miércoles, 17 de junio de 2015

CELOS QUE MATAN - CAPITULO 9

Después de eso, Shin Hye encontró que entre ella y Hong Ki volvía a haber la misma relación amistosa de antes. Desapareció la intimidad perturbadora. Hong Ki aceptó que jamás habría entre ellos nada más que amistad y como sospechaba Shin Hye, una vez que lo hizo nunca más volvió a exteriorizar ninguna otra emoción.
A veces pensaba que si jamás hubiera conocido a Yong Hwa, hubiera llegado a casarse con Hong Ki o por lo menos a tener alguna relación amorosa. Y eso, pensó con tristeza, hubiera sido un error, porque aunque se tenían cariño, la profunda emoción que sentía por Yong Hwa no la hubiera sentido por Hong Ki, ni él por ella.
Cuando la tuvo en sus brazos Hong Ki la desequilibró por un breve tiempo. Sintió su atracción y era consciente de que la sentía aún. Hong Ki era un hombre muy atractivo. Sin embargo, comprendió que era sólo un reflejo, una reacción instintivamente femenina a la atracción masculina. Durante esos momentos en sus brazos, tuvo como un espejismo, pero en cuanto vio de nuevo a Yong Hwa, todo su ser volvió a despertar porque estaban unidos su cuerpo y su mente.
Extrañaba mucho a Yong Hwa. Durante la noche suspiraba por él agarrada a la almohada y varias veces estuvo a punto de llamarlo o aparecer en el juzgado, pero cierto instinto la hizo mantenerse lejos.
El novio de Soo Jin regresó. Shin Hye pensó que era un tipo simpático. Era un hombre callado y con sentido del humor y una sonrisa que sustituía las palabras, que como Soo Jin dijo, prefería ahorrar. Al verlo con su amiga, Shin Hye se convenció que la amaba, pero no quería apresurarse al matrimonio. Era precavido y a pesar de que le divertía la actitud de Soo Jin, ella se dio cuenta que Bae Joon quería cerciorarse más acerca de la afinidad de su carácter.
Varias veces salieron los cuatro a cenar. Soo Jin no dejaba de hacer de cupido. Shin Hye les dijo con firmeza que entre ella y Hong Ki sólo había amistad, pero la muchacha era testaruda y Hong Ki significaba mucho para ella, aunque a veces comentaba molesta que Hong Ki tenía una opinión demasiado arrogante de sí mismo.
—Si la gran estrella está lista... — le tomaba el pelo y Hong Ki se reía y burlaba de ella.
—A Soo Jin le molesta mi éxito —le dijo a Shin Hye.
— ¡No! No es nada celosa.
— ¿Celosa? —Hong Ki reflexionó la palabra—No, eso es cierto, pero el asunto no es tan simple. Soo Jin siente que puedo dejarla atrás, olvidarla e irme.
Eso podría ser, porque Soo Jin tenía un espíritu de lucha primitiva y quería preservar para siempre el triángulo amistoso, no quería ni pensar que pudiera romperse alguna vez.
—Te tiene mucho cariño —le dijo a Shin Hye.
—A los dos —admitió él.
Ella lo sabía, así como que Soo Jin jamás llegaría a tener mucho éxito. Trabajaba bastante a menudo y se esforzaba por alcanzar la fama pero no tenía eso que hace falta para llegar a la cima, convicción.
—Con el tiempo —dijo Hong Ki pensativo—se casará con su Bae Joon y se dedicará a crear una familia.
Shin Hye envidió esa posibilidad de Soo Jin. Ella ansiaba aún tener un hijo. Le encantaban los niños. El tierno e indefenso aspecto de los niños se le hacía irresistible.
Hong Ki le dirigió una larga mirada.
— Y supongo que tú también... si tú y tu Yong Hwa se deciden a hacerlo, si tiene tiempo libre para apartarse del juzgado. De nosotros tres yo seré el único que se quede en el negocio.
—Es curioso, porque tú eras el que no lo tomaba en serio, siempre andabas bromeando.
—Sí, lo expresaste muy bien, Shin Hye. Ella se sintió incómoda bajo su mirada.
— Sin embargo, ahora cambiaste... ha sido un placer trabajar contigo, Hong Ki. Aprendí mucho de ti.
—Encantado de haber podido ayudarte.
Era cierto. Se sintió impresionada por su forma de actuar, por el empeño que ponía para lograr lo que prometía ser una magistral interpretación en la pantalla.
—No dejes tu carrera todavía —le dijo él, serio de pronto. Tu matrimonio puede esperar un poco. Shin Hye, tienes talento, no lo desperdicies.
No lo haré le prometió.
Cuando terminaron las escenas en el estudio, el resto del reparto se fue a Japón a filmar exteriores. Seok Ho la llevó a un lado al final para felicitarla con entusiasmo.
—Me siento satisfecho del trabajo —le dijo y eso era evidente, porque cuando no se sentía satisfecho, sus ojos brillaban de ira y sus palabras eran hirientes—Me gustaría volver a trabajar contigo. No te pierdas de vista. ¿Quién es tu agente?
—Hong Ki —dijo ella riendo y Seok Ho le dirigió una mirada extraña.
— ¿Hong Ki y tú son...? —terminó con discreción y ella sonrió y movió la cabeza.
—Amigos — corrigió—Viejos y muy queridos amigos.
Seok Ho bajó la cabeza y dijo:
— ¡Ah!, vaya — se produjo un leve silencio y luego Seok Ho continuó diciendo: Bien, si alguna vez tengo algo para ti, te llamaré. Ella se lo agradeció.
—Hay que organizar una cena para celebrarlo — dijo Soo Jin feliz.
—No —dijo Bae Joon—Tengo entradas para la obra cuya escenografía hice yo.
—Entonces cenaremos sólo nosotros dijo Hong Ki y Soo Jin y Bae Joon intercambiaron miradas que Shin Hye comprendió.
Hong Ki estaría ausente, filmando la parte principal de la serie.
—Te echaré en falta —le dijo mientras cenaban y le servía el vino, con los ojos en la copa, no en ella.
—Estarás demasiado ocupado.
Sonrió y levantó los ojos con un gesto burlón.
—Está bien, Shin Hye.
Ella se ruborizó y desvió la mirada enseguida, pero él le agarró una mano por encima de la mesa y se puso a jugar con sus dedos.
— ¿Todavía no has encontrado algo?
—Todavía no.
—Lo harás. No te desanimes.
—Vi al agente que me recomendaste... tenía esperanzas.
—Eso es bueno —la animó y ella se preguntó cuánto habría tenido que hablar Hong Ki para recomendarla antes de que ella se entrevistase con él.
— Me pregunto si lo podría lograr por mí misma — expresó con voz alta.
—Por supuesto que sí.
—Entonces déjame hacerlo Hong Ki.
— ¿A qué te refieres? Yo te conseguí la prueba con Seok Ho, pero el trabajo lo obtuviste tú sola.
—Después de que lo forzaste un poco.
—Querida —protestó—Seok Ho no lo hubiera aceptado.
—Tal vez viniendo de ti sí.
—Cambiemos de tema.
—¿Por qué?
—Porque —dijo cuidadosamente —si tú no… es posible que yo pierda la cabeza y diga algunas cosas que no querrás oír, Shin Hye.
La mirada que vio en sus ojos la hizo desviar los suyos.
Hubo un silencio y luego él dijo:
—Cuando regrese espero oír que has estado trabajando mucho y labrándote un porvenir.
Después de eso, charlaron de otras cosas y cuando se levantaron para marcharse, Hong Ki la guió con un brazo alrededor de la cintura.
En ese momento entraba en el restaurante una figura a la que Shin Hye reconoció inmediatamente. Hong Ki lo vio al mismo tiempo y apartó la mano de su cintura, pero Yong Hwa ya los había visto y la fría expresión de su cara se lo advirtió. Ella trató de hablarle, pero él se volvió y se puso a hablar con alguien. Hong Ki se había parado, pero en ese momento siguió y volvió a poner la mano alrededor de la cintura, apretándola más.
Shin Hye miró por encima de Yong Hwa y miró a la mujer que estaba con él con ojos furiosos.
Cuando se acercaron, los ojos de la mujer se dirigieron sorprendidos hacia Hong Ki.
— ¡Querido, qué casualidad! Hace mucho tiempo que no te veía. ¿Es éste tu restaurante favorito?
—Así es —sonrió Hong Ki sin soltar a Shin Hye. Gong Hyo Jin  la miró y le sonrió divertida.
— ¡Bien, bien, bien! —miró a Shin Hye y a Yong Hwa y arqueó las cejas divertida.
Shin Hye lo miraba obligándolo a que la viera. Él lo hizo de mala gana.
— Hola, Yong Hwa le dijo.
Él asintió y luego tomó a Gong Hyo Jin  del brazo.
—Me temo que se nos hizo tarde... ¿quieren perdonarnos?
Cuando salieron, Hong Ki miró a Shin Hye. Había salido y estaba inmóvil en la acera. La noche era fría pero ella no parecía notarlo.
— ¿Estás bien? —dijo preocupado, sosteniéndola.
Ella sintió como si se alejara de él con lentitud, y sus manos lo agarraron para aferrarse a algo real.
— ¿Shin Hye? — la voz de Hong Ki sonaba lejos y de pronto la oscuridad la envolvió.
Con lentitud volvió a la realidad y se encontró en el coche de Hong Ki, el aire de la noche le daba en el rostro. Él conducía a su lado y cuando se movió le dijo con rapidez:
—No te muevas. Te llevo a ver a un médico.
— Ya me siento bien —dijo medio sentándose.
— De todas maneras verás a un médico.
— No, Hong Ki —insistió—Sólo fue la impresión.
— Eso me imaginé... me dieron ganas de darle una bofetada.
— Me hubiera gustado que lo hicieras —dijo riendo. Eso hubiera sacado a Yong Hwa de su frialdad pero podía haber matado a Hong Ki. Hong Ki no sabía el odio que Yong Hwa le tenía.
— Llévame al apartamento —le rogó y Hong Ki aceptó de mala gana. Sin embargo, no la dejó, entró con ella y la hizo acostarse en el sofá mientras le hacía un té que endulzó demasiado y no estaba bueno.
— ¡Ugh! —dijo ella haciendo un gesto de asco. Tómatelo —le ordenó. Te ayudará a reponerte
—Eso son cuentos.
—Tómatelo — insistió y ella lo hizo con lentitud, asqueada. Hong Ki se arrodilló a su lado y le frotó las frías manos preocupado.
—Estoy bien —dijo forzando una sonrisa—Me iré a la cama. Gracias por todo, Hong Ki. Que te diviertas en Japón.
—No voy a dejarte así.
—Sí vas a hacerlo.
—No, Shin Hye. Esperaré hasta que Soo Jin regrese.
—Podrían ser horas. Tienes que tomar el avión temprano.
—¿Y a quién le importa? Esta noche no voy a dejarte sola.
No pudo hacerlo cambiar de opinión así que lo dejó en la sala y ella se fue a la alcoba. Se preparó para irse a la cama y al acostarse apagó la luz. Estaba preocupada por Hong Ki. Si no dormía, estaría deshecho por la mañana. Se levantó y volvió a entrar a la sala. Él se levantó y la miró.
— ¿Por qué no duermes en el sofá si no quieres irte a tu casa? Así podrías descansar un poco.
— Muy bien —asintió—Regresa a la cama, Shin Hye, antes que mis instintos animales se apoderen de mí.
Ella se ruborizó ante los burlones ojos y dio un paso atrás. Hong Ki se rio pero se le veía preocupado. Cuando cerró la puerta él se tranquilizó.
Ella se dirigió a la ventana y se quedó de pie, mirando la calle oscura, preocupada por Hong Ki. Lo oyó moverse, luego, la luz se apagó en la sala y escuchó cómo se acomodaba en el sofá y se movía inquieto. Continuó mirando la calle sin ver, pero luego, sus ojos percibieron una figura y observó con atención.
Un hombre surgió de las sombras y se quedó mirando a las ventanas del apartamento de Soo Jin. Con un vuelco en el corazón reconoció a Yong Hwa, y de pronto se sintió esperanzada y dichosa, luego, lo vio girar la cabeza y quedarse mirando el coche de Hong Ki que estaba estacionado fuera.
— ¡Oh, Dios! —exclamó consternada.
Yong Hwa volvió a levantar la vista, se metió las manos en los bolsillos, se dio la vuelta y se fue.
Shin Hye salió de la habitación y pasó corriendo por donde estaba Hong Ki, quien la preguntó ansioso:
—¿Qué pasa?
Ella no se detuvo a explicarle. Salió del apartamento y bajó a toda prisa la escalera para llegar a la calle, tropezándose con el dobladillo del camisón, temblando con el aire frío de la noche.
Ya en la calle buscó a Yong Hwa ansiosamente pero Yong Hwa se había ido. No había señales de su persona. Corrió por el camino, sin darse cuenta de cómo estaba vestida, llamándole por su nombre.
— ¡Shin Hye, por Dios! — Hong Ki la detuvo, la tomó en sus brazos y con ansiedad en el rostro preguntó: ¿Qué diablos crees que haces?
—Yong Hwa —balbuceó—. Yong Hwa...
Él maldijo entre dientes.
— Estás delirando... debí llamar al médico.
—No —murmuró luchando contra sus brazos—. Estaba aquí... lo vi. Vio tu coche. Las luces. Dios, lo que debe estar pensando. Tengo que encontrarlo, decirle...
—Querida, no estás vestida para andar, corriendo por la calle en mitad de la noche. Entra. Estás helada, pescarás una pulmonía.
— ¡No, Hong Ki, tengo que encontrarlo! — sus lagrimas empezaron a caer.
—Más tarde dijo levantándola en brazos como si fuera una criatura—. Yo lo encontraré por ti, Shin Hye.
—Es que no entiendes...
—Sí, sí la tranquilizó. No te preocupes por él. Yo arreglaré todo.
Shin Hye luchó inútilmente. Él la llevó en brazos al apartamento.
—Quédate quieta, cariño le dijo con suavidad.
El agotamiento la venció y se quedó recostada con los ojos cerrados, las lágrimas aun caían por sus mejillas.
—Quédate recostada por Un rato y no llores.
Poco tiempo después, un médico se inclinaba sobre ella examinándola con detenimiento.
—Es posible que sea el comienzo de algo — le dijo apartando a Hong Ki sin que ella pudiera oír—No sé lo que pueda ser. No hay síntomas especiales de algo en particular. Pero manténgala en cama y obsérvela. Si le entra fiebre, llámeme... tal vez todo lo que necesita es dormir.
Cuando se fue, Hong Ki regresó a su lado y se sentó en la cama, mirándola con afecto.
—Trata de dormir, querida.
— Busca a Yong Hwa. Hong Ki, dile que no es cierto.
—¿Que no es cierto qué?
No tenía sentido, se dio cuenta. Yong Hwa no creería una palabra que le dijera Hong Ki.
—Evidencia circunstancial.
—¿Qué?
—Nada —dijo ella cerrando los ojos de nuevo y suspiró—Vete a dormir, Hong Ki.
— Así está bien —dijo acariciándole el cabello.
Despertó y encontró a Soo Jin mirándola a la luz del día; se mostraba preocupada.
— ¡Hola, Soo Jin! — ¿Cómo te sientes ahora? Bien.
—Estás muy mal. Hong Ki me dijo que te desmayaste, que estabas delirando.
Shin Hye preguntó:
— ¿Pudo tomar su avión?
—Quería tomar uno más tarde, pero Seok Ho insistió en que no cambiara su vuelo.
—Me alegro de que no haya perdido el vuelo.
— ¿Qué pasó, Shin Hye? Hong Ki estaba muy alarmado. Preocupado por ti. No quería irse.
—Estoy bien —dijo Shin Hye sintiéndose muy mal. No quería preocupar a su amiga. Salió de la cama, se tambaleó, corrió al baño.
Después, Soo Jin le limpió el rostro con una esponja húmeda.
— ¿Shin Hye, qué será lo que tienes? Tal vez sea un virus.
—Tal vez una infección estomacal dijo Shin Hye temblando.
Se metió de nuevo en la cama, pero poco después se le pasó el malestar y se sintió lo suficientemente bien como para levantarse durante el día. Soo Jin protestó, pero en realidad ya no sentía ninguna molestia. Por la tarde se sintió bien, aunque a instancias de la amiga se acostó temprano esa noche.
Por la mañana volvió a sentirse mal. Soo Jin estaba bastante preocupada y llamó al médico. Éste llegó e hizo unas cuantas preguntas breves e impersonales. Shin Hye contestó, pero de pronto tembló por una sospecha completamente nueva.
El médico leyó su expresión.
— ¿Podría ser, señora Jung? —preguntó con sequedad.
— Sí —asintió y comenzó a temblar. ¿No está contenta? Parece preocupada. Ella tragó saliva y apartó los ojos.
— Yo... yo estaría muy contenta, doctor, pero mi marido no quiere niños.
—Qué lástima— se la quedó mirando y se avergonzó ligeramente—¿Es... es...?
Ella adivinó la pregunta y rio con ironía.
—Oh, si es hijo de mi esposo, sí... eso no tiene importancia.
Cuando el médico se fue, ella se quedó sentada con la mirada en el vacío durante mucho tiempo. Soo Jin entró y se miraron en silencio.
— ¿Se lo vas a decir?
—No dijo Shin Hye de pronto, decidida. No... podría volver a soportar todo otra vez. Quiero conservar este hijo.
— ¿Cómo te las arreglarás? —Soo Jin se mordió el labio—Oh, a mí no me importaría dejar que te quedaras aquí sin pagar renta, pero los bebés cuestan mucho... necesitarás atención médica, ropa para el bebé. Tienes que vivir, Shin Hye.
—Tengo mi pensión dijo calculando a toda prisa. Podría trabajar por algún tiempo.
—No en el teatro.
Shin Hye se rio, pero pronto su cara se quedó seria al pensar en los problemas.
—Pero ya me las arreglaré dijo con firmeza.
— ¿No tienes familia que te pueda ayudar? — Soo Jin suspiró. Los padres de Shin Hye eran de mediana edad cuando nació, murieron durante los años en que estudiaba arte dramático.
—Tengo una tía. Sólo la he visto dos veces. Ni siquiera puedo recordar su nombre.
— ¿No tiene familia Yong Hwa?
—Ninguna. Bueno, parientes lejanos como yo... tíos que apenas conocí... eso era lo que teníamos en común, ser huérfanos pensó que la falta de apoyo familiar contribuyó a su aislamiento.
Soo Jin se la quedó mirando furtivamente.
—Está Hong Ki —comenzó y Shin Hye le lanzó una furiosa mirada.
—¡No se lo digas! ¡Te lo prohíbo! Soo Jin, promételo... esto no tiene nada que ver con Hong Ki.
Soo Jin parecía obstinada.
—Me pidió que le dejara saber cómo seguías. Prometí escribirle.
—Prométeme que no le dirás una palabra acerca del embarazo le dijo con firmeza.
—Creo que eres una tonta. Hong Ki querría ayudar... cuando se entere de que le mentí, se pondrá furioso.
—Yo se lo explicaré cuando lo vea. No soy responsabilidad de Hong Ki, Soo Jin.
—Él cree que sí.
—Shin Hye la ignoró, tenía que hacerlo. No debía molestar más a Hong Ki. Bastante la había ayudado ya.
Una semana después, consiguió otro papel en televisión, unas cuantas líneas en una obra buena de un escritor moderno y Soo Jin se puso feliz.
—Estás teniendo suerte. Ésa es una buena oportunidad. Hasta...
—Hasta que tenga que dejar de trabajar. Pero gracias a Dios, eso no sucederá hasta dentro de unos cuantos meses.
Llevaba diez semanas de embarazo si es que adivinaba correctamente. No notó los primeros síntomas que debieron advertirle su estado. Estaba demasiado preocupada por Yong Hwa, muy entretenida con la serie de televisión. Al reflexionar, supo que sucedió el día en que regresó a su casa a hacer las maletas. Le pareció una ironía que hubiera concebido a consecuencia de esa amarga explosión de celos. Hubiera deseado circunstancias más felices, pero fuera cual fuera la causa, deseaba demasiado al niño para que le importara.
***
Los días y las semanas pasaron con toda lentitud. Tuvo que abandonar la idea de trabajar cuando su cuerpo cambió de forma y su embarazo fue notorio.
—Una lástima dijo el agente suspirando. Comenzábamos a obtener frutos bajó la vista—¿Cuándo regresa Hong Ki?
Ella se ruborizó al ver que imaginaba que Hong Ki era el padre.
—No tengo idea dijo enojada.
Hong Ki llamó varias veces, pero ella procuró estar ocupada. Soo Jin trató de persuadirla para que le hablara, pero Shin Hye no quiso.
Sospecha algo dijo Soo Jin y Shin Hye movió la cabeza.
—Dile cualquier cosa.
Soo Jin le contó que Shin Hye tenía trabajo y eso le alegró. En el apartamento, Shin Hye estudiaba las revistas de moda que Soo Jin le proporcionó. Las diminutas prendas que trataba de hacer eran demasiado pequeñas para cualquiera, y se rio consigo misma al comenzar las primeras puntadas. El día anterior el doctor le dijo que ya había pasado el período de peligro. Los siguientes meses de su embarazo estarían libres de preocupación y Shin Hye pensó en la dificultad que comenzaba a tener con su ropa y la pesadez de su cuerpo.
Alguien tocó el timbre y ella fue con dificultad a abrir. Le dolían las piernas después de la larga caminata desde la oficina del agente. Había comenzado a caminar para ahorrar gastos de transporte. Ahorraba dinero y además era bueno para ella. Todavía insistía en pagarle a Soo Jin la renta, pero el dinero la preocupaba.
Abrió la puerta y se quedó atónita.
— ¡Yong Hwa!
Se la quedó mirando como si sus ojos lo engañaran y en ese momento ella sintió temor y alarma. Instintivamente trató de volver a cerrar la puerta y él se lo impidió interponiendo su cuerpo.
Ella se encogió y la palidez de su rostro se acentuó.
— ¿Qué imaginas que voy a hacerte, Shin Hye? ¿Qué clase de monstruo crees que soy?
¿Por qué estaba allí?, se preguntó mirándolo.
— ¿Qué quieres, Yong Hwa? —le costó trabajo hablar porque sentía seca la garganta por los nervios. Era peor que salir a la escena. Estaba temblando.
—¿Es mí hijo? le preguntó.
— Sí —le dijo con cara furiosa—. Sí, Yong Hwa.
Él cerró los ojos.
—Será mejor que te vayas... no hay nada que decir.
— ¿Y dejarte así? No vas a tener a mi hijo en un pequeño apartamento de Seúl con unos cuantos won a la semana.
—El niño es problema mío —dijo enojada.
—Nuestro —corrigió él.
—No. ¡Tú no lo quieres!
—Te quiero a ti —murmuró con voz apasionada. ¿Por qué crees que estoy aquí?
—No —protestó—. No podría soportarlo. Quiero que mi hijo esté rodeado de amor, no de celos.
Yong Hwa parpadeó y de pronto se sentó con las manos sobre el rostro.
—Esta vez será diferente dijo. Lo juro, querida, deja que te cuide. No puedes pasar por todo esto sola. Me necesitas.
—Siempre te he necesitado —le dijo y él le tomo las manos.
—Te amo. No me eches de tu vida.
Shin Hye no pudo contener mas las lagrimas, lo necesitaba y sin embargo, temía el futuro. Yong Hwa se levantó y la rodeó con el brazo, como si temiera que lo fuera a empujar, y luego, cuando ella volvió la cara y la puso en su hombro, la rodeó con el otro brazo efusivamente y entonces enterró el rostro en su cabello, besándola, murmurando suavemente su nombre.
—Haré que todo sea mejor en el futuro.
Ella lo rodeó con ambos brazos, los metió debajo de la chaqueta y sus manos sintieron la calidez de su cuerpo.
—Abrázame —susurró.
Él apretó los brazos y se quedaron así, abrazados, durante mucho tiempo. No hablaron, solamente necesitaban la seguridad de su amor.
— Lee Hong Ki me llamó le dijo Yong Hwa más tarde, sentado a su lado en el sofá.
Ella se sorprendió.
— ¿Eso hizo Hong Ki?
—Desde Japón. La comunicación era mala. Apenas si entendí lo que decía, pero capté lo más importante.
— ¿Qué te dijo?
—Me dijo que me necesitabas. Cuando dejé de maldecidlo, escuché... me dijo que no estabas bien, que no trabajabas... parecía preocupado.
¿Habría roto Soo Jin su promesa? Eso sospechó Shin Hye. Yong Hwa se la quedó mirando a la cara.
—Tuve que venir. Pero jamás sospeché esto. Creí que tú y él... —se interrumpió y ella estudió su rostro con cuidado, tratando de leer su mente—. Una noche pasé por aquí y supe que se quedó hasta por la mañana... vi su coche fuera.
— Estaba enferma— explicó — Hong Ki durmió en el sofá. Soo Jin no estaba aquí y no quiso dejarme sola. Creyó que tenía fiebre, llamó a un médico —ella no le contó que lo vio por la ventana. No tenía ganas de largas explicaciones.
Yong Hwa dejó escapar un largo suspiro.
— ¡Ya veo!
— ¿Me crees? —la voz le tembló porque temía que dudara de su explicación.
—Oh, sí —le dijo y los ojos de Shin Hye reflejaron su sorpresa.
Él le besó las manos con pasión.
—Shin Hye, cuando Lee Hong Ki me llamó, me dijo algunas cosas que aclararon mis dudas.
— ¿Qué te dijo?
— ¿Importa algo?
—Si Hong Ki te dijo algo que tuvo ese efecto, sí, yo diría que sí importa.
—Me aclaró que no tenía ya nada que temer de él.
—Yo te lo dije.
—No me dijiste que me cortaría el cuello si no te hacía feliz.
— ¿Hong Ki dijo eso? —se rio con ganas.
—Eso dijo y yo encontré que teníamos mucho en común.
— ¿Hong Ki y tú? —no podía creerlo. Pero cualquier cosa que hubiera dicho Hong Ki, fue positiva. Yong Hwa estaba ahí y ella percibía un cambio, por lo que dijo: —¡Podría besar a Hong Ki!
—Por encima de mi cadáver —dijo en broma.
—Tendría que ser.
—Te amo de una forma ridícula, ¿lo sabías? Eso dijo Hong Ki.
— ¿Necesitabas esperar que él lo dijera?
—Nunca he podido creer que me querías como yo a ti— pero ya no había amargura, sonreía, sus hermosas facciones estaban suavizadas, los ojos brillaban—Desde el día que nos conocimos, parecías fuera de mi alcance, aún después de casarnos, como una mariposa exquisita que siempre se evadía de mis manos, y temí volverme loco y, al tratar de detenerte, sólo lograba aplastarte.
— Soy más fuerte de lo que parezco.
—Tenías que serlo. Yo te compensaré, querida. Ahora que sé que no suspiras por él en secreto, todo será diferente.
Ella volvió a preguntarse qué sería lo que Hong Ki le dijo con exactitud, pero decidió que era mejor no hacer demasiadas preguntas. Él estaba allí y ella sabía que era todo lo que necesitaba para ser feliz.
—¿Regresarás a mi lado? le preguntó quitándole el cabello de la cara con una ternura que jamás mostró antes.
—El niño y yo —le dijo porque quería que se familiarizara con él.
—Tú y mi hijo —le dijo y el pronombre posesivo dejó muy claro que lo aceptaba totalmente.
Ella sonrió con alivio y amor, luego miró a su alrededor cuando Soo Jin los interrumpió.
— ¿Estás bien, Shin Hye? — miró agresiva a Yong Hwa.
—Me voy a casa— le dijo Shin Hye, sonriente porque a Soo Jin le preocupaba lo que le sucediera, y eso era lo más importante.
— ¡Oh, Shin Hye! — exclamó Soo Jin incrédula, pero tenía demasiado sentido común para no saber que ahora Shin Hye necesitaba a su esposo más que nunca y que era su hijo, así que sólo se limitó a mirarlos mientras hacían la maleta de Shin Hye y se despedían. —Se lo diré a Hong Ki — dijo cuándo se iban y fue una amenaza. Yong Hwa la miró con calma.
— Ya lo sabe — le dijo y eso dejó callada a Soo Jin.
—¿Qué dijo Hong Ki? preguntó muerta de curiosidad.

—Que yo era un tonto —respondió.


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1 comentario:

  1. hj,ychsdbecl.ksbdckisnjclsk ................... muero moriiiiiiii !!!! shin embarazada de yong y yong fue a buscarla y por lo visto cambio .. bueno cabe resaltar que gracias a lo que sabe que pero benditas palabras que le solto honki a yong y que lo hicieron entender .. ojala ojala ojala ahora si puedan ser felices shin yong y el bebe que biene en camino .. y comiencen desde 0 un amor realmente real sigueee me encantoooo moriiiiiiiiiiiiii

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