Al día siguiente por la mañana, Shin Hye se puso en contacto con todas
las personas que aparecían en la lista de Yong Hwa. Tal como él le había
ordenado, no le explicó a nadie lo que iba a ver. Por los comentarios que le
hacían, estaba segura de que pensaban que iban a emitir algún anuncio de los
productos Jung.
Solo So Min y el Sr. Choi estaban al tanto del secreto. El Sr. Choi se
mostraba reticente, pero So Min estaba exultante e incluso dijo que pensaba
grabarlo.
Yong Hwa voló hasta Busan aquel día, de modo que Shin Hye apenas lo vio.
Pasó por el despacho a recoger algunos documentos, acompañado de otro ejecutivo
de la empresa, y apenas le prestó atención.
Decírselo a sus compañeras con las que vivía fue tan difícil como
Shin Hye se había imaginado. E incluso más.
— ¿Que te has comprometido con tu jefe? —Jen se quedó completamente
estupefacta cuando Shin Hye le dio la noticia, poco antes de las cinco y
media—. Pero si nunca hablas de él. ¡Ni siquiera sabía que estabas saliendo con
él!
Shin Hye sonrió lánguidamente. Odiaba estar engañando a su amiga. Le
había resultado mucho más sencillo engañar a Mina Sohn. Y cuando miró a Kia, se
asustó. Llevaban ya dos años viviendo juntas y sabía que Kia no se había creído
aquel repentino compromiso de cuento de hadas.
Y se quedó atónita cuando vio que su amiga se volvía hacia Jen y
comentaba:
— Tu estas aquí desde agosto. No estabas cuando Shin Hye comenzó a salir
con Yong Hwa el año pasado. Rompieron en verano, ¿no es cierto, Shin Hye?
Porque él no quería casarse. Pero al parecer ha cambiado de opinión.
Shin Hye tragó saliva y le dirigió a Kia una mirada agradecida.
— Quisimos mantener nuestra relación en secreto porque no estaba segura
de cómo iban a terminar las cosas esta vez —murmuró Shin Hye.
— No te culpo. Debe de ser horrible que te rechacen. En fin me alegra
mucho por ti —exclamó Jen. Kia miró a Shin Hye a los ojos.
— La verdad es que yo no encuentro palabras para decirte lo que
siento...
Shin Hye sabía que la encontraría más tarde, en cuanto Jen hubiera ido
al teatro. Y así fue.
Estaban las dos en la sala tomando un café cuando Kia comentó:
— Mina Sohn ha elaborado una bonita historia sobre tú y tu prometido. Yo
siempre había pensado que las noticias eran completamente ciertas, pero,
caramba, un poco de ficción de vez en cuando también puede ser divertido. Y tú
y Yong Hwa hacen una brillante actuación. Cuando dejes JungCorporation, ¿por
qué molestarte en trabajar como psicóloga, Shin Hye? Deberías pedir que te
contrataran directamente en el departamento de arte dramático. Con tu talento,
podrías darles clase hasta a los profesores.
— Gracias por no haber dicho nada delante de Jen—dijo Shin Hye
quedamente—Se supone que nadie debe saber que el compromiso es falso. Salvo
Yong Hwa, su hermana, su abogado y yo, por supuesto.
— Te aseguro que mantendré la boca cerrada, aunque creo que has cometido
una locura al meterte en una de esas conspiraciones de gente rica.
Shin Hye sabía que Kia no tenía demasiadas simpatías por la gente de
dinero. Siempre decía que tenían tantos problemas como las familias pobres a
las que atendía como trabajadora social, pero que el dinero les permitía
comprar la solución a sus problemas.
— ¿Y qué pretenden arreglar con ese compromiso? —continuó Kia en tono de
desaprobación. Shin Hye sonrió con pesar.
— No es nada ilegal, Kia, te lo prometo.
Le contó a Kia toda la historia, sin pasar por alto el dinero que le
habían pagado y los acuerdos que le habían hecho firmar.
— No deberías haber firmado ese contrato —la regañó Kia—En caso
contrario, podrías haber denunciado a ese soltero de oro cuando rompiera su compromiso
y haber sacado dinero suficiente para rehabilitar el hospital en el que está Ji
Min. Pero supongo que traicionarlos habría sido peligroso. Una llamada y te
habrían hecho desaparecer para siempre —añadió sombría.
— ¡Kia, no son mafiosos! —protestó Shin Hye—Nadie me ha obligado a
meterme en esto. Y ahora, prométeme que no le contarás a nadie que este
compromiso es falso.
— Te lo prometo, porque no quiero que tengas que pagarle a ese
millonario el doble de lo que te pagó. ¿Pero has pensado que todo esto podría
volverse en contra tuya? —Kia se puso repentinamente seria—Los he visto
besándose en televisión y también he visto la expresión de Yong Hwa cuando te
miraba. Te desea, y los hombres ricos están acostumbrados a conseguir lo que
quieren. Ten cuidado, y procura no quedarte a solas con él.
— Oh, Kia, Yong Hwa no es...
— Yong Hwa te desea —la interrumpió Kia con firmeza—La cámara nunca
miente. Y sé lo que he visto.
Aparentemente, también lo sabían todos los que habían visto los tres
minutos de emisión. El modo en el que Mina Sohn había presentado la historia y
las imágenes que había mostrado de la pareja habían sido tan convincentes que
todo el mundo estaba deseando ponerse en contacto con la feliz pareja.
Al día siguiente, en el despacho de Yong Hwa no dejaron de recibirse
llamadas para felicitarlos, brindarles los mejores deseos y regañarlos incluso
por haber mantenido su relación en secreto. Nadie cuestionaba la validez del
compromiso.
***
***
— Intentar trabajar hoy va a ser inútil —se quejó Yong Hwa, entrando en
la oficina de Shin Hye poco antes de las doce—Apenas he tenido tiempo de
encender el ordenador.
— Lo sé —Shin Hye lo observó disimuladamente. Aquel día no se parecía
nada al hombre apasionado y demandante cuyos besos la habían dejado sin sentido
la otra noche—Pero mañana ya habremos recuperado la tranquilidad, te lo
aseguro.
— Espero que tengas razón.
Aunque Yong Hwa intentaba desviar la mirada, sus ojos parecían clavarse
compulsivamente en ella. Shin Hye se había dejado el pelo suelto, tal como a él
le gustaba. Le encantaba que hubiera abandonado su severa coleta. No iba a
permitirse el placer de alargar el brazo para acariciar aquel pelo oscuro y
sedoso, pero la necesidad de hacerlo le resultaba tan excitante como
inquietante.
Estaba además el recuerdo de sus besos, que no dejaba de acosarlo. El
día anterior, durante las reuniones que había mantenido en Busan, no había sido
capaz de dejar de pensar en Shin Hye. Y las ardientes imágenes que su mente
conjuraba lo habían mantenido despierto durante la mayor parte de la noche.
— Todas las personas que conozco en la empresa han pasado por aquí esta
mañana para ver la sortija —Shin Hye bajó la mirada hacia el rubí de Jung Son
Ha—Me resulta muy extraño fingir que hemos mantenido una relación en secreto. Además,
todavía no estoy segura de que Lyn y la chicas, me hayan creído.
— Claro que te han creído. Porque la única explicación alternativa para
este compromiso es que es falso.
Shin Hye esbozó una sonrisa irónica.
— Sí, supongo que eso debe parecerles más improbable todavía que un
romance secreto.
— Es cierto. Solo So Min es capaz de imaginar algo así.
Shin Hye soltó una carcajada.
— Es un alivio poder hablar sinceramente con alguien.
— Sí, espero que siempre podamos ser sinceros el uno con el otro, Shin
Hye.
Mientras hablaba, Yong Hwa la miraba intensamente a los ojos. Sus labios
eran rosados, llenos, suaves... él sabía exactamente lo suaves que eran. Sintió
una cálida excitación...
Algo que no podía permitir que sucediera. Se aclaró la garganta.
— Eh... Nunca te había vestida así. Siempre vienes a trabajar con trajes
que parecen más propios de un funeral.
— Odias mi ropa, odias mi peinado y no te importa decírmelo. Mmm, quizá
tenga que replantearme nuestro pacto de honestidad.
— O quizá debería decirte algo positivo —sugirió Yong Hwa—Me gusta tu
atuendo.
— ¿De verdad? —Shin Hye se pasó las manos por la falda, era mucho más
corto que los trajes que llevaba siempre a la oficina—Me lo compré el año
pasado, pero no me parecía muy apropiado para venir al trabajo. Pero mis
compañeras de piso han dicho que hoy tenía que ponerme algo diferente aunque
esta blusa amarilla con franjas negras no creo que haya sido una buena
combinación.
Se mordió el labio, observando las rayas. De pronto, se sentía
inexplicablemente nerviosa y no podía dejar de hablar.
— Pero me he arrepentido de habérmelo puesto ¿No me hace parecer una
abeja?
— ¿Una abeja? —Yong Hwa fijó la mirada en las rayas negras y
amarillas—Bueno, ahora que lo mencionas, quizá tengas cierto parecido.
— ¡Lo sabía! ¡No debería haberme comprado nunca un algo tan rebajado!
Por eso era tan barato, porque nadie lo quería.
— Parezcas una abeja o no, ya te
he dicho que me gustas —Yong Hwa se acercó hasta ella y posó las manos en su
esbelta figura—Te sienta bien —deslizó la mano por la curva de sus caderas—Sí,
te sienta muy bien — añadió.
Shin Hye contuvo la respiración. En un acto reflejo, elevó la mirada
hacia sus ojos y distinguió en ellos las llamas del deseo. Antes de que hubiera
podido decir nada, Yong Hwa posó la mano en su cuello y la atrajo hacia él.
— Contaré hasta cinco antes de entrar, para que puedan recobrar la
compostura —aquella jovial amenaza acababa de salir de los labios de Jung Nat
Woo—Una, dos...
— Entra, papá —le dijo Yong Hwa.
Shin Hye se apartó rápidamente de él y al instante se abrió la puerta
del despacho y entraron cuatro miembros de la familia Jung: Nat, Mi Hyang, Dong
Hwan y su esposa, Hana.
— Yong Hwa, cariño, felicidades —Mi Hyang abrazó a su hijastro con
cariño al mismo tiempo que Nat intentaba darle la mano.
Hana se acercó a Shin Hye.
— Shin Hye, querida, estoy absolutamente encantada con la noticia de su
compromiso.
Shin Hye esbozó una sonrisa nerviosa. Estaba desconcertada.
— Shin Hye es una chica maravillosa. Yong Hwa tiene suerte de haber
encontrado una joven tan guapa, inteligente y trabajadora —exclamó el CEO Dong
Hwan con voz resonante—Y también es una suerte para la empresa poder contar con
ella.
El cumplido era un poco exagerado. Shin Hye sabía que Dong Hwan se
acordaba de que la había llamado estúpida y servil y estaba intentando
enmendarse.
— Gracias, señor Jung —le respondió educadamente.
— Nada de señor Jung —Dong Hwan se acerco a Shin Hye—A partir de ahora,
yo soy Dong Hwan. O tío Dong Hwan, si lo prefieres.
— Ya has tenido suficiente atención, Dong Hwan —Nat literalmente
apartó a Shin Hye de su hermano. Por un momento, la joven se sintió como si
fuera un hueso que se estaban disputando dos rottweilers—Mi Hyang y yo queremos
felicitar a nuestra futura nuera —dijo Nat, arrastrándola hacia donde estaban
Yong Hwa y Mi Hyang.
— Shin Hye, cariño, ¡no sabes cuánto nos alegramos de que vayan a casarse!
—exclamó Mi Hyang—Disfrutamos mucho viendo el anuncio de su compromiso en la
televisión. Estaban adorables. Cualquiera podía darse cuenta de que están
enamorados.
Shin Hye y Yong Hwa se miraron, pero tuvieron que desviar inmediatamente
la mirada para no estallar en carcajadas.
— Ha sido una excelente publicidad para la compañía, Yong Hwa —dijo el CEO en tono de aprobación—Estoy seguro de
que ahora mismo hay miles de mujeres comprando productos Jung con la esperanza
de atrapar a su jefe, como hizo Shin Hye.
— Sinceramente, Dong Hwan, no sé cómo tienes tan poco tacto. No podías
haber dicho nada más machista —le reprochó Hana. Se volvió hacia Shin Hye y
hacia Yong Hwa con una falsa sonrisa—Espero que perdones a Dong Hwan. Shin Hye,
sabemos que no has atrapado a Yong Hwa. A diferencia de lo que ocurría en mi
generación, actualmente las jóvenes no se sienten presionadas para encontrar un
marido. Mis propias hijas son un ejemplo de...
— Nadie te presionó para que te casaras, Hana —la interrumpió Dong Hwan
con dureza—Para ser sincero, estabas loca por convertirte en la señora de Jung
y durante años te ha encantado serlo. Pero supongo que, en la reconstrucción
que actualmente haces de tu pasado, has preferido olvidar algunos detalles.
Hana miró a su marido con los ojos entrecerrados. Y Shin Hye,
horrorizada, abrió los ojos como platos. Iban a discutir y, una vez más, se
encontraba en medio del campo de batalla cuando entre los Jung iba a desatarse
una guerra. Se acercó instintivamente a Yong Hwa. Y este anunció, llamando
inmediatamente la atención de todos los presentes:
— Como ya saben, le he regalado a Shin Hye la sortija que me dejó la
abuela —tomó la mano de Shin Hye y se la mostró.
— La sortija de mamá —comentó Dong Hwan quedamente, y fijó en ella su
mirada.
— Cuánto me gustaría que estuviera aquí para compartir nuestra alegría
—añadió Nat con gravedad.
La tensión desapareció. Los dos hermanos contemplaban la sortija,
atrapados en los recuerdos de su madre. Hana y Mi Hyang permanecían también en
silencio, evocando sus propios recuerdos.
Y Shin Hye se sentía como una estafadora.
— Cuidaré de esta sortija —prometió.
— Lo sabemos, cariño —respondió Yong Hwa, y frunció ligeramente el ceño
cuando Shin Hye apartó su mano de la suya—Shin Hye tenía tanto miedo de que le
ocurriera algo a la sortija que anoche no se atrevía a llevársela a su casa.
Consiguió hacer reír a los demás, pero la preocupación de Shin Hye sobre
la seguridad de la sortija estaba comenzando a exasperarlo. Quizá debería
pedirle a Choi Jin Ho que añadiera una cláusula a su acuerdo, eximiéndola de
cualquier responsabilidad económica sobre la sortija.
— Es lógico que una mujer se preocupe por sus joyas —le explicó Hana
pacientemente—¿Tienes algún sistema de seguridad en casa, Shin Hye?
— Mis compañeras de piso y yo dejamos todas las noches un bate de
béisbol en el vestíbulo —como Hana la miró alarmada, se precipitó a añadir—:
Pero nunca hemos tenido que usarlo.
Los cinco Jung la miraron fijamente. Shin Hye respingó. No imaginaba que
una conversación sobre el sistema de seguridad de su casa pudiera provocar
aquel tenso silencio.
— Como precaución, le entregaré a Yong Hwa la sortija cada noche. En su
departamento ya que él si tiene un buen sistema de seguridad.
— ¿Y tú, cariño? —Mi Hyang parecía preocupada—Dios mío Shin Hye, nos
preocupa mucho más tu seguridad que la del anillo.
— Mi Hyang tiene razón —Nat se dirigió a su hijo—Como prometida tuya,
Shin Hye va a necesitar más protección de la que pueda proporcionarle un bate
de béisbol.
— El secuestro es una amenaza real, una amenaza que la familia Jung se
toma extremadamente en serio — intervino Dong Hwan.
— Nadie va a secuestrarme—Shin Hye estaba horrorizada—Mi villa es muy
segura. Vivo cerca del Campus de la Univ....
Las dos parejas empezaron a hablar al mismo tiempo, gesticulando como si
acabara de anunciar que vivía en una guarida de piratas.
— Me cuesta creer que un hijo mío haya sido tan estúpido como para
presentar a su prometida en televisión y dejarla después indefensa en un lugar
como ese —exclamó Nat—Shin Hye, ¿te has fijado en si te ha seguido algún coche
esta mañana?
— No vengo en coche al trabajo. Vengo en autobús, y no, no me ha seguido
nadie.
— Querrás decir que no has sido consciente de que te haya seguido nadie
—la corrigió Dong Hwan.
— ¡En autobús! —exclamó Hana—Dios mío, ¡cualquiera puede montarse en un
autobús!
Shin Hye, que había montado en autobús durante toda su vida y jamás
había tenido ningún problema, se dio cuenta entonces de las diferencias
sociales que los separaban.
— Sé que hay que tener cuidado —comentó, intentando aliviar la
tensión—Mi madre siempre insistía en que mi hermana y yo memorizáramos el
rostro de los delincuentes más perseguidos para evitarlos. Soy muy consciente
de los problemas relacionados con la seguridad.
— Eso está muy bien, pero a partir de ahora vas a necesitar más
protección —repuso Nat—Todo el mundo sabe que eres la prometida de Jung Yong
Hwa, y eso te convierte en un objetivo, Shin Hye.
— Shin Hye, cariño, ¿por qué no te vienes a vivir con nosotros hasta el
día de la boda? —Mi Hyang le tomó la mano con afecto—Tenemos espacio de sobra y
nos encantará poder conocer mejor a nuestra nuera.
— ¡Qué buena idea! —exclamó Hana.
— Oh, no podría —respondió Shin Hye al mismo tiempo— Yo... —sentía una
sobrecogedora urgencia de salir corriendo de la oficina y no parar hasta que
estuviera en el otro extremo del país.
— ¡La están asustando! —regañó Yong Hwa a sus parientes. Shin Hye
parecía tan indefensa y alarmada que sintió la necesidad de
protegerla—Probablemente esté deseando romper el compromiso en este mismo
momento.
¿Sería una insinuación?, se preguntó Shin Hye. Decidió rápidamente que
así era.
— Sí —exclamó, y se quitó la sortija. Para su total consternación, todo
el mundo se echó a reír.
— ¡Y además tiene un gran sentido del humor! Has tenido una suerte
endiablada, Yong Hwa—Dong Hwa palmeó la espalda de su sobrino.
— Sí, he tenido mucha suerte. A Shin Hye le encantan las bromas —le
deslizó el brazo por la cintura y la atrajo hacia él—Has estado muy graciosa,
cariño. Ahora vuelve a ponerte la sortija.
Era una orden. Allí, en el despacho, Shin Hye volvió a sentirse como la
fiel empleada y obedeció inmediatamente su orden.
— No queremos asustarte, Shin Hye. No creo que estés corriendo un
peligro inminente, pero todos queremos mantenerte a salvo —la tranquilizó Mi
Hyang.
— Quizá tendamos a exagerar el tema del secuestro —le explicó Dong Hwan—Mira,
nuestra familia sufrió personalmente ese horrible crimen. Una de mis hermanas fue secuestrada cuando acababa de nacer. La
familia pagó el rescate, pero nunca devolvieron a la niña.
— ¿Secuestraron a un bebé? —preguntó Shin Hye—Qué horror. No lo sabía.
— Dong Hwan y yo éramos adolescentes, pero es algo que nunca olvidaremos
—le explicó Nat—. Nuestros padres nunca volvieron a ser los mismos después de
aquello.
— No me extraña —Mi Hyang agarró cariñosamente a su marido del brazo—Yong
Hwa, sé que pensarás que estamos exageradamente preocupados, pero todavía
estamos intentando superar la muerte de tu abuela y no queremos que ocurran más
desgracias en la familia.
— Tienes que dar los pasos necesarios para proteger a tu prometida—Dong
Hwan intervino con el tono autoritario como CEO de la compañía—Pero comprendo
que Shin Hye y tú no quieran que ella se vaya a vivir a casa de tus padres.
Nadie necesita carabinas ¿eh? Recuerdo perfectamente cómo me sentía cuando era
joven y estaba enamorado... —se le quebró la voz y miró casi ávidamente a su
esposa.
Hana no le devolvió la mirada.
— En ese caso, Shin Hye podría irse a vivir a tu departamento —sugirió Nat
Woo.
— De esa manera se solucionaría el problema de la seguridad —se mostró
de acuerdo Mi Hyang.
¡Y crearía muchos más! Shin Hye miró a Yong Hwa con expresión
suplicante, deseando que él también la mirara. Pero su jefe evitó cualquier
contacto visual con ella.
— Quizá tengan razón —le oyó decir a Yong Hwa — Shin Hye vendrá a vivir conmigo.
owww me encanto :D
ResponderEliminarWooow esta muy bueno cada ve se pone mejor ojala y puedas subir el proximo capitulo pronto
ResponderEliminaromo!! rápido actualizar........
ResponderEliminarExelente fan fin siguela prontooooo....porfis maraton de varios capitulos......se te agradece.
ResponderEliminarunnie me tienes loca esperando q actualices.... xfa actualiza pronto ssiiiii ..... amo tu fic
ResponderEliminarsi plese actualiza siiii...!!!!
ResponderEliminarm tienes esperando todo l dia no sabes cuantas veces e entrado a la pagina para ver si ya lo actualizast xfa actualiza pronto...:):):) me encanta tu fic....!!!!
jajaja ya somos dos jajaja rápido actualiza mi corazón esta a millll..!!
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