martes, 14 de abril de 2015

SECRETOS DE FAMILIA - CAPITULO 7 - CLASIFICADO - M

El abrazo de Shin Hye disparo la libido de Yong Hwa.
— ¿Me acompañas con otra copa de vino? —le preguntó él al oído.
Ella asintió con la cabeza mientras sentía un estremecimiento por todo el cuerpo.
—Sí.
Shin Hye sintió todo tipo de emociones mientras lo miraba servir las dos copas.
—Propongo un brindis —dijo él con una voz ronca y una mirada que la aturdían—Por la seducción.
Shin Hye miró la mano que sujetaba la copa en el aire. No era la primera vez que se fijaba en ellas y se preguntaba qué sentiría cuando la acariciaran. Incluso en ese momento sus sentidos se encrespaban sólo de pensarlo. Chocaron las copas y bebió lentamente. Después de dar un par de sorbos, él le quitó delicadamente la copa de la mano y la dejó sobre la mesa. Luego, encendió el equipo de música y una suave melodía llenó él ambiente.
—Vamos a bailar —susurró él mientras la tomaba entre sus brazos.
Shin Hye sintió un estremecimiento al notar su cuerpo contra el de ella. Cerró los ojos y se entregó al seductor momento que los cautivaba.
Apoyó la mejilla contra el cuello de él y aspiró su aroma viril y excitante. Él le acarició la espalda hasta la cintura. Su contacto estaba volviéndola loca y hacía que ella deseara cosas que no había deseado nunca. Su cuerpo se derretía.
Tenía el vientre contra el de él y notaba perfectamente su excitación, y se sorprendió de su capacidad para conseguir que él la deseara de aquella manera.
Casi sin darse cuenta, la canción terminó. Ella levantó la mirada y se encontró con la de él. Vio que sus ojos eran como ascuas y que tenía una expresión salvaje. Yong Hwa la besó en los labios, le tomó la cabeza entre las manos y la besó lenta y profundamente en la boca. Se apoderó de su lengua y le dio a entender cuánto deseaba todo lo que pudiera obtener y que además quería volverla loca. Frotó su cuerpo excitado contra el de ella y Shin Hye gimió mientras él la besaba con una pasión que hacía que ella se derritiera como lava liquida.
Shin Hye notó que él pasaba la mano por sus caderas y tomó aliento entrecortadamente. Yong Hwa se apartó un poco y la miró tan seductoramente que ella notó que temblaba de pies a cabeza.
—Me parece que llevas demasiada ropa —susurró él mientras empezaba a desabotonarle la blusa—Yong Hwa no apartó la mirada de la de ella—¿Te importa? —le preguntó con suavidad mientras seguía desabrochando los botones.
—No, no me importa —susurró ella mientras tímidamente poso sus manos en su pecho.
Yong Hwa tomó aire cuando soltó el último botón y vio el sujetador de encaje color carne. Sus dedos se dirigieron al cierre delantero y con un giro lo soltaron. El sujetador se abrió y los pechos quedaron libres.
Shin Hye oyó el sonido de placer que dejó escapar Yong Hwa y se le encogió el estómago al ver cómo él miraba sus pechos. Sus ojos rebosaban de voracidad. Ella contuvo el aliento, se quitó el sujetador y lo dejó caer al suelo junto a la blusa.
—Te he deseado desde el primer día que te vi. No fue en este despacho, fue antes. Aquel lunes te vi mientras hacías la mudanza —susurró él—. Lo primero que pensé fue que tenías unas piernas impresionantes. Aun así —añadió en tono serio—, no quería tener una aventura contigo, pero pronto me di cuenta de que no podría evitarlo. Te deseo muchísimo —gruñó antes de tomarle un pezón con la boca.
Shin Hye tomó una bocanada de aire al notar su pezón turgente dentro de la boca de él que lo paladeaba con una lengua abrasadora. Le flaquearon las piernas. Él la sujetó con fuerza y cambió la boca de pezón.
—Yong Hwa...
Estaba llevándola a un estado que ella no sabía que existía.
Yong Hwa se apartó.
—Quiero más —susurró él con los ojos clavados en los de ella.
—Entonces, hazlo —Shin Hye se sorprendió a sí misma.
La sonrisa de él consiguió derretirla por completo. Lo miró mientras le soltaba la falda, que quedó hecha un bulto a sus pies y la dejó con nada más que un tanga de encaje color carne.
—Increíblemente sexy —susurró Yong Hwa antes de arrodillarse terminar de desvestirla.
—Hazme el amor, Yong Hwa —susurró Shin Hye.
Él se levantó y la tomó entre los brazos para subir al apartamento y ella se acurrucó en sus brazos. A Yong Hwa se le aceleró la respiración y se le disparó la libido.
Cuando llegaron al dormitorio, él tomó una profunda bocanada de aire y la dejó en la cama. Yong Hwa había captado su ardor en cuanto ella entró en el restaurante y en ese momento quería abrasarse en él. Primero tenía que desnudarse. Al verla sin nada encima estuvo a punto de perder el control.
Cuando empezó a desabrocharse la camisa, comprobó que ella lo observaba. La luz de la luna le daba un resplandor que la hacía tan apetecible como el chocolate que utilizaba para sus galletas.
—Di algo —susurró él ante al silencio abrumador.
Ella lo observaba ensimismada y él se quitó la camisa.
Shin Hye se estiró en la cama con una leve sonrisa. A Yong Hwa le gustó que no tuviera una expresión tímida. Ella por alguna razon tampoco estaba avergonzada de exponerle su cuerpo.
— ¿Qué quieres que diga? —le preguntó ella con una sonrisa provocadora.
A Yong Hwa se le nubló el pensamiento cuando ella se mordió el labio inferior con mucha sensualidad.
—Puedes decir cualquier cosa.
Ella volvió a morderse el labio inferior.
—Mmm... en estos momentos sólo se me ocurren dos palabras —susurró ella en un tono increíblemente sexy.
— ¿Cuáles? —preguntó él casi sin poder articular palabra.
 Ella lo miró a los ojos.
—Date prisa.
Yong Hwa se soltó el cinturón y se bajó los pantalones y la ropa interior a la vez. Se quedó completamente desnudo y notó un calor abrasador mientras ella lo miraba.
— ¿En qué estás pensando? —le preguntó él con voz entrecortada.
—En lo que pensé la primera vez que te vi. Que me recuerdas al mejor de los caramelos y que me encantaría probarlo.
Yong Hwa se metió en la cama y la llevó al centro del colchón. Se puso sobre ella.
—Antes, tengo que volver a besarte.
Shin Hye sonrió. Conocía sus besos, sabía lo deliciosos que eran. Desde que conoció a Yong Hwa, ella se había dado cuenta del deseo sexual que tenía acumulado y que había reprimido. Antes de poder explicárselo, la boca de Yong Hwa se adueñó de la suya y la arrasó. Ella se estremeció por lo que  estaba haciéndole en ese momento.
—Shin Hye… —le susurró Yong Hwa al oído en un tono incandescente.
La miró a los ojos y ella supo lo que estaba pidiéndole. Quería hacerlo.
—Shin Hye...
Su nombre brotó como un gemido desesperado y ella sonrió mientras lo acariciaba. Lo miró a los ojos.
— ¿Y la protección? —le preguntó repentinamente.
Ella notó por la expresión de Yong Hwa que se había olvidado, como ella.
—Maldita sea, no suelo ser tan descuidado, lo siento.
Yong Hwa se dio la vuelta y sacó un envoltorio del cajón de la mesilla. Lo rasgó con los dientes y se puso un preservativo.
Shin Hye sonrió, mientras se preguntaba como seria el momento en estaría dentro de ella.
—Yo también me he dejado llevar por el momento —se detuvo un instante—. Estoy tomando la píldora para regular mi período, pero no me he acostado con nadie desde hace siete años...
— ¿siete años? —preguntó él.
—Sí, tuve un novio en el segundo  año en la Universidad. No fue como yo me esperaba y todo terminó muy deprisa.
Shin Hye se sorprendió un poco de estar comentando eso con Yong Hwa, como si estuvieran hablando del tiempo.
— ¿Y desde entonces no lo has hecho?
Shin Hye tragó saliva.
—No, ésta será la primera vez desde entonces.
Yong Hwa la besó y la trató con una delicadeza extrema. Luego profundizó el beso y volvió a encender el fuego entre ellos.
—Tómame, Shin Hye —le pidio él.
Yong Hwa tenía la respiración entrecortada y ella sintió un escalofrío en todo el cuerpo. Notó como se le contraían los músculos del vientre. Era como si toda ella estuviera preparada para recibirlo.
En pleno acto Yong Hwa se detuvo. Ella tomó una bocanada de aire.
Yong Hwa se separó un poco y la miró.
—Todavía eres... —no pudo terminar la frase.
Antes de que Shin Hye pudiera entender completamente lo que había querido decir Yong Hwa, notó que él volvía a empujar y le reprimía con un beso un grito de dolor. ¡Había seguido virgen hasta ese momento! Él no cesó de besarla y ella no pudo recordar un momento más maravilloso.
Todo el cuerpo le bullía ante lo que se avecinaba.
Oyó el gemido ronco de Yong Hwa un instante antes de sentir la calidez de su liberación.
Shin Hye todavía podía oír sus propios gemidos ante la culminación de aquel acto físico que era tan placentero. Muchas emociones nuevas había experimentado con Yong Hwa y hacer el amor había sido una de ellas. Entonces lo comprendió, Yong Hwa había logrado derrumbar completamente todas las barreras que había levantado, para que ningún hombre lograra ingresar a su corazón. Se sintió arrebatada ante aquel descubrimiento. Porque fue justo en ese momento cuando supo que, aunque pudiera parecer increíble, se había enamorado de Yong Hwa.

Yong Hwa se estremeció al apartarse de Shin Hye. Habían hecho el amor y poseerla de aquella manera había sido lo mejor que le había pasado jamás. Nunca se cansaría de hacer el amor con ella.
Ella era su deseo irresistible. Nunca había conocido a una mujer tan apetecible.
La miró. Estaba agotada. Casi no podía abrir los ojos. Él nunca se había acostado con una mujer como Shin Hye, la inocencia y la sensualidad juntas. Entonces recordó a YooJin, quien era todo lo contrario, una mujer que había  demostrado su frialdad en el peor momento de su vida. Yong Hwa resopló al acordarse de la mujer que le había herido en el orgullo y le había roto el corazón. Cuando estuvo a punto de hacerse profesional, ella estuvo junto a él y en su cama, pero cuando se lesionó, ella no esperó ni un segundo para buscarse una oportunidad mejor. Incluso tuvo el valor de decirle que no era nada personal, que sencillamente no quería pasarse la vida con un lisiado. Superó la cojera gracias a una rehabilitación extenuante, a una familia que le dio todo su apoyo y a la fuerza de voluntad para sobrevivir y triunfar.
Volvió a mirar a Shin Hye. Se había dado la vuelta para dormir, pero la oyó susurrar su nombre mientras se movía para acomodar su cuerpo a lado de él. Su reacción física ante esa proximidad fue inmediata y su anhelo incontenible. Posó la mano en el vientre de ella y la estrechó contra sí. Entonces, ella volvió a susurrar su nombre.
Yong Hwa frunció ligeramente el ceño. Lo que menos deseaba en ese momento de su vida era engancharse con otra mujer. Una vez escaldado, era difícil no tener una coraza. Hacía mucho tiempo que había tornado la decisión de no enamorarse nunca más. Ello sólo significaría más sufrimiento. Por eso le preocupaba tanto la atracción tan profunda que sentía hacia Shin Hye. Estaba arrebatado por ella incluso desde antes de esa noche y eso no era una buena señal.
Miró al reloj que había en la mesilla. Era más de medianoche. Tendría que despertarla antes de las cuatro para que pudiera vestirse y volver a su casa. Algunos empleados empezaban a llegar a las cinco para atender a los clientes que iban a desayunar a primera hora y no quería que nadie se enterara de su asunto con Shin Hye. No quería que nadie fisgara en algo que para él era demasiado precioso. Antes o después, todo el mundo sabría que tenían una aventura, pero prefería que fuera después. Yong Hwa soltó una maldición para sus adentros cuando se acordó de sus hermanos y sus primos. Intentarían hacer una montaña de un grano de arena, pero, en ese momento, Shin Hye volvió a moverse y sus hermanos y sus primos desaparecieron de sus pensamientos.

Shin Hye abrió lentamente los ojos y sintió que un brazo fuerte y cálido rodeaba su cintura. Una cintura completamente desnuda. De repente se dio cuenta de que estaba desnuda, como el hombre que yacía pegado a ella en el dormitorio tenuemente iluminado.
Miró al reloj de la mesilla. Eran las tres de la madrugada. Se le aceleró el pulso al acordarse de lo que había pasado esa noche con Yong Hwa. Cerró los ojos al sentir un calor que la abrasaba.
Entonces, notó que algo más la abrumaba. Era el recuerdo de que hasta esa noche había sido virgen. Yong Hwa había sido el primero para ella en muchos sentidos. El primer hombre en llevarla hasta el clímax y el primer hombre con el que había hecho el amor en el pleno sentido de la palabra. No había sido precipitado ni se había sentido defraudada.
Nunca había imaginado que un hombre pudiera ser tan cariñoso y considerado después de hacer el amor. Sólo lo que había hecho para aliviarle el dolor merecía su afecto para siempre.
Sintió una punzada de dolor cuando se imaginó la reacción de Yong Hwa cuando se enterara de que era la nieta de Choi Lun Woo. Sabía que la señora Kim y Hae Su tenían razón. Debería decirle la verdad y seguir intentando demostrar la inocencia de su abuelo. Por lo poco que conocía a Yong Hwa creía que para él la sinceridad era algo muy importante.
Súbitamente, Shin Hye se quedó sin aliento cuando el brazo que le rodeaba la cintura se movió.
— ¿Te duele? —le preguntó él con una voz cálida mientras le pasaba los labios por detrás de la oreja.
Shin Hye abrió la boca para contestar, pero dejó escapar un leve ronroneo cuando los dedos de él empezaron a acariciarle su esencia más femenina. Tragó saliva e intentó volver a hablar.
—No mucho, gracias a ti.
Él le beso  el cuello y ella contuvo la respiración.
—No es necesario que me des las gracias.
Él, con un movimiento muy suave, la había dado la vuelta para dejarla de espaldas y ella se encontró con el pétreo cuerpo de él encima. La miraba seductora y provocadoramente. Shin Hye notó que la pasión la dominaba. Quería que él volviera a hacerle el amor en ese preciso instante. Lo necesitaba. Luego se reñiría a sí misma por haberse enamorado de él, pero por el momento... Lo agarró del cuello e hizo que bajara la cabeza.
—Vuelve a hacerme el amor —le susurró mirándolo intensamente a los ojos.
Si bien era ella la que lo pedía, sabía que él la deseaba tanto como ella a él. Sin embargo, sabía que Yong Hwa no haría nada hasta que ella le diera permiso.
En ese momento, empezó a notar que él se abría paso lentamente hacia su interior. El cuerpo de ella se distendió automáticamente a medida que él profundizaba y el calor abrasador empezó a consumirla.


Antes del amanecer, Yong Hwa abrió la puerta de su restaurante para acompañar a Shin Hye a su casa. Hacía frío y todo estaba tranquilo y silencioso. Él rodeó los hombros de ella con su brazo mientras bajaban la calle. No se dijeron nada y Yong Hwa se preguntó si Shin Hye sentiría lo mismo que él, que aquella noche había sido como un sueño que podría desvanecerse si se expresara con palabras.
Él la observó al llegar a la puerta de la casa de Shin Hye. Ella se dio la vuelta y Yong Hwa la besó en los labios. No sabía cómo dar por terminada una noche tan especial. Si ella lo invitara a subir a su casa, ¿cómo podría rechazar su invitación cuando lo que más deseaba era volver a hacer el amor con ella?
Aquel beso que pretendía ser breve y cariñoso se tornó en un beso profundo y pleno de pasión y avidez. Sabía que tenía que alejarse, pero no podía imaginarse su boca en otro lugar. Se separaron cuando oyeron la bocina de un camión. Se miraron a los ojos y él vio que los ojos de ella reflejaban el mismo deseo que sentía él.
—Será mejor que me vaya —susurró ella—. Gracias por la cena.
—Gracias por todo —replicó él con una sonrisa.
A Shin Hye se le encogió el estómago. Lo amaba tanto como lo deseaba. Era una combinación mortal. Sin pensárselo dos veces, se puso de puntillas y lo besó en los labios. Él aceptó el beso e hizo su pequeña contribución.
—Buenas noches, Yong Hwa —se despidió ella mientras se separaba.
Él sonrió de oreja a oreja.
—Buenos días, Shin Hye.
Yong Hwa se dio la vuelta y se alejó.



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3 comentarios:

  1. mnbvdcfjhbvbndfwjbedfn...... que lindo <3 ... al fin :3 ... woooo fue la primera vez de shin hye ... y si que se la pasaron muy bien y por lo visto ella ya se enamoro de el .. y el de ella o no ? siii si estos dos no pueden pasar separados ni 5 minutos uno del otro y mas con lo que acaba de pasar ahora me encanto el cap sigueee sii no demores mucho anda ee :3

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  2. que lindoooooooo, ame este capítulo, fue tan tierno y tan romántico y tan sensual, ojalá ella pueda decirle la verdad pronto, él la ama y ella a él, ellos pueden arreglar todo, hermosoooooooooo

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  3. que lindo fue su primera vez

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