domingo, 19 de abril de 2015

SECRETOS DE FAMILIA - CAPITULO 8

Lo primero que vio Yong Hwa cuando entró en la tienda de Shin Hye a mediodía fue la cantidad de clientes que esperaban a que los atendieran. Al parecer, ella intentaba atenderlos personalmente a todos ellos. Él le preguntó dónde estaba la señora Kim.
Shin Hye levantó la mirada al oírlo y sonrió.
—Me ha llamado. No se encuentra bien. Quería venir, pero la he convencido para que se quedara en casa, y no me dio tiempo de llamar a alguien más.
— ¿Vas a atender tú sola a este gentío?
—Sí.
Antes de que ella se diera cuenta, Yong Hwa estaba detrás del mostrador con un delantal puesto.
— ¿Qué haces? —le preguntó ella mientras se daba la vuelta para mirarlo.
—Ayudarte —contestó él con una sonrisa.
—Pero...
Yong Hwa la agarró de los hombros y volvió a darle la vuelta.
—Tienes una cliente, Shin Hye. No hagas esperar a la señora Min. Si no me equivoco, hoy es su día para ir a la peluquería y no puede llegar tarde.
La anciana se sonrojó.
—Así es, Yong Hwa. Además, hoy iremos a tu restaurant con mi esposo,  para tomar el menú especial del viernes.
—Estaremos esperándola —replicó Yong Hwa entre risas.
La señora Min se dirigió a Shin Hye.
—No se queje de que él la ayude, señorita. Conozco a los Jung desde que nacieron y son personas muy honradas.
Shin Hye sonrió. Eso era lo que menos la preocupaba. ¿Cómo podría trabajar con él tan cerca?.
— ¿Te pasa algo? —le preguntó Yong Hwa.
Ella parpadeó e intentó controlar el pulso.
—No... nada... ¿Por qué me lo preguntas?
—Porque la señora Min  lleva un par de minutos intentando pagar.
—Ah... —Shin Hye se volvió hacia la anciana—Lo siento...
—No te preocupes —la mujer sonrió—Yo también he sido joven.
Shin Hye tragó saliva. ¿Se habría dado cuenta de lo que sentía hacia Yong Hwa? Decidió concentrarse en los clientes y no en Yong Hwa. Al cabo de unos minutos descubrió que trabajaban bien juntos. Él sabía lo que los clientes querían e, incluso, les convencía para que se llevaran algo más. Durante hora y media tuvieron una afluencia constante de clientes, pero a las dos y media la tienda ya estaba completamente vacía.
Shin Hye miró a Yong Hwa mientras él se quitaba los guantes.
—Gracias por tu ayuda. Se te da muy bien atender a la gente —Shin Hye sonrió.
—Espero que también se me den bien otras cosas —replicó él con una sonrisa insinuante mientras colgaba el delantal.
—Eso te lo aseguro —Shin Hye se rió.
—Me alegro de saberlo...
Shin Hye suspiró. Llevaba todo el día alterada sólo de acordarse de la noche anterior.
—Será mejor que me vaya antes de que me echen de menos —Yong Hwa miró el reloj—. Aunque me imagino que la Sra. Lee Hee Young ya se habrá encargado de contar dónde estoy.
— ¿ Lee Hee Young? —preguntó Shin Hye con una ceja arqueada.
—Sí, la mujer que llevaba un vestido rojo.
— ¿La que paralizó la tienda durante diez minutos porque no sabía qué llevarse?
—Sí —Yong Hwa se rió— Su marido y ella tienen una floristería  muy cerca de aquí y ella es la mayor chismosa de la ciudad. Supongo que de aquí habrá ido directamente al restaurante para contarles que estaba ayudándote.
—Pero... ¿qué le importa a ella?
Yong Hwa se inclinó sobre el mostrador.
—Me han contado que la señora Lee y sus amigas han apostado sobre cuál será el próximo Jung en casarse.
— ¿El próximo Jung?
—Sí. Algunas apuestan por mí y otras por mis primos —Yong Hwa se rió por la expresión de perplejidad de Shin Hye —Mis hermanos, mis primos y yo siempre hemos dicho que no íbamos a casarnos, pero durante los últimos tres años, todos mis hermanos se han casado.
—Ah...
—Además, hace unos meses mi primo Jae Jin nos sorprendió a todos al comprometerse. Song Qian y él se casaron y todo el mundo volvió su mirada hacia mí porque soy el único de mis hermanos que no se ha casado. Yo he dicho mil veces que no voy a casarme, pero nadie me cree.
— ¿Por qué no?
—Porque Jae Jin y mis hermanos dijeron lo mismo. Aunque soy el primero en reconocer que son muy felices, eso no significa nada para mí. Nunca me casaré.
Shin Hye se dio la vuelta como si estuviera limpiando el mostrador. No quería que él notara cuánto le habían afectado aquellas palabras. Ella se había enamorado perdidamente de él, pero era asunto suyo, no de Yong Hwa. Tenía la sensación de que él estaba recalcando algo que había dicho la noche anterior. Había oído claramente que él decía que tenía relaciones circunstanciales. Un hombre así no pensaba en el matrimonio. Quizá fuera un buen momento para que ella también dijera su opinión.
—Yo tampoco pienso casarme —Shin Hye no levantó la mirada, pero notó que él la miraba con curiosidad.
— ¿Por qué?
Shin Hye lo miró porque le pareció que estaba perplejo.
—Ya te he contado la historia de mi padre, Yong Hwa. Lo que hizo me volvió desconfiada. No es que piense que todos los hombres sean escoria, pero he decidido que tengo muchas cosas que hacer aparte de preocuparme por si el hombre con el que estoy merece mi confianza.
—Ya —Yong Hwa asintió con la cabeza— Sé lo que quieres decir.
— ¿Lo sabes? —Shin Hye lo miró a los ojos.
—Sí —contestó Yong Hwa al cabo de unos segundos —Me llevé un buen chasco en la Universidad cuando la mujer que yo creía que me quería me dejó tirado como a una colilla por mi lesión. Me dolió durante algún tiempo, pero pronto comprendí que estaba mucho mejor sin YooJin. Aunque no por eso haya dejado de ser prudente. Nunca volveré a confiar plenamente en una mujer. La confianza es muy importante para mí. No soporto ningún tipo de engaño.
Ella asintió lentamente con la cabeza sin querer pensar en que ella estaba engañándolo.
—Vaya... parece que nos entendemos...
—Sí, eso parece —Yong Hwa volvió a mirar el reloj —Será mejor que me vaya —miró a Shin Hye —¿Qué vas a hacer luego?
—Voy a salir.
— ¿A salir?
—Sí.
Shin Hye decidió que no tenía por qué darle más explicaciones. Además, no quería que él supiera que ella iba a visitar a Lee Sun Ki . El señor Sun Ki  no había contestado a sus llamadas, pero ella se había enterado de que iba a servir una cena de recaudación de fondos para una Institución. Pensaba presentarse allí y hablar con él aunque no quisiera.
— ¿Qué te parece ir el sábado conmigo a Gwangyang?
— ¿Gwangyang?
—Sí. Voy a ir para recoger algunas piezas de motocicleta para Se Hyun. Él está muy ocupado y me pidió que le ayudara.
Shin Hye pensó que nunca había estado en Gwangyang y que siempre había oído que era una ciudad muy bonita. Sabía que no debería profundizar más su relación con Yong Hwa, pero tampoco podía evitar querer estar con él.
—Me encantaría ir el sábado a Gwangyang contigo.
—Perfecto —Yong Hwa sonrió—. Te recogeré el sábado alrededor de las ocho. ¿Te viene bien?
—Sí. Estaré preparada a esa hora.
Se quedaron un rato sin decir nada, mirándose. Shin Hye notó que la temperatura subía entre ellos. Se preguntó qué estaría pensando Yong Hwa. ¿Estaría acordándose de la noche anterior en su despacho y en su dormitorio? Ella tenía unos recuerdos muy claros.
Notó que se le encogía el estómago. Él se acercó un par de pasos, como si le hubiera leído el pensamiento, pero sonó la campanilla de la puerta y entró un hombre.
Yong Hwa tomó aliento y ella se volvió para saludar al cliente. Él tenía todo el cuerpo en tensión y al rojo vivo. Era como si le hubiera leído el pensamiento y se hubiera visto atrapado por los recuerdos de ella. Volvió a tomar aliento cuando ella sonrió de oreja a oreja antes de salir del mostrador y arrojarse a los brazos del recién llegado.
— ¡Shin Won!
Yong Hwa frunció el ceño. A juzgar por la sonrisa de Shin Hye, ella conocía muy bien al tal Shin Won. ¿Sería el hombre con el que saldría luego? Repentinamente, notó algo que no notaba desde hacía mucho tiempo. No sabía quién era ese hombre, pero él quería arrancarle a Shin Hye de los brazos.
—Creo que tengo que marcharme —dijo Yong Hwa en un tono enfadado.
Dos pares de ojos se clavaron en él. Evidentemente, habían captado su enfado. Notó cierto brillo en los ojos del hombre y perplejidad en los de Shin Hye. Él también estaba bastante perplejo por su comportamiento.
—Mmm... me parece que, efectivamente, tiene que marcharse —replicó el tal Shin Won con una sonrisa forzada.
Yong Hwa frunció más el ceño y sintió unas ganas tremendas de partirle la nariz.
— ¡Shin Won...! —exclamó Shin Hye entre risas.
Miró a Yong Hwa y dejó de reírse. Se preguntó por qué estaría tan enfadado. Hasta que lo comprendió. Ella había dicho que iba a salir y apareció Shin Won. No pudo evitar una sonrisa ante la idea de que él estuviera celoso. Sacudió la cabeza. Eso era imposible. Los hombres que sólo tienen relaciones circunstanciales no se ponían celosos.
—Yong Hwa —Shin Hye se aclaró la garganta —te presento a mi hermano, Park Shin Won.
Yong Hwa arqueó una ceja y los miró.
— ¿Tu hermano?
—Sí, su hermano —contestó el hombre con una sonrisa mientras se acercaba a Yong Hwa —¿Quién eres tú? —preguntó Shin Won como si tuviera todo el derecho a hacerlo.
—Jung Yong Hwa.
Yong Hwa vio que el hombre hacía un gesto raro antes de volver a mirar a Shin Hye. Shin Hye contuvo la respiración. Ella sabía que Shin Won conocía el nombre de Jung y que tendría algunas preguntas que ella tendría que contestar. Shin Won se volvió hacia Yong Hwa.
—Encantado de conocerte, Yong Hwa.
Yong Hwa  hizo una reverencia a aquel hombre y se preguntó qué estaría pasando. Había notado algo raro entre él y su hermana cuando dijo su nombre.
—Encantado de conocerte. Seguro que tienen muchas cosas que contarse. Me iré.
—No hace falta que te vayas por mí —replicó Shin Won con una sonrisa.
Yong Hwa tomó aire. Tenía que irse. Tenía que meditar sobre su arrebato posesivo.
—Ya iba a irme. Tengo mucho trabajo.
Shin Won asintió con la cabeza.
—Yong Hwa tiene un restaurante enorme que está muy cerca de aquí—le explicó Shin Hye—. Mi ayudante se ha puesto enferma y él ha tenido la amabilidad de ayudarme durante la hora de la comida.
Shin Won volvió a asentir con la cabeza, miró a Yong Hwa por encima del hombro y luego a Shin Hye.
—Entiendo.
Yong Hwa frunció el ceño. Tenía la sensación de que el hermano de Shin Hye estaba captando demasiadas cosas.
—Encantado de conocerte —Yong Hwa fue hasta la puerta, pero se volvió hacia Shin Hye antes de abrirla— Hasta el sábado.
—De acuerdo —Shin Hye sonrió.
Yong Hwa salió y cerró la puerta. Shin Hye no dijo nada, sólo lo miró pasar  de camino de su restaurante.
— ¿Te importaría decirme qué está pasando, Shin Hye?
—Creo que no lo sé ni yo, Shin Won.
Esa noche, Shin Hye entró en el salón de un centro social y echó una ojeada. Era una recaudación de fondos para un candidato a alcalde y ella, como todo el mundo, había comprado su entrada. Sin embargo, ella había ido para obtener algunas respuestas del hombre que servía la comida.
Shin Won había pasado camino de Busan y sólo había tenido tiempo para tomar algo y charlar un rato. Ella le había explicado todo lo que había podido sobre la situación. No le había dado muchos detalles sobre lo relativo a Yong Hwa y a ella, pero le había parecido que Shin Won había leído entre líneas.
Shin Hye había llegado a la hora del cóctel, de modo que le resultaría fácil colarse en la cocina y hablar con el cocinero. Sólo necesitaba que le concediera unos minutos.
Se dirigió a un camarero que llevaba una bandeja de aperitivos.
—Me gustaría hablar con el señor Sun Ki , ¿está por aquí?
El hombre sonrió y señaló la puerta de la cocina con la cabeza.
—Está allí.
—Gracias.
Shin Hye entró en la cocina y se fijó en el hombre que daba instrucciones a los camareros. Si era Lee Sun Ki , era mucho más joven de lo que ella había pensado. Tendría cuarenta y tantos años. Shin Hye esperó a que se fueran los camareros.
— ¿El señor Sun Ki ?
Él se volvió y sonrió amablemente.
—Sí. ¿En qué puedo ayudarla? —le preguntó.
—Soy Park Shin Hye. He intentado hablar con usted unas cuantas veces, pero no me ha devuelto las llamadas.
La sonrisa de él se disipó.
—Estoy ocupadísimo. Además, no sé de qué me está hablando.
— ¿No sabe que los Jung dicen que mi abuelo le dio a usted sus recetas cuando usted era cocinero de Lee Duk?
—Oí algo, pero no tenía tiempo para preocuparme por esas cosas. Bastante tenía yo con dominar las recetas como para preocuparme por dos viejos que no tenían nada mejor que hacer que pelearse por algo sin importancia.
Shin Hye resopló. Empezaba a fastidiarla, pero estaba decidida a ser educada y profesional.
—Entonces, ¿de dónde sacó las recetas, señor Sun Ki ?
Él frunció el ceño.
—No tengo por qué contestar, pero para disipar cualquier duda sobre un comportamiento ilícito por mi parte, le diré que esas recetas llevaban años en mi familia. Se lo dije a Jung, pero él no quiso creerme —antes de que ella pudiera replicar, el señor Sun Ki  continuó—: Mire señorita Park, no tengo tiempo para hablar de algo que pasó hace tanto tiempo. Evidentemente, es importante para usted, pero no lo es para mí. Si me disculpa, tengo cosas que hacer.

***
—Jefe, todos estamos listos para irnos —le dijo Juni Joo a Yong Hwa —¿Vas a quedarte mucho tiempo?
Yong Hwa se separó de la mesa.
—No. Tengo que hacer un poco de papeleo.
—Muy bien. Hasta mañana.
Una vez solo, Yong Hwa se dejó caer sobre el respaldo de la butaca y miró alrededor. Su despacho no se parecía al de la noche anterior, pero aun así los recuerdos le alteraban el pulso. Se levantó para estirar las piernas. Cada paso que daba le recordaba a Shin Hye con él la noche anterior. Recordaba cada beso que le había dado, cada vez que le había pasado los labios por la piel, cada caricia y cómo la devoró con ansia.
Dedicaba demasiado tiempo a anhelar a Shin Hye. Al fin y al cabo, no había nada más. El arrebato de celos de hacía un rato sólo era afán de posesión. Aunque tenía derecho a estar celoso después de lo que habían vivido juntos.
Miró la hora. Eran casi las once de la noche. Se preguntó qué estaría haciendo Shin Hye. ¿Estaría con su hermano? ¿Y si no? Suspiró. Quería verla.
Sacudió la cabeza. Si se presentaba tan tarde, después de la noche anterior, ella pensaría que lo hacía por reclamar su botín. Aunque eso no le parecía mal, tenía que reconocer que pensaba en Shin Hye como algo más que un cuerpo que podía aprovechar. Ella tenía algo que le atraía en todos los aspectos, no sólo el físico. Le habría gustado tener la fuerza de voluntad para mantenerla a cierta distancia, pero sabía que no podía. Podía notar su presencia aunque no estuviera allí. Ella siempre estaba en sus pensamientos.
Agarró la chaqueta de la percha para salir del despacho. Cerró la puerta del restaurante e intentó no mirar hacia la casa de Shin Hye, pero no lo consiguió.
Se dirigió hacia su coche haciendo un verdadero esfuerzo para no caer en la tentación. Estaba decidido a no ver a Shin Hye ese día y sólo faltaban unas horas para el día siguiente.



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2 comentarios:

  1. Maravilloso cada vez se pone mas emocionante jejejej me encanta la atraccion que hay entre los dos y poco a poco se van dando cuenta que se han enamorado el uno del otro, y no creo que por una pequeñez como el de no decirle quien es su abuelo pero por la erida de yong hwa es probable que crea que es una super mentira, espero que puedan actualizar pronto...

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  2. dios yong es un don celoso haha ya sentia celos del hermano ... y eso que no son nada ... eso de .. no me voy a casar ptf :p panplinas eso ni el se lo cree ya lo veremos mas adelante .. ese cosinero parara mi que tiene algo que esconde y pienso que el es el que esta detras de los abuelos de shin y yong .... dios siguee siempre se queda en emocion los caps todo el fic es emocionante ..porfa no demores muchito sii :3

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