Después de
eso, Shin Hye encontró que entre ella y Hong Ki volvía a haber la misma
relación amistosa de antes. Desapareció la intimidad perturbadora. Hong Ki
aceptó que jamás habría entre ellos nada más que amistad y como sospechaba Shin
Hye, una vez que lo hizo nunca más volvió a exteriorizar ninguna otra emoción.
A veces
pensaba que si jamás hubiera conocido a Yong Hwa, hubiera llegado a casarse con
Hong Ki o por lo menos a tener alguna relación amorosa. Y eso, pensó con
tristeza, hubiera sido un error, porque aunque se tenían cariño, la profunda
emoción que sentía por Yong Hwa no la hubiera sentido por Hong Ki, ni él por
ella.
Cuando la
tuvo en sus brazos Hong Ki la desequilibró por un breve tiempo. Sintió su atracción
y era consciente de que la sentía aún. Hong Ki era un hombre muy atractivo. Sin
embargo, comprendió que era sólo un reflejo, una reacción instintivamente
femenina a la atracción masculina. Durante esos momentos en sus brazos, tuvo
como un espejismo, pero en cuanto vio de nuevo a Yong Hwa, todo su ser volvió a
despertar porque estaban unidos su cuerpo y su mente.
Extrañaba
mucho a Yong Hwa. Durante la noche suspiraba por él agarrada a la almohada y varias
veces estuvo a punto de llamarlo o aparecer en el juzgado, pero cierto instinto
la hizo mantenerse lejos.
El novio de Soo
Jin regresó. Shin Hye pensó que era un tipo simpático. Era un hombre callado y
con sentido del humor y una sonrisa que sustituía las palabras, que como Soo
Jin dijo, prefería ahorrar. Al verlo con su amiga, Shin Hye se convenció que la
amaba, pero no quería apresurarse al matrimonio. Era precavido y a pesar de que
le divertía la actitud de Soo Jin, ella se dio cuenta que Bae Joon quería
cerciorarse más acerca de la afinidad de su carácter.
Varias veces
salieron los cuatro a cenar. Soo Jin no dejaba de hacer de cupido. Shin Hye les
dijo con firmeza que entre ella y Hong Ki sólo había amistad, pero la muchacha
era testaruda y Hong Ki significaba mucho para ella, aunque a veces comentaba
molesta que Hong Ki tenía una opinión demasiado arrogante de sí mismo.
—Si la gran
estrella está lista... — le tomaba el pelo y Hong Ki se reía y burlaba de ella.
—A Soo Jin
le molesta mi éxito —le dijo a Shin Hye.
— ¡No! No es
nada celosa.
— ¿Celosa? —Hong
Ki reflexionó la palabra—No, eso es cierto, pero el asunto no es tan simple. Soo
Jin siente que puedo dejarla atrás, olvidarla e irme.
Eso podría
ser, porque Soo Jin tenía un espíritu de lucha primitiva y quería preservar
para siempre el triángulo amistoso, no quería ni pensar que pudiera romperse
alguna vez.
—Te tiene
mucho cariño —le dijo a Shin Hye.
—A los dos
—admitió él.
Ella lo
sabía, así como que Soo Jin jamás llegaría a tener mucho éxito. Trabajaba bastante
a menudo y se esforzaba por alcanzar la fama pero no tenía eso que hace falta
para llegar a la cima, convicción.
—Con el
tiempo —dijo Hong Ki pensativo—se casará con su Bae Joon y se dedicará a crear
una familia.
Shin Hye
envidió esa posibilidad de Soo Jin. Ella ansiaba aún tener un hijo. Le
encantaban los niños. El tierno e indefenso aspecto de los niños se le hacía
irresistible.
Hong Ki le
dirigió una larga mirada.
— Y supongo
que tú también... si tú y tu Yong Hwa se deciden a hacerlo, si tiene tiempo
libre para apartarse del juzgado. De nosotros tres yo seré el único que se
quede en el negocio.
—Es curioso,
porque tú eras el que no lo tomaba en serio, siempre andabas bromeando.
—Sí, lo
expresaste muy bien, Shin Hye. Ella se sintió incómoda bajo su mirada.
— Sin
embargo, ahora cambiaste... ha sido un placer trabajar contigo, Hong Ki.
Aprendí mucho de ti.
—Encantado
de haber podido ayudarte.
Era cierto.
Se sintió impresionada por su forma de actuar, por el empeño que ponía para lograr
lo que prometía ser una magistral interpretación en la pantalla.
—No dejes tu
carrera todavía —le dijo él, serio de pronto. Tu matrimonio puede esperar un
poco. Shin Hye, tienes talento, no lo desperdicies.
No lo haré
le prometió.
Cuando
terminaron las escenas en el estudio, el resto del reparto se fue a Japón a
filmar exteriores. Seok Ho la llevó a un lado al final para felicitarla con
entusiasmo.
—Me siento
satisfecho del trabajo —le dijo y eso era evidente, porque cuando no se sentía
satisfecho, sus ojos brillaban de ira y sus palabras eran hirientes—Me gustaría
volver a trabajar contigo. No te pierdas de vista. ¿Quién es tu agente?
—Hong Ki
—dijo ella riendo y Seok Ho le dirigió una mirada extraña.
— ¿Hong Ki y
tú son...? —terminó con discreción y ella sonrió y movió la cabeza.
—Amigos —
corrigió—Viejos y muy queridos amigos.
Seok Ho bajó
la cabeza y dijo:
— ¡Ah!, vaya
— se produjo un leve silencio y luego Seok Ho continuó diciendo: Bien, si alguna
vez tengo algo para ti, te llamaré. Ella se lo agradeció.
—Hay que
organizar una cena para celebrarlo — dijo Soo Jin feliz.
—No —dijo Bae
Joon—Tengo entradas para la obra cuya escenografía hice yo.
—Entonces
cenaremos sólo nosotros dijo Hong Ki y Soo Jin y Bae Joon intercambiaron
miradas que Shin Hye comprendió.
Hong Ki
estaría ausente, filmando la parte principal de la serie.
—Te echaré
en falta —le dijo mientras cenaban y le servía el vino, con los ojos en la copa,
no en ella.
—Estarás
demasiado ocupado.
Sonrió y
levantó los ojos con un gesto burlón.
—Está bien,
Shin Hye.
Ella se
ruborizó y desvió la mirada enseguida, pero él le agarró una mano por encima de
la mesa y se puso a jugar con sus dedos.
— ¿Todavía
no has encontrado algo?
—Todavía no.
—Lo harás.
No te desanimes.
—Vi al
agente que me recomendaste... tenía esperanzas.
—Eso es
bueno —la animó y ella se preguntó cuánto habría tenido que hablar Hong Ki para
recomendarla antes de que ella se entrevistase con él.
— Me
pregunto si lo podría lograr por mí misma — expresó con voz alta.
—Por
supuesto que sí.
—Entonces
déjame hacerlo Hong Ki.
— ¿A qué te
refieres? Yo te conseguí la prueba con Seok Ho, pero el trabajo lo obtuviste tú
sola.
—Después de que
lo forzaste un poco.
—Querida
—protestó—Seok Ho no lo hubiera aceptado.
—Tal vez
viniendo de ti sí.
—Cambiemos
de tema.
—¿Por qué?
—Porque
—dijo cuidadosamente —si tú no… es posible que yo pierda la cabeza y diga algunas
cosas que no querrás oír, Shin Hye.
La mirada
que vio en sus ojos la hizo desviar los suyos.
Hubo un
silencio y luego él dijo:
—Cuando regrese espero oír que has estado trabajando
mucho y labrándote un porvenir.
Después de
eso, charlaron de otras cosas y cuando se levantaron para marcharse, Hong Ki la
guió con un brazo alrededor de la cintura.
En ese
momento entraba en el restaurante una figura a la que Shin Hye reconoció inmediatamente.
Hong Ki lo vio al mismo tiempo y apartó la mano de su cintura, pero Yong Hwa ya
los había visto y la fría expresión de su cara se lo advirtió. Ella trató de
hablarle, pero él se volvió y se puso a hablar con alguien. Hong Ki se había
parado, pero en ese momento siguió y volvió a poner la mano alrededor de la
cintura, apretándola más.
Shin Hye
miró por encima de Yong Hwa y miró a la mujer que estaba con él con ojos
furiosos.
Cuando se
acercaron, los ojos de la mujer se dirigieron sorprendidos hacia Hong Ki.
— ¡Querido,
qué casualidad! Hace mucho tiempo que no te veía. ¿Es éste tu restaurante favorito?
—Así es
—sonrió Hong Ki sin soltar a Shin Hye. Gong Hyo Jin la miró y le sonrió divertida.
— ¡Bien,
bien, bien! —miró a Shin Hye y a Yong Hwa y arqueó las cejas divertida.
Shin Hye lo
miraba obligándolo a que la viera. Él lo hizo de mala gana.
— Hola, Yong
Hwa le dijo.
Él asintió y
luego tomó a Gong Hyo Jin del brazo.
—Me temo que
se nos hizo tarde... ¿quieren perdonarnos?
Cuando salieron,
Hong Ki miró a Shin Hye. Había salido y estaba inmóvil en la acera. La noche
era fría pero ella no parecía notarlo.
— ¿Estás
bien? —dijo preocupado, sosteniéndola.
Ella sintió
como si se alejara de él con lentitud, y sus manos lo agarraron para aferrarse
a algo real.
— ¿Shin Hye?
— la voz de Hong Ki sonaba lejos y de pronto la oscuridad la envolvió.
Con lentitud
volvió a la realidad y se encontró en el coche de Hong Ki, el aire de la noche
le daba en el rostro. Él conducía a su lado y cuando se movió le dijo con
rapidez:
—No te
muevas. Te llevo a ver a un médico.
— Ya me
siento bien —dijo medio sentándose.
— De todas
maneras verás a un médico.
— No, Hong
Ki —insistió—Sólo fue la impresión.
— Eso me
imaginé... me dieron ganas de darle una bofetada.
— Me hubiera
gustado que lo hicieras —dijo riendo. Eso hubiera sacado a Yong Hwa de su frialdad
pero podía haber matado a Hong Ki. Hong Ki no sabía el odio que Yong Hwa le
tenía.
— Llévame al
apartamento —le rogó y Hong Ki aceptó de mala gana. Sin embargo, no la dejó,
entró con ella y la hizo acostarse en el sofá mientras le hacía un té que
endulzó demasiado y no estaba bueno.
— ¡Ugh!
—dijo ella haciendo un gesto de asco. Tómatelo —le ordenó. Te ayudará a reponerte
—Eso son
cuentos.
—Tómatelo —
insistió y ella lo hizo con lentitud, asqueada. Hong Ki se arrodilló a su lado
y le frotó las frías manos preocupado.
—Estoy bien
—dijo forzando una sonrisa—Me iré a la cama. Gracias por todo, Hong Ki. Que te
diviertas en Japón.
—No voy a
dejarte así.
—Sí vas a hacerlo.
—No, Shin
Hye. Esperaré hasta que Soo Jin regrese.
—Podrían ser
horas. Tienes que tomar el avión temprano.
—¿Y a quién
le importa? Esta noche no voy a dejarte sola.
No pudo
hacerlo cambiar de opinión así que lo dejó en la sala y ella se fue a la alcoba.
Se preparó para irse a la cama y al acostarse apagó la luz. Estaba preocupada
por Hong Ki. Si no dormía, estaría deshecho por la mañana. Se levantó y volvió
a entrar a la sala. Él se levantó y la miró.
— ¿Por qué
no duermes en el sofá si no quieres irte a tu casa? Así podrías descansar un poco.
— Muy bien
—asintió—Regresa a la cama, Shin Hye, antes que mis instintos animales se apoderen
de mí.
Ella se
ruborizó ante los burlones ojos y dio un paso atrás. Hong Ki se rio pero se le
veía preocupado. Cuando cerró la puerta él se tranquilizó.
Ella se
dirigió a la ventana y se quedó de pie, mirando la calle oscura, preocupada por
Hong Ki. Lo oyó moverse, luego, la luz se apagó en la sala y escuchó cómo se
acomodaba en el sofá y se movía inquieto. Continuó mirando la calle sin ver,
pero luego, sus ojos percibieron una figura y observó con atención.
Un hombre
surgió de las sombras y se quedó mirando a las ventanas del apartamento de Soo
Jin. Con un vuelco en el corazón reconoció a Yong Hwa, y de pronto se sintió esperanzada
y dichosa, luego, lo vio girar la cabeza y quedarse mirando el coche de Hong Ki
que estaba estacionado fuera.
— ¡Oh, Dios!
—exclamó consternada.
Yong Hwa
volvió a levantar la vista, se metió las manos en los bolsillos, se dio la
vuelta y se fue.
Shin Hye
salió de la habitación y pasó corriendo por donde estaba Hong Ki, quien la
preguntó ansioso:
—¿Qué pasa?
Ella no se
detuvo a explicarle. Salió del apartamento y bajó a toda prisa la escalera para
llegar a la calle, tropezándose con el dobladillo del camisón, temblando con el
aire frío de la noche.
Ya en la
calle buscó a Yong Hwa ansiosamente pero Yong Hwa se había ido. No había
señales de su persona. Corrió por el camino, sin darse cuenta de cómo estaba
vestida, llamándole por su nombre.
— ¡Shin Hye,
por Dios! — Hong Ki la detuvo, la tomó en sus brazos y con ansiedad en el rostro
preguntó: ¿Qué diablos crees que haces?
—Yong Hwa
—balbuceó—. Yong Hwa...
Él maldijo
entre dientes.
— Estás
delirando... debí llamar al médico.
—No —murmuró
luchando contra sus brazos—. Estaba aquí... lo vi. Vio tu coche. Las luces.
Dios, lo que debe estar pensando. Tengo que encontrarlo, decirle...
—Querida, no
estás vestida para andar, corriendo por la calle en mitad de la noche. Entra. Estás
helada, pescarás una pulmonía.
— ¡No, Hong
Ki, tengo que encontrarlo! — sus lagrimas empezaron a caer.
—Más tarde
dijo levantándola en brazos como si fuera una criatura—. Yo lo encontraré por
ti, Shin Hye.
—Es que no
entiendes...
—Sí, sí la
tranquilizó. No te preocupes por él. Yo arreglaré todo.
Shin Hye
luchó inútilmente. Él la llevó en brazos al apartamento.
—Quédate
quieta, cariño le dijo con suavidad.
El
agotamiento la venció y se quedó recostada con los ojos cerrados, las lágrimas
aun caían por sus mejillas.
—Quédate
recostada por Un rato y no llores.
Poco tiempo
después, un médico se inclinaba sobre ella examinándola con detenimiento.
—Es posible
que sea el comienzo de algo — le dijo apartando a Hong Ki sin que ella pudiera oír—No
sé lo que pueda ser. No hay síntomas especiales de algo en particular. Pero manténgala
en cama y obsérvela. Si le entra fiebre, llámeme... tal vez todo lo que
necesita es dormir.
Cuando se
fue, Hong Ki regresó a su lado y se sentó en la cama, mirándola con afecto.
—Trata de
dormir, querida.
— Busca a
Yong Hwa. Hong Ki, dile que no es cierto.
—¿Que no es
cierto qué?
No tenía
sentido, se dio cuenta. Yong Hwa no creería una palabra que le dijera Hong Ki.
—Evidencia
circunstancial.
—¿Qué?
—Nada —dijo
ella cerrando los ojos de nuevo y suspiró—Vete a dormir, Hong Ki.
— Así está
bien —dijo acariciándole el cabello.
Despertó y
encontró a Soo Jin mirándola a la luz del día; se mostraba preocupada.
— ¡Hola, Soo
Jin! — ¿Cómo te sientes ahora? Bien.
—Estás muy
mal. Hong Ki me dijo que te desmayaste, que estabas delirando.
Shin Hye preguntó:
— ¿Pudo
tomar su avión?
—Quería
tomar uno más tarde, pero Seok Ho insistió en que no cambiara su vuelo.
—Me alegro
de que no haya perdido el vuelo.
— ¿Qué pasó,
Shin Hye? Hong Ki estaba muy alarmado. Preocupado por ti. No quería irse.
—Estoy bien
—dijo Shin Hye sintiéndose muy mal. No quería preocupar a su amiga. Salió de la
cama, se tambaleó, corrió al baño.
Después, Soo
Jin le limpió el rostro con una esponja húmeda.
— ¿Shin Hye,
qué será lo que tienes? Tal vez sea un virus.
—Tal vez una
infección estomacal dijo Shin Hye temblando.
Se metió de
nuevo en la cama, pero poco después se le pasó el malestar y se sintió lo suficientemente
bien como para levantarse durante el día. Soo Jin protestó, pero en realidad ya
no sentía ninguna molestia. Por la tarde se sintió bien, aunque a instancias de
la amiga se acostó temprano esa noche.
Por la
mañana volvió a sentirse mal. Soo Jin estaba bastante preocupada y llamó al médico.
Éste llegó e hizo unas cuantas preguntas breves e impersonales. Shin Hye contestó,
pero de pronto tembló por una sospecha completamente nueva.
El médico
leyó su expresión.
— ¿Podría
ser, señora Jung? —preguntó con sequedad.
— Sí
—asintió y comenzó a temblar. ¿No está contenta? Parece preocupada. Ella tragó saliva
y apartó los ojos.
— Yo... yo
estaría muy contenta, doctor, pero mi marido no quiere niños.
—Qué lástima—
se la quedó mirando y se avergonzó ligeramente—¿Es... es...?
Ella adivinó
la pregunta y rio con ironía.
—Oh, si es
hijo de mi esposo, sí... eso no tiene importancia.
Cuando el médico
se fue, ella se quedó sentada con la mirada en el vacío durante mucho tiempo. Soo
Jin entró y se miraron en silencio.
— ¿Se lo vas
a decir?
—No dijo
Shin Hye de pronto, decidida. No... podría volver a soportar todo otra vez.
Quiero conservar este hijo.
— ¿Cómo te
las arreglarás? —Soo Jin se mordió el labio—Oh, a mí no me importaría dejar que
te quedaras aquí sin pagar renta, pero los bebés cuestan mucho... necesitarás atención
médica, ropa para el bebé. Tienes que vivir, Shin Hye.
—Tengo mi
pensión dijo calculando a toda prisa. Podría trabajar por algún tiempo.
—No en el
teatro.
Shin Hye se
rio, pero pronto su cara se quedó seria al pensar en los problemas.
—Pero ya me
las arreglaré dijo con firmeza.
— ¿No tienes
familia que te pueda ayudar? — Soo Jin suspiró. Los padres de Shin Hye eran de
mediana edad cuando nació, murieron durante los años en que estudiaba arte dramático.
—Tengo una
tía. Sólo la he visto dos veces. Ni siquiera puedo recordar su nombre.
— ¿No tiene
familia Yong Hwa?
—Ninguna.
Bueno, parientes lejanos como yo... tíos que apenas conocí... eso era lo que teníamos
en común, ser huérfanos pensó que la falta de apoyo familiar contribuyó a su aislamiento.
Soo Jin se
la quedó mirando furtivamente.
—Está Hong
Ki —comenzó y Shin Hye le lanzó una furiosa mirada.
—¡No se lo
digas! ¡Te lo prohíbo! Soo Jin, promételo... esto no tiene nada que ver con Hong
Ki.
Soo Jin
parecía obstinada.
—Me pidió
que le dejara saber cómo seguías. Prometí escribirle.
—Prométeme
que no le dirás una palabra acerca del embarazo le dijo con firmeza.
—Creo que
eres una tonta. Hong Ki querría ayudar... cuando se entere de que le mentí, se pondrá
furioso.
—Yo se lo
explicaré cuando lo vea. No soy responsabilidad de Hong Ki, Soo Jin.
—Él cree que
sí.
—Shin Hye la
ignoró, tenía que hacerlo. No debía molestar más a Hong Ki. Bastante la había ayudado
ya.
Una semana
después, consiguió otro papel en televisión, unas cuantas líneas en una obra buena
de un escritor moderno y Soo Jin se puso feliz.
—Estás
teniendo suerte. Ésa es una buena oportunidad. Hasta...
—Hasta que
tenga que dejar de trabajar. Pero gracias a Dios, eso no sucederá hasta dentro
de unos cuantos meses.
Llevaba diez
semanas de embarazo si es que adivinaba correctamente. No notó los primeros
síntomas que debieron advertirle su estado. Estaba demasiado preocupada por Yong
Hwa, muy entretenida con la serie de televisión. Al reflexionar, supo que
sucedió el día en que regresó a su casa a hacer las maletas. Le pareció una
ironía que hubiera concebido a consecuencia de esa amarga explosión de celos.
Hubiera deseado circunstancias más felices, pero fuera cual fuera la causa,
deseaba demasiado al niño para que le importara.
***
Los días y
las semanas pasaron con toda lentitud. Tuvo que abandonar la idea de trabajar cuando
su cuerpo cambió de forma y su embarazo fue notorio.
—Una lástima
dijo el agente suspirando. Comenzábamos a obtener frutos bajó la vista—¿Cuándo
regresa Hong Ki?
Ella se
ruborizó al ver que imaginaba que Hong Ki era el padre.
—No tengo
idea dijo enojada.
Hong Ki
llamó varias veces, pero ella procuró estar ocupada. Soo Jin trató de
persuadirla para que le hablara, pero Shin Hye no quiso.
Sospecha
algo dijo Soo Jin y Shin Hye movió la cabeza.
—Dile
cualquier cosa.
Soo Jin le
contó que Shin Hye tenía trabajo y eso le alegró. En el apartamento, Shin Hye estudiaba
las revistas de moda que Soo Jin le proporcionó. Las diminutas prendas que trataba
de hacer eran demasiado pequeñas para cualquiera, y se rio consigo misma al comenzar
las primeras puntadas. El día anterior el doctor le dijo que ya había pasado el
período de peligro. Los siguientes meses de su embarazo estarían libres de
preocupación y Shin Hye pensó en la dificultad que comenzaba a tener con su
ropa y la pesadez de su cuerpo.
Alguien tocó
el timbre y ella fue con dificultad a abrir. Le dolían las piernas después de
la larga caminata desde la oficina del agente. Había comenzado a caminar para
ahorrar gastos de transporte. Ahorraba dinero y además era bueno para ella.
Todavía insistía en pagarle a Soo Jin la renta, pero el dinero la preocupaba.
Abrió la
puerta y se quedó atónita.
— ¡Yong Hwa!
Se la quedó
mirando como si sus ojos lo engañaran y en ese momento ella sintió temor y alarma.
Instintivamente trató de volver a cerrar la puerta y él se lo impidió
interponiendo su cuerpo.
Ella se
encogió y la palidez de su rostro se acentuó.
— ¿Qué
imaginas que voy a hacerte, Shin Hye? ¿Qué clase de monstruo crees que soy?
¿Por qué
estaba allí?, se preguntó mirándolo.
— ¿Qué
quieres, Yong Hwa? —le costó trabajo hablar porque sentía seca la garganta por
los nervios. Era peor que salir a la escena. Estaba temblando.
—¿Es mí
hijo? le preguntó.
— Sí —le
dijo con cara furiosa—. Sí, Yong Hwa.
Él cerró los
ojos.
—Será mejor
que te vayas... no hay nada que decir.
— ¿Y dejarte
así? No vas a tener a mi hijo en un pequeño apartamento de Seúl con unos
cuantos won a la semana.
—El niño es
problema mío —dijo enojada.
—Nuestro
—corrigió él.
—No. ¡Tú no
lo quieres!
—Te quiero a
ti —murmuró con voz apasionada. ¿Por qué crees que estoy aquí?
—No
—protestó—. No podría soportarlo. Quiero que mi hijo esté rodeado de amor, no
de celos.
Yong Hwa
parpadeó y de pronto se sentó con las manos sobre el rostro.
—Esta vez
será diferente dijo. Lo juro, querida, deja que te cuide. No puedes pasar por todo
esto sola. Me necesitas.
—Siempre te
he necesitado —le dijo y él le tomo las manos.
—Te amo. No
me eches de tu vida.
Shin Hye no
pudo contener mas las lagrimas, lo necesitaba y sin embargo, temía el futuro.
Yong Hwa se levantó y la rodeó con el brazo, como si temiera que lo fuera a
empujar, y luego, cuando ella volvió la cara y la puso en su hombro, la rodeó con
el otro brazo efusivamente y entonces enterró el rostro en su cabello,
besándola, murmurando suavemente su nombre.
—Haré que
todo sea mejor en el futuro.
Ella lo
rodeó con ambos brazos, los metió debajo de la chaqueta y sus manos sintieron
la calidez de su cuerpo.
—Abrázame
—susurró.
Él apretó los
brazos y se quedaron así, abrazados, durante mucho tiempo. No hablaron, solamente
necesitaban la seguridad de su amor.
— Lee Hong
Ki me llamó le dijo Yong Hwa más tarde, sentado a su lado en el sofá.
Ella se
sorprendió.
— ¿Eso hizo Hong
Ki?
—Desde Japón.
La comunicación era mala. Apenas si entendí lo que decía, pero capté lo más
importante.
— ¿Qué te
dijo?
—Me dijo que
me necesitabas. Cuando dejé de maldecidlo, escuché... me dijo que no estabas
bien, que no trabajabas... parecía preocupado.
¿Habría roto
Soo Jin su promesa? Eso sospechó Shin Hye. Yong Hwa se la quedó mirando a la
cara.
—Tuve que
venir. Pero jamás sospeché esto. Creí que tú y él... —se interrumpió y ella estudió
su rostro con cuidado, tratando de leer su mente—. Una noche pasé por aquí y supe
que se quedó hasta por la mañana... vi su coche fuera.
— Estaba
enferma— explicó — Hong Ki durmió en el sofá. Soo Jin no estaba aquí y no quiso
dejarme sola. Creyó que tenía fiebre, llamó a un médico —ella no le contó que
lo vio por la ventana. No tenía ganas de largas explicaciones.
Yong Hwa
dejó escapar un largo suspiro.
— ¡Ya veo!
— ¿Me crees?
—la voz le tembló porque temía que dudara de su explicación.
—Oh, sí —le
dijo y los ojos de Shin Hye reflejaron su sorpresa.
Él le besó
las manos con pasión.
—Shin Hye,
cuando Lee Hong Ki me llamó, me dijo algunas cosas que aclararon mis dudas.
— ¿Qué te
dijo?
— ¿Importa
algo?
—Si Hong Ki
te dijo algo que tuvo ese efecto, sí, yo diría que sí importa.
—Me aclaró
que no tenía ya nada que temer de él.
—Yo te lo dije.
—No me
dijiste que me cortaría el cuello si no te hacía feliz.
— ¿Hong Ki
dijo eso? —se rio con ganas.
—Eso dijo y
yo encontré que teníamos mucho en común.
— ¿Hong Ki y
tú? —no podía creerlo. Pero cualquier cosa que hubiera dicho Hong Ki, fue positiva.
Yong Hwa estaba ahí y ella percibía un cambio, por lo que dijo: —¡Podría besar
a Hong Ki!
—Por encima
de mi cadáver —dijo en broma.
—Tendría que
ser.
—Te amo de
una forma ridícula, ¿lo sabías? Eso dijo Hong Ki.
—
¿Necesitabas esperar que él lo dijera?
—Nunca he
podido creer que me querías como yo a ti— pero ya no había amargura, sonreía,
sus hermosas facciones estaban suavizadas, los ojos brillaban—Desde el día que
nos conocimos, parecías fuera de mi alcance, aún después de casarnos, como una
mariposa exquisita que siempre se evadía de mis manos, y temí volverme loco y,
al tratar de detenerte, sólo lograba aplastarte.
— Soy más
fuerte de lo que parezco.
—Tenías que
serlo. Yo te compensaré, querida. Ahora que sé que no suspiras por él en secreto,
todo será diferente.
Ella volvió
a preguntarse qué sería lo que Hong Ki le dijo con exactitud, pero decidió que
era mejor no hacer demasiadas preguntas. Él estaba allí y ella sabía que era
todo lo que necesitaba para ser feliz.
—¿Regresarás
a mi lado? le preguntó quitándole el cabello de la cara con una ternura que jamás
mostró antes.
—El niño y
yo —le dijo porque quería que se familiarizara con él.
—Tú y mi
hijo —le dijo y el pronombre posesivo dejó muy claro que lo aceptaba totalmente.
Ella sonrió
con alivio y amor, luego miró a su alrededor cuando Soo Jin los interrumpió.
— ¿Estás
bien, Shin Hye? — miró agresiva a Yong Hwa.
—Me voy a
casa— le dijo Shin Hye, sonriente porque a Soo Jin le preocupaba lo que le sucediera,
y eso era lo más importante.
— ¡Oh, Shin
Hye! — exclamó Soo Jin incrédula, pero tenía demasiado sentido común para no saber
que ahora Shin Hye necesitaba a su esposo más que nunca y que era su hijo, así que
sólo se limitó a mirarlos mientras hacían la maleta de Shin Hye y se despedían.
—Se lo diré a Hong Ki — dijo cuándo se iban y fue una amenaza. Yong Hwa la miró
con calma.
— Ya lo sabe
— le dijo y eso dejó callada a Soo Jin.
—¿Qué dijo Hong
Ki? preguntó muerta de curiosidad.
—Que yo era
un tonto —respondió.
hj,ychsdbecl.ksbdckisnjclsk ................... muero moriiiiiiii !!!! shin embarazada de yong y yong fue a buscarla y por lo visto cambio .. bueno cabe resaltar que gracias a lo que sabe que pero benditas palabras que le solto honki a yong y que lo hicieron entender .. ojala ojala ojala ahora si puedan ser felices shin yong y el bebe que biene en camino .. y comiencen desde 0 un amor realmente real sigueee me encantoooo moriiiiiiiiiiiiii
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