Woo Duk.
         –¿Por qué lo preguntas?
         –No, por nada.
         Yong Hwa no necesitaba ver esas fotografías porque la había visto en carne y hueso. De hecho, Shin Hye seguía intentando entender lo que había pasado el sábado por la noche. Y sentía la tentación de tocarse los labios porque seguía sintiendo el calor de los de Yong Hwa.
         Había sido un beso increíble y no tenía nada que ver con una lección. Ella lo había disfrutado y Yong Hwa también. Por un momento, habían olvidado que solo eran amigos y se habían besado como dos personas que se sentían atraídas la una por la otra. Por su lado lo entendía, ya que estaba enamorada de él, pero Yong Hwa... ¿por qué la había besado así?
         Eso era lo que la tenía desconcertada y no se sentiría satisfecha hasta que supiera la respuesta.
         Al menos Yong Hwa se había dado cuenta de que pasaba algo. No quería hacerse ilusiones, pero si ya le estaba pasando a ella, ¿podría también pasarle a él?
         Unas horas después, en su despacho, seguía pensando en Yong Hwa cuando Min Rae llamó a la puerta.
         –Parece que no me has contado todo lo que pasó el sábado –dijo la avispada recepcionista.
         Sabiendo que no iba a poder trabajar, Shin Hye se echó atrás en la silla.
         –¿Y qué crees que no te he contado?
         –Que por lo visto enfadaste mucho a Jae Rim.
         Shin Hye se mordió los labios. Le había contado a Min Rae lo mismo que le había contado a todo el que le preguntó: que las cosas entre Jae Rim y ella no habían funcionado y se habían dicho adiós. No era mentira, pero había dejado fuera la parte en la que le dijo a Jae Rim lo que pensaba de él.
         –¿Quién te ha dicho eso?
         –Él mismo, acaba de llamar para decir que quiere enviar su coche a otro taller y que no piensa volver por aquí.
         –Me alegro. No quiero verlo ni en pintura.
         –Dime una cosa, Shin Hye. ¿Cómo puede haber problemas en el paraíso cuando aún no habías llegado al paraíso?
         –¿De verdad quieres saberlo? Jae Rim es un imbécil que se cree un regalo del cielo para las mujeres. Lo único que hizo desde que se sentó a mi lado fue intentar llevarme a la cama. ¿Qué ha sido de conocerse el uno al otro?
         Min Rae sonrió.
         –Creo que se fue por la ventana cuando las mujeres empezaron a interesarse por las aventuras de una noche. Las parejas ya no quieren conocerse, solo acostarse juntos.
         –Pues no es eso lo que yo quiero.
         –De modo que tu plan de reemplazar a Yong Hwa por Jae Rim no ha funcionado. ¿Qué vas a hacer?
         –Nada. Moriré virgen.
         –No tiene por qué ser así, cariño.
         –Tiene que ser así, al menos para mí. No me interesan las aventuras de una noche.
         –Entonces, concéntrate en el hombre que te gusta de verdad.
         –Ojalá fuera tan sencillo. Pero, como tú sabes, Yong Hwa es intocable.
         –¿Porque es tu mejor amigo?
         –Claro.
         –¿No has oído hablar de los amigos con derecho a roce?
         –Claro que sí, pero...
         –Pues eso es lo que tienes que hacer.
         Shin Hye sacudió la cabeza. Min Rae era lo bastante mayor como para ser su madre y estaba promocionando el sexo... qué cosas.
         –No, es imposible. Yong Hwa y yo solo somos amigos. Además, está alucinando con los besos.
         –¿Qué besos?
         Shin Hye se dio cuenta de que había hablado demasiado.
         –Nada, no tiene importancia.
         –Cuéntamelo ahora mismo. ¿Yong Hwa y tú se han besado? Si no me lo cuentas tú se lo preguntaré a Yong Hwa...
         –No te atreverías.
         –¿Quieres apostar algo?
         No, no quería apostar nada. La semana anterior prácticamente había admitido estar enamorada de Yong Hwa y Min Rae era capaz de casarlos.
         –Nos besamos, más de una vez.
         –¿Y bien?
         –Todo empezó como una lección. Yo no tengo mucha experiencia...
         –¿Y Yong Hwa aceptó enseñarte a besar para Jae Rim?
         –Y se sintió fatal porque perdió el control. En fin, volvimos a besarnos el sábado, cuando me llevó a casa...
         –¿Yong Hwa te llevó a casa el sábado?
         –Sí, me llevó a casa.
         Dejando escapar un suspiro, Shin Hye decidió contarle toda la historia. Y Min Rae la miraba con los ojos como platos.
         –Entonces, Yong Hwa y tú van a ir a la cabaña este fin de semana para averiguar qué está pasando entre ustedes.
         –Yong Hwa es quien lo ha sugerido, yo ya sé lo que siento. Pero supongo que debe ser desconcertante para él porque no siente lo mismo que yo.
         –¿Estás segura de eso?
         –Pues claro que estoy segura. ¿Por qué iba a sentir de otra manera si llevamos años siendo amigos?
         –No sé, tal vez porque eres una chica hermosa y estupenda, porque tienen una relación muy especial y él te conoce mejor que nadie. También podría ser que viera cosas que otros no ven.
         –¿A qué te refieres?
         –A que además de ser hermosa por fuera, también lo eres por dentro.
         Shin Hye negó con la cabeza.
         –Gracias, pero no quiero hacerme ilusiones.
         –Pero él sabe que está pasando algo entre ustedes y quiere investigarlo, ¿no es así?
         –Sí, pero...
         Min Rae esbozó una enorme sonrisa.
         –Entonces, aprovecha este fin de semana. Haz lo que tengas que hacer para que se enamore de ti. Sugiero que se conviertan en amigos con derecho... tal vez así encuentren la respuesta.

***
        
            –¿Qué tal el viaje? –le preguntó Dong Wook.
     –Genial –respondió Yong Hwa– Tenemos el terreno de Busan prácticamente en el bote.
         –Me alegro mucho. Me han dicho que vas a la cabaña este fin de semana.
         –Sí, con Shin Hye.
         –¿No estuvieron hace una semana?
         –Es que lo pasamos muy bien allí.
       –Eso parece –dijo Dong Wook–He visto las fotografías de Shin Hye... está guapísima. Se me había olvidado lo bonito que es su pelo. Y que lindas piernas.
         Yong Hwa frunció el ceño.
         –¿Tú no vas a casarte a finales de mes?
         Su hermano soltó una carcajada.
         –Sí, pero soy capaz de apreciar la belleza de otra mujer. Y no te preocupes, Da Hae es la dueña de mi corazón por completo. ¿Quién es la del tuyo?
         –Yong Hwa soltó una carcajada.
         –Muy bien, lo admito, Da Hae también es la dueña de mi corazón.
         –No te hagas el listo. Ya sabes a qué me refiero. Si no lo sabes, pronto te enterarás –dijo Dong Wook, dirigiéndose a la puerta.
         –¿Qué quieres decir?
         –Que estás enamorado, pero aún no te has dado cuenta.
         Yong Hwa no dijo nada. Otro que pensaba que Shin Hye y él eran algo más que amigos. No debería sorprenderlo ya que, según Min Hyuk, toda la familia estaba convencida de eso.
         Además, él ya sabía lo que sentía por Shin Hye. Había luchado contra la verdad durante mucho tiempo, pero al final se había visto obligado a admitir que estaba enamorado de ella. Tal vez la había amado siempre o tal vez había descubierto sus verdaderos sentimientos en los últimos días. Daba igual, lo importante era que la amaba.
         Pero eso era un problema.
         No podía dejar de mirar el reloj, contando las horas que faltaban para volver a verla. Había pensado ir directamente al taller desde el aeropuerto, pero cuando llamó por teléfono Min Rae le dijo que Shin Hye había ido al dentista, de modo que decidió pasar por la oficina.
        Estaba deseando volver a la cabaña porque sabía que Min Hyuk tenía razón: quería algo más que una amistad con Shin Hye. ¿Pero cómo iba a cambiar la naturaleza de su relación así, de repente, sin asustarla?
         Por alguna razón, Min Hyuk sospechaba que Shin Hye sentía algo por él, y Yong Hwa se había devanado los sesos intentando encontrar alguna señal de que así era, pero no encontraba nada diferente en su relación. De hecho, en las últimas semanas solo había hablado del canalla de Jae Rim.
        Bueno, pues Jae Rim había metido la pata y era su turno de conseguir lo que él no había conseguido: el corazón de Shin Hye.
        Yong Hwa se metió las manos en los bolsillos del pantalón, pensativo. Al día siguiente irían a la cabaña, pero volverían el domingo, de modo que solo quedaba el sábado...


       Una noche. Tenía una noche para demostrarle que podían ser mucho más que amigos.

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5 comentarios:

  1. oh por Dios, es hora de confesar ambos, van con el mismo pensamiento, conquistarse el uno al otro, fascinante unnie, por favor publica el próximo tan pronto como puedas. Gracias.

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  2. Waaa...genial :) porfin van a estar juntos sii...!!! Ya era hora de que yong hwa se diera cuenta de li que sentia..ojala valla bien genial..!! Espero que actualizes pronto y gracias..!!;-)

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  3. Wow que Capitulo ojala no le pongas a una villana como en las peli por que lloraria si pasa eso.

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  4. excelente capitulo, de seguro que el siguiente es muy interesante y pasional lo espero con ganas ya subelo porfis.....

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  5. waooo gran cap me encanto espero con ansias el siguiente espero que lo subas pronto :)

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