sábado, 28 de marzo de 2015

SECRETOS DE FAMILIA - CAPITULO 5

Shin Hye pasó con su coche la puerta de seguridad de la casona de Lee Duk. Se alegraba de que Lee Duk accediera a recibirla. Le había comentado que se acordaba de su abuelo y seguramente tendría curiosidad por saber qué quería.
Mientras se acercaba a la enorme casa, pensó que le sería muy fácil demostrar la inocencia de su abuelo si el señor Lee Duk le decía quién le había dado la receta de los Jung. Luego, presentaría sus hallazgos a los Jung y seguiría con la vida que había planeado. Durante esa semana había comprobado que la gente quería una pastelería en esa zona y más de un negocio de los alrededores le había propuesto que les suministrara sus productos.
Al cabo de unos instantes, Shin Hye llamó con los nudillos en una puerta enorme de madera y parpadeó cuando la abrió un mayordomo uniformado.
— ¿En qué puedo ayudarla, señorita?
—Soy Park Shin Hye, he venido a ver al señor Lee Duk.
Shin Hye siguió al mayordomo sin poder dejar de mirar la extravagancia del lugar. Todo indicaba que se habían gastado mucho dinero, pero parecía más un museo que un hogar.
El mayordomo se detuvo y abrió una puerta que daba paso a un patio acristalado. Un anciano, más o menos de la edad de su abuelo si hubiera vivido, estaba sentado en una silla de ruedas mirando a un lago inmenso.
—Señor Lee Duk, su invitada ha llegado —le anunció el mayordomo.
El hombre dio la vuelta a la silla de ruedas para mirarla con una sonrisa.
—Entre —le dijo con una voz enérgica mientras le señalaba una butaca—Me dijo que quería hacerme algunas preguntas sobre su abuelo y el incidente de las recetas de los Jung.
Shin Hye asintió con la cabeza.
—Todo el mundo dice que mi abuelo se las dio a usted.
El hombre agitó una delicada mano en el aire.
—Nadie me dio nada. Algunos de mis platos principales podían saber como los de ellos, pero no eran los de ellos. Intenté decírselo a Jung Soo, pero era demasiado terco como para escucharme y supongo que las cosas se complicaron cuando se enteró de que yo había intentado convencer a su abuelo para que fuera mi socio. Sin embargo, él era muy amigo de Jung y eso nada lo estropearía.
Shin Hye no pudo replicar porque entró el mayordomo con una bandeja con té helado.
—Evidentemente —dijo Shin Hye cuando se hubo ido el mayordomo—algo estropeó su amistad porque dejó de trabajar con Jung Soo.
—Sí, pero habría acabado volviendo. Los dos discutían todo el rato, pero siempre resolvían sus diferencias y volvían a juntarse. Formaban un equipo increíble. Su abuelo era un gran cocinero y Jung Soo era un empresario impresionante, aunque fuera muy tozudo. Además, tengo entendido que su nieto, Yong Hwa, es como él. Creo que es un cocinero fantástico y que tiene buena cabeza para los negocios cuando se trata de llevar un restaurante.
Shin Hye sonrió al pensar que el anciano había dedicado un halago muy bonito a Yong Hwa.
— ¿Está seguro de que es imposible que haya utilizado alguna receta de los Jung?
—A mi edad ya no estoy seguro de nada —el hombre soltó una carcajada—, pero mi cocinero de entonces me dijo que eran sus recetas y yo no tenía ningún motivo para no creerlo.
—Entiendo. ¿Podría darme su nombre?
—Lee Sun Ki . Lo llamábamos Sun Ki .
— ¿Sigue trabajando para usted?
— ¡No! Hace años que dejó de trabajar para mí, pero creo que tiene una empresa de catering en la ciudad.
Shin Hye dio un sorbo de té, dejó el vaso en la mesa y sonrió.
—Gracias, señor Lee Duk, me ha ayudado mucho y le agradezco que me haya dedicado su tiempo. Me propongo encontrar el señor Sun Ki  y hablar con él.
***

—Yong Hwa, ¿quieres dejar de mirar por la ventana? Shin Hye no ha vuelto todavía. Si no te conociera, diría que estás loco por ella.
Yong Hwa se volvió y miró a su hermano con el ceño fruncido.
—La conocí hace unos días, Se Hyun.
— ¿Y qué? —Se Hyun se encogió de hombros—Ji Yeon  tardó unos segundos en volverme loco.
Yong Hwa sacudió la cabeza. Podía recordar perfectamente la noche en que Se Hyun y Ji Yeon  se conocieron. A Ji Yeon  le gustaba tanto, que Se Hyun tuvo suerte de que no arremetiera contra él.
—Nadie está volviéndome loco —replicó Yong Hwa al cabo de unos segundos.
—Si tú lo dices...
Yong Hwa resopló. A veces le habría gustado ser hijo único.
—Se Won dice que hay algo sospechoso en ella —añadió Se Hyun.
Yong Hwa arqueó las cejas todo lo que pudo.
—Se Won es policía. Cree que todo el mundo es sospechoso.
—Eso es verdad. Creo que no le gustó que hablara tan poco de sí misma y de su familia.
Yong Hwa se apoyó en una mesa y se acordó de todo lo que le había contado ella la otra noche. Era algo que no habría contado a todo el mundo si le hubiera pasado a él. Le conmovió que ella se lo hubiera contado.
—Es una persona discreta, Se Hyun. No le des importancia.
— ¡Eh! A mí me da igual si tu chica tiene secretos —replicó Se Hyun con una sonrisa.
—No es mi chica.
— ¿Quién no es tu chica? —preguntó su hermana So Min, que acababa de entrar.
—La estrella del chocolate —contestó Se Hyun entre risas—Hace las mejores galletas de chocolate que puedas imaginarte.
Yong Hwa entrecerró los ojos.
—Las hizo para los chicos del equipo, pero ya me fijé en que Dong Wook, Se Won y tú se comieron algunas.
—Parecían tan buenas que no pude evitarlo y me recordaron a las que hacía el cocinero del abuelo antes de que se separaran.
Yong Hwa iba a decir algo cuando vio que el coche de Shin Hye entraba en el aparcamiento.
—Vaya, parece que ya ha vuelto tu chica —comentó irónicamente Se Hyun.
Yong Hwa se encogió de hombros.
— ¿Y bien?
—Eso es lo que yo me pregunto —contestó Se Hyun mientras salía de la habitación.
***
Eran casi las cinco dé la tarde cuando Yong Hwa terminó de ordenar el restaurante. Sus hermanos se habían quedado a ayudarlo, pero se alegraba de que se hubieran ido. Ya le habían tomado el pelo suficientemente para todo el fin de semana.
Cerró la puerta del restaurante y miró hacia la tienda de Shin Hye. Se preguntó qué estaría haciendo ella. Había dicho que iba a pasar el fin de semana descansando, pero tenía ganas de verla.
Lo que le había dicho a Se Hyun era verdad. Sólo la conocía desde hacía unos días, pero en tan poco tiempo había sabido más cosas de ella que de algunas mujeres con las que había salido meses. Se había enterado de todas sus desgracias y de que le encantaba cocinar. A él le gustaba hablar con ella y no le importaba hablarle de la lesión que le había impedido ser jugador de baloncesto. Sin embargo, no le había contado nada de YooJin y de su desengaño amoroso.
Sonrió al acordarse del éxito de Shin Hye con los chicos del equipo y sus padres. Todos agradecieron el detalle de las galletas. Ella no había mostrado ninguna timidez al tratar con todo el mundo, entre otros, con su familia. Le gustaba su sonrisa cuando algo le hacía gracia, pero también le encantaba cuando fruncía el ceño. Durante esos días, él le había hablado más de sí mismo de lo que lo había hecho con cualquier otra mujer.
Sin embargo, ¿cómo podía confiar en ella o en cualquier otra mujer? Después de YooJin, no confiaba mucho en los demás, pero menos aún en las mujeres. Era reservado con sus asuntos personales. Estaba muy unido a sus hermanos y primos y de vez en cuando comentaba con ellos cosas que le importaban, pero nunca hablaba de mujeres. Las mujeres entraban y salían de su vida sin dejar rastro y quería que siguiera siendo así.
Entonces, ¿por qué estaba obsesionándose con Park Shin Hye?
Fue hacia el coche, pero se paró antes de abrir la puerta. Tomó aire y se dirigió hacia la tienda de Shin Hye. A cada paso que daba intentaba convencerse de que sólo quería portarse como un buen amigo que se interesaba por ella. La saludaría desde la puerta y se iría.
Al cabo de unos instantes, cuando ella abrió la puerta, todas sus intenciones de marcharse inmediatamente se disiparon. Era evidente que ella acababa de ducharse. También era evidente que llevaba una camiseta ajustada. Parpadeó para no mirarla fijamente. Tenía unos pechos maravillosos. Parecían abundantes y firmes bajo la tela de algodón. Tenía que dejar de mirarlos.
Apartó la mirada de la parte superior y la bajó. Llevaba unos pantalones cortos que dejaban al descubierto sus impresionantes piernas y notó que la atracción empezaba a ser irresistible. Debería evitar a Shin Hye como a la peste. La relación entre ellos no era la que sus hermanos suponían, pero reconocía que sentía una punzada de deseo irreprimible cada vez que la veía o estaba cerca de ella. ¿Por qué se exponía a ese delirio? Tomó aire y olió el aroma que desprendía, parecía canela, sensual y agradable.
—Yong Hwa...
Él oyó su nombre y se acordó de que estaba allí sin decir nada.
— ¿Puedo entrar? —preguntó por fin.
Shin Hye lo miró a los ojos con las piernas temblorosas. Le resultaría fácil librarse de él. Sólo tenía que rechazar su petición, pero, por algún motivo, no quería hacerlo. Intentó convencerse de que aquella atracción que existía entre ellos había llegado demasiado lejos y que era el momento de tomar una decisión drástica. Si le decía que era la nieta de Choi Lun Woo, él se marcharía, pero no estaba preparada para hacerlo. No podía decírselo hasta que pudiera demostrar la inocencia de su abuelo.
Tomó aire y retrocedió. Cuando él estuvo dentro y la puerta cerrada, Shin Hye pudo notar que los ojos de él resplandecían de deseo. Lo primero que pensó fue en correr escaleras arriba, pero sabía que él la seguiría. También podía quedarse en el sitio y llevarse algo que los dos deseaban. Para ser alguien a quien no le gustaban los besos, empezaba a estar obsesionada con ellos. Su boca prácticamente tenía la marca de propiedad de Yong Hwa. Shin Hye se acercó a Yong Hwa como atraída por un imán y él hizo lo mismo.
—Es un disparate —susurró ella mientras se entregaba a sus brazos.
—Sí, un verdadero despropósito —confirmó él mientras la estrechaba con fuerza.
Ella inclinó la cabeza hacia atrás y él hizo lo que empezaba a ser tan normal como respirar: se adueñó de la boca de ella con la suya y encendió la mecha de la pasión entre ellos. Besarlo era cada vez mejor. Él le recorría las comisuras de los labios, primero se deleitaba delicadamente con su boca, como si fuera un vino añejo, y luego la besaba desenfrenadamente y se apoderaba de su lengua hasta enloquecerla. Sólo con Yong Hwa se entregaba completamente a ese intercambio tan íntimo. Él tenía la capacidad de despertar en ella sensaciones que quería conocer. Ella sólo podía limitarse a estremecerse en sus brazos.
Al cabo de unos instantes, él se apartó, le tomó la cara entre las manos y le dio un beso en la frente.
—Sólo quería comprobar que estabas bien —Yong Hwa se dio cuenta de que era una excusa muy mala—Sobre todo, quería volver a besarte.
Cedió a su deseo incontrolable y volvió a besarla en la boca, hasta que se separó y sus miradas se encontraron. Sabía que unos minutos antes los dos habían acertado. Aquello era un disparate, sin embargo, eso no impidió que volviera a besarla antes de marcharse.
***
Shin Hye nunca había sabido contar ovejas. Además, ¿cómo iba a contar ovejas si Yong Hwa ocupaba todos sus pensamientos? Todavía tenía el regusto de su boca y sentía su cuerpo contra el de ella. Jadeaba sólo de recordar la excitación de su cuerpo mientras la besaba cada vez con más intensidad. Ella podría haberlo detenido, pero no quiso hacerlo. El tampoco lo hizo hasta que fue demasiado evidente que de seguir por aquel camino, iban a terminar haciendo el amor en aquel lugar. Después de besarla hasta una deliciosa semiinconsciencia, le deseó que durmiera bien y se marchó.
Shin Hye no podía dormir. Cerró los ojos y recordó a Yong Hwa en medio de la tienda mirándola con ojos de deseo incontenible. Dio un respingo al oír el teléfono y lo descolgó mientras miraba el reloj. Sonrió y se sentó en la cama. ¿Cómo podía haberse olvidado de la llamada que recibía todos los domingos a esa hora?
—Hola...
—Hola, Shin. ¿Qué tal todo?
La sonrisa de Shin Hye se amplió al oír la voz de Hae Su.
—La inauguración fue maravillosa.
—Siento habérmela perdido.
—Lo entiendo, de verdad...
Habían nombrado a Hae Su gerente de un colegio en Busan y como el curso escolar acababa de empezar, no había podido tomarse unos días libres.
— ¿Has sabido algo de Min Young últimamente?
Shin Hye preguntó por su hermana, dos años mayor que ella, y que trabajaba casi todo el tiempo en el extranjero como modelo.
—Sí, me ha llamado hoy y me ha dicho que había intentado hablar contigo, pero que no estabas en casa y no pudo conectar con tu teléfono móvil. Naturalmente, no dejó ningún mensaje. También he hablado con Shin Won y me ha dicho que piensa pasar por ahí la semana que viene.
—Estoy deseando verlo —Shin Hye sonrió.
Shin Won era cuatro años mayor que ella y detective privado. Shin Hye lo adoraba.
Shin Hye y Hae Su hablaron durante una hora y ella le contó a su madrastra las pesquisas para demostrar la inocencia de su abuelo.
— ¿Estás segura de que Yong Hwa no sabe quién eres? —le preguntó Hae Su.
—Sí, estoy segura. Para él soy Park y no me relaciona con Choi.
—Bueno, espero que no estés cometiendo un error al no decirle la verdad desde el principio.
—Él es un Jung. No me creería. Como su abuelo no creyó a mi abuelo.
—Por lo que me has contado, también me parece un hombre especial. Seguramente, alguien que podría interesarte...
¡Y tanto! Se dijo Shin Hye al acordarse de la atracción que sentían el uno por el otro.
—Ya sabes lo que pienso sobre las relaciones serias, Hae Su.
—Sí, y yo también tengo motivos para pensar lo mismo, pero todos tenemos la necesidad de que alguien nos ame.
Shin Hye suspiró. Hasta que conoció a Yong Hwa, ella habría negado que esa necesidad existiese, pero en ese momento...
—Será mejor que colguemos, seguro que tienes mucho trabajo.

Shin Hye colgó y se puso más cómoda en la cama. No podía reprimir otro tipo de deseo que intentaba adueñarse de su cabeza y de su cuerpo. Era un deseo que no había sentido jamás, pero que aparecía siempre que Yong Hwa la besaba. Era el deseo de dar un paso más y tener una aventura con él,  una aventura basada en el deseo, no en el amor, algo que no había hecho hasta entonces. No sabía si podría resistirlo y si podría resistir esa pasión. Quizá lo mejor fuera que se mantuviera alejada de la tentación.


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2 comentarios:

  1. maravilloso me encanta, espero que cada vez sea mas fuerte la atraccion y por su puesto que se desarrolle el amor entre ellos.

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  2. estos dos no estan ene una relacion pero a que bien se entiende parecen una pareja de enamorados y aunque solo sientan mucha atarcion y deseo con el tiempo espero que se enamoren sigueee me encanta el fic muero por leer mas

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