viernes, 12 de junio de 2015

CELOS QUE MATAN - CAPITULO 8

Cenaron con Ha Seon y Sang Woo como tenían pensado y la velada resultó muy agradable. Yong Hwa era encantador cuando se lo proponía y Ha Seon conversaba con animación sentada a su lado. Shin Hye lo observaba en secreto y admiraba la firmeza de sus facciones, sus cejas negras que con ligero movimiento podían demostrar desdén, furia, frialdad; la forma y profundidad de sus ojos oscuros, la larga recta y debajo, la línea de su boca, en ese momento relajada, sonriente, pero que en un segundo podía volverse salvaje, herir y exaltarse al besarla.
Sang Woo lo llevó a ver la nueva mesa de billar que había instalado en una de las habitaciones y Ha Seon los vio irse con un suspiro.
—Tu marido es todo un hombre.
—Gracias —dijo Shin Hye sonriendo. — También el tuyo.
Ha Seon puso una cara amorosa.
—Oh, Sang Woo es muy dulce y lo amo, pero para ser franca, Shin Hye... ¡Yong Hwa es muy atractivo! A todas las mujeres les gusta soñar en ocasiones y ese hombre tuyo es un sueño... ¿Cómo es en los estrados? Apuesto a que irresistible.
No, pensó Shin Hye. En el juzgado, Yong Hwa parecía peligroso; un enemigo despiadado de facciones duras como la piedra y una lengua cruel cuando acusaba a sus víctimas. A ella no le gustaría encontrarse en el banquillo de los acusados. Ya era bastante duro cuando en su casa se ponía de mal humor.
Seguía atemorizada. Se sentía inferior frente a esa fuerte personalidad. De vez en cuando, todavía irradiaba de su persona una amarga hostilidad y ella casi perdía la paciencia ante su tono mordaz. Tenía que hacer acopio de toda su voluntad para contener los insultos que la venían a la mente.
Vivía en un continuo estado de alerta, actuaba con amabilidad, se cuidaban uno al otro, pero cuando sonaba el teléfono, lo veía entrecerrar los ojos recelosos y cuando recogía la correspondencia diaria, notaba la mirada observadora. No había apartado a Hong Ki de la mente y estaba seguro de que ella tampoco. Aunque no habían vuelto a saber de Hong Ki, Shin Hye sabía que éste no estaba sufriendo amargamente por ella.
Cuando Yong Hwa le comunicó que tenía que ir una semana a Busan para llevar la defensa de un caso importante, trató de no cambiar de expresión porque era muy consciente de que la observaba.
— ¿Estarás bien?
—Sí —dijo con cautela—, por supuesto.
Durante su ausencia fue a la ciudad de Seúl a ver a Soo Jin. Había retrasado la visita porque no lo deseaba y cuando Soo Jin abrió la puerta del apartamento, la miró enfadada. Shin Hye se detuvo indecisa.
—Vamos, entra —dijo Soo Jin con severidad, pero no podía guardarle rencor. El afecto que le tenía a Shin Hye surgió al cabo de unos momentos.
— ¿Por qué? —Preguntó sin embargo—. Shin Hye, ¿por qué lo hiciste?
—Es mi marido.
—Pero casi te vuelve loca. ¿Regresaste para que pudiera lograrlo?
Shin Hye pensó que todavía podía suceder, pero dijo en voz alta:
—Pobre Yong Hwa, realmente le tienes manía ¿verdad?
— ¿Y qué pasa con Hong Ki?
—Hong Ki sobrevivirá —dijo Shin Hye con cierto humor—. Sabe cómo hacerlo, Soo Jin.
—Shin Hye, no sabes que Hong Ki...
Shin Hye no podía permitir que lo dijera, por lo que agregó con rapidez:
—Conozco a Hong Ki tan bien como tú, Soo Jin y sé que estará bien.
— Estás loca —dijo Soo Jin furibunda—. Yong Hwa es un sinvergüenza frío y arrogante y lo sabes, no sé qué ves en él.
—Lo amo.
— ¡Oh, Shin Hye, a veces me haces enfadar tanto!
Shin Hye se rio.
—Lo siento, Soo Jin. Sabía lo que me esperaba cuando regresé a su lado. No es fácil vivir con Yong Hwa... pero es más difícil vivir sin él Podría abandonarlo ahora pero no pasaría mucho tiempo antes de que estuviera de rodillas de nuevo a su lado, porque sé muy bien que no puedo vivir sin él.
Soo Jin tuvo que creerle pero no la entendía.
—Eres una tonta. Hong Ki vale más que diez Yong Hwa.
Shin Hye desvió la mirada y cambió de tema. No podía dejar que Soo Jin le hablara de Hong Ki; nunca se pondrían de acuerdo sobre el tema. Pero Soo Jin no regateaba esfuerzo por reunirlos, porque sin que lo notara Shin Hye, debió llamarle, avisándole, ya que por una aparente coincidencia, llegó en el momento que salían a comer y por la cara de su amiga supo muy bien que le había telefoneado.
Sin embargo hizo como que no lo notaba.
— ¡Hola, Hong Ki! —dijo con toda calma.
El la miró burlón.
—Shin Hye, ¡qué alegría encontrarte!
Fue a comer con ellas y tal vez un extraño no hubiera percibido la tensión oculta porque los tres actuaban como locos, hablaban con ligereza y alegría y reían a carcajadas.
—Déjame y lleva a Shin Hye a la estación a tomar el tren — dijo Soo Jin y Hong Ki asintió.
Sin embargo, no la llevó a la estación. Tomó un camino por uno de los puentes de la ciudad donde se veía el cielo azul, Al cabo de un rato, Shin Hye preguntó cautelosa.
— ¿A dónde me llevas, Hong Ki?
—A tu casa.
—No seas absurdo, puedo tomar el tren.
—Tengo ganas de dar un paseo. Dijiste que Yong Hwa está ausente, así que no debes tener prisa en regresar.
—No es una buena idea —dijo nerviosa.
Él no contestó, siguió conduciendo y ella no tuvo ganas de discutir con él, así que se quedó callada.
— ¿Cómo van las cosas? —le preguntó mientras se alejaban de los suburbios de Seúl.
—Bien—mintió ella.
Él la miró burlón.
—Querida, vuelve a decirlo de nuevo con más convicción. Creo que puedes actuar bastante mejor, Shin Hye.
—Tonto —le dijo ella riendo porque Hong Ki siempre la había hecho reír, tenía una cara muy cómica en su semblante juvenil.
— ¿Está celoso de mí? —preguntó Hong Ki y ella suspiró.
Él la volvió a mirar con ojos penetrantes.
—Está enfermo de celos, ¿verdad? Lo noté cuando fui a verte el otro día. No le gusta la idea de que hagas la serie, ¿o sí?
—No.
—Le gustará mucho menos cuando vea los guiones dijo Hong Ki con malicia.
—¿Por qué? — le preguntó ansiosa.
— Una de las escenas de amor quema el papel en que está escrita dijo con alegría.
—Oh, Dios — dijo sobresaltada.
—La espero con ansia —dijo Hong Ki sonriendo.
Shin Hye le dirigió una mirada furiosa.
—Soo Jin tiene una teoría acerca de él — le contó Hong Ki. —Piensa que siente que el haberse casado con una actriz está por debajo de su dignidad y trató de apartarte de todos nosotros para enterrar el recuerdo.
Shin Hye había oído a Soo Jin hablar sobre Yong Hwa y no quería saber más de sus teorías.
—No conoces a Yong Hwa.
— ¿Me tiene miedo, verdad? — preguntó Hong Ki con indiferencia.
— ¿Por qué dices eso? —dijo tensa.
—Tengo ojos, mi amor. Cuando fui el domingo, tenía ganas de echarme pero temió que te fueras conmigo, así que trató de comportarse como un perfecto caballero y el esfuerzo que hizo fue demasiado para él. Se salió para evitar ahorcarme.
Hong Ki siempre había sido un buen juez del carácter y a menudo habían practicado un juego para adivinar la clase de personas que se cruzaban con ellos en la calle. Era parte del método utilizado para estudiar teatro. Shin Hye estaba ansiosa, lo miraba con ojos preocupados.
—Hong Ki, mi matrimonio es importante para mí... no trates de destruirlo.
— ¿Cómo podría hacerlo, querida? —preguntó burlón, y el brillo de sus ojos le dijo que sabía muy bien que podía hacerlo si lo intentaba.
Cuando llegaron a la casa, la siguió al interior.
— ¿Quieres tomar algo? —le preguntó por cortesía.
—Whisky —ella le sirvió un vaso y se lo llevó.
Él se recostó sobre el sofá con indiferencia, en una mano tenía el vaso y el otro brazo estaba estirado sobre el respaldo.
Siéntate le dijo señalando el lugar a su lado. Al notar que ella dudaba, añadió: No voy a morderte, Shin Hye y cuando se sentó, agregó burlón—: Aunque la idea es tentadora.
Shin Hye cambió el giro de la conversación y comenzó a hablar sobre la serie de televisión y él empezó a darle los detalles de lo que esperaba.
Le sirvió otra bebida y él la observó mientras se la daba.
— Será mejor que no bebas mucho. Tienes que conducir hasta la ciudad la sugirió un poco nerviosa.
—¿No podría esperar que me dieran aquí una cama?
—No, Hong Ki.
Movió la mano para acariciar la piel de su antebrazo.
—¿No?
Durante un momento se quedaron mirando en silencio.
—No —contestó ella con sinceridad. Cometió un error al dejarle ver que temía que interfiriera en su matrimonio. A Hong Ki no había que decirle nada dos veces.
Se tomó el whisky.
— ¿Ni siquiera vas a darme algo de comer? —se quejó—. Lo mejor que podré encontrar en el camino de regreso serán huevos y patatas en un café de la carretera.
Ella no pudo decir que no. Entró en la cocina y le hizo una tortilla de cebolla y champiñón.
—Eres una excelente ama de casa. Sin embargo, es una lástima.
Se quedó allí varias horas y ella estuvo todo el tiempo sobre ascuas y lo peor era que Hong Ki lo sabía; los burlones ojos se lo demostraron. La inquietaba de manera deliberada y ella no podía mirarlo a la cara sin revelar cosas que su mente le advertía que debían quedar ocultas.
Le empujó hacia la puerta y él se detuvo mirándola con curiosidad.
— Debes saber que no es un crimen dijo con suavidad.
— ¿Qué? —le preguntó ruborizada.
Le puso una mano sobre el mentón y con los dedos acarició su mejilla.
— El que le guste a uno alguien —dijo mirándola a los ojos.
—Buenas noches, Hong Ki — dijo enrojecida.
—Deja que me quede le susurró.
— ¡No! dijo ella perdiendo la calma.
—Shin Hye, no me lo puedes ocultar, ni tampoco a él... como yo tampoco te lo puedo ocultar a ti le sonrió con ternura. Eres muy bella, querida, y te he esperado durante mucho tiempo.
— Lo amo a él — le dijo con voz apasionada, porque no podía dejar de sentir la tentación que era la voz acariciadora de Hong Ki. — Yong Hwa significa para mí más que nadie en el mundo.
Él dejó caer las manos. Se dio la vuelta y salió sin decir palabra. Shin Hye se fue a la cama sintiendo que había estado a punto de caer en un precipicio.
Yong Hwa regresó un día antes de lo pensado y sin avisar, por lo que ella ya estaba en la cama cuando oyó el coche y luego la forma silenciosa en que cerró la puerta de la casa.
Se salió del lecho y se puso una bata, parpadeando adormilada cuando él abrió la puerta de la habitación y la miró.
— Has llegado pronto le dijo acercándose a besarle y su brazo la sostuvo por un momento antes de mirarla con una ligera sonrisa.
— Perdona, querida, ¿te desperté?
—No importa... ¿quieres algo de cenar?
— Ya he cenado. Voy a beber algo y luego iré a la cama.
Ella se volvió a meter a la cama y lo esperó. Unos momentos después entró en la alcoba llevando un vaso.
— ¿Salió todo bien en el juicio? — le preguntó.
Él asintió, dándole la espalda mientras se quitaba la chaqueta y la corbata. Ella lo observó mientras colgaba cuidadosamente su ropa. Sorbió un poco de whisky.
— ¿Cómo lo pasaste mientras estuve ausente?
Ella tenía que decírselo.
—Comí con Soo Jin —dijo con indiferencia pero observando la frialdad de su rostro.
— ¿Sólo con Soo Jin? —preguntó sin expresión.
Shin Hye titubeó y eso fue un error.
—Hong Ki también —contestó por ella.
Ella se lamió los labios con nerviosismo.
—Sí — dijo deseando haberlo dicho la primera vez, porque sabía lo que quería decir esa dura expresión.
— ¿Qué tren tomaste de regreso?
—Hong Ki me trajo en su coche.
—Muy amable. Espero que le haya gustado mi whisky.
Ella iba a decir algo pero supo que él ya lo había adivinado antes de subir. Miró su vaso de whisky y cerró los ojos sintiéndose desgraciada.
— ¿Lo tomó antes o después? preguntó Yong Hwa y su tono no pudo ser más insultante.
—Por favor no, Yong Hwa le rogó angustiada.
—Estoy seguro que lo hiciste sentirse a gusto.
— ¡Por Dios del cielo, Yong Hwa no sigas! — Soltó el vaso de golpe.
— ¿En mi propia casa? ¿Fue en esta cama?
Shin Hye salió de la cama temblando.
— ¡No, Yong Hwa, no es cierto!
Él la alcanzó antes de que llegara a la puerta, y sus manos la agarraron con tanta violencia que gritó de dolor.
— ¡No lo hice, Yong Hwa... créeme!
— ¿Me tomas por un tonto? No ibas a decirme la verdad. Tuve que sacártela. Estuvo aquí, tomando mi whisky, disfrutando de mi mujer.
—¡No!
—Cada vez que lo ves, se te nota en la cara —la acusó violento—Cualquiera que los viera juntos sabría... no lo puedes disimular.
Le miró aterrorizada, porque era cierto y lo sabía.
En la fiesta de Gong Hyo Jin, fue consciente de ello. Sin embargo, ¿cómo podía hacerle creer a Yong Hwa que el magnetismo físico que la atraía hacia Hong Ki no tenía ninguna fuerza comparada con el amor que sentía por él? ¿Por qué hay que creer que una mujer es incapaz de sentir atracción física a menos que esté profundamente enamorada?, se preguntó y se dijo que Hong Ki era un hombre muy atractivo y que ella le tenía afecto. Las dos emociones no estaban relacionadas. Ella le tenía cariño antes de que sintiera su atractivo. Y le seguiría teniendo cariño, porque la forma en que amaba a Yong Hwa no se vería afectada por ninguno de esos dos sentimientos.
Yong Hwa la miraba acusador, leyendo la culpa en su rostro enrojecido.
—¡Yong Hwa, jamás me he acostado con Hong Ki, lo juro!
— ¡No me mientas! le gritó revelando los celos que sentía. Le apretó los hombros con rudeza. Miró el encaje negro de su camisón con ojos que quemaban la blanca piel de los hombros y el largo cuello desnudo. —¿Lo pasaste bien Shin Hye? ¿Cómo hace el amor?
—Basta —gritó temblorosa.
— ¿Así? —La apretó contra su pecho, lastimándole los labios como si necesitara herirla— ¿O es más persuasivo, querida? ¿Qué clase de amante es?
La furia y la humillación la volvieron temeraria.
—Sea como sea, él no me maltrataría.
—¿Ah, no? —agachó la cabeza y movió su boca sobre la piel del cuello, deslizando los labios húmedos y cálidos sobre su piel. —¿Está mejor así? —preguntó rozándole los hombros con los labios.
—Yong Hwa —temblaba.
Entonces la miró con una emoción tan cercana al odio, que ella se asustó.
— ¡Pequeña mujerzuela! Apenas ha pasado una semana y ya estás de nuevo en la cama con él.
— ¿Por qué no quieres escuchar? ¡No es cierto, Yong Hwa!
La empujo con fuerza y le hizo perder el equilibrio. Cayó sobre la cama. Antes que se repusiera, él estaba a su lado, sus manos desgarraban el camisón y luego su boca se cerró sobre ella.
Shin Hye trató en vano de luchar con él y alejarlo. No podía permitir que la tratara así, pero sentía que, muy a su pesar, el deseo se iba apoderando de ella.
—Te amo, Yong Hwa —le dijo aferrándose a él—. Te amo.
—Mientes, pero no me importa ... Oh, Shin Hye. Me vuelves loco.
Ella lo besó amorosamente como respuesta.
Después de dar rienda suelta a sus sentimientos, se quedaron tendidos.
La piel de Yong Hwa ardía bajo su mejilla. Se quedó recostada durante un rato, luego se movió y encendió la lámpara, mirándole con atención.
— ¿Te lastimé mucho? —le preguntó. La recorrió con los ojos y parpadeó—. ¡Oh, Dios, esas magulladuras! ¿Qué diablos te hice?
—No importa —dijo con rapidez y trató de sonreír. Eres un amante brusco, Yong Hwa, eso es todo.
—Esto no puede seguir. No tengo derecho a hacerte esto.
—Te amo, Yong Hwa. No mentí acerca de Hong Ki... jamás me puso una mano encima.
—Lo siento. Por supuesto que te creo. Perdí la cabeza acongojado le miró el cuerpo—Esta vez te lastimé de verdad... no digas que no lo hice. Cuando supe que habías visto a Hong Ki quise matarte. Me quedé abajo mirando el whisky y tuve esas visiones que me daban vueltas en el cerebro... estabas en sus brazos... y me puse frenético.
—Olvídalo dijo en voz baja acariciándole la mejilla.
— ¿No entiendes? Podría matarte un día.... y casi lo hice esta noche.
—En vez de eso me hiciste el amor —le sonrió.
— ¿Y te dejé esos moretones? ¿Crees que me da gusto habértelos hecho?
—Te perdono.
— Yo no. Shin Hye, tengo que dejarte. Tengo que solucionar esto de alguna manera. Contigo a mí alrededor no puedo hacerlo. Tengo que pensar con claridad y contigo a mi lado no lo lograré.
¿Sería ése el problema?, se preguntó. ¿Cómo coexistía ese cerebro inteligente dentro de la hermosa cabeza de Yong Hwa con los instintos apasionados y brutales de su cuerpo?
¿Había guerra entre ellos? ¿Se sentía dividido, desgarrado entre las dos mitades de su naturaleza? ¿Encontraba que la fría inteligencia de su mente fallaba ante un problema emocional como el de ellos? Había sido educado para usar la mente. Sin embargo, una inteligencia fría y fuerte no podía resolver problemas surgidos por una causa emocional.
—Todo lo que tienes que pensar es que te estoy diciendo la verdad — insistió— Te amo, así como eres... no niego que esta noche me lastimaste y a pesar de ello te quiero.
Él pareció sorprenderse y ella se rio con tristeza.
— ¿Crees que no debería haberme sucedido? Tal vez tengas razón, pero así fue. Tal vez por esto te quiero a ti y no a Hong Ki, mi amor. Algo en mí responde a la ofuscación que hay en ti.
Él se la quedó mirando ceñudo.
— ¿Sólo lo dices para consolarme? ¿Tratas de ser amable? No quiero tu amabilidad, Shin Hye.
— Y yo no quiero tu orgullo. Quiero la verdad entre nosotros.
—Me pregunto si quieres saber lo que es eso. Shin Hye ¿estuviste muy cerca de Lee Hong Ki todos esos años?
—Mucho.
—Cuando nos casamos eras virgen —como si hablara consigo mismo—Eso me sorprendió, en ese entonces sospechaba que había sido tu amante.
—No lo fue.
— Eso lo supe después. Pero creo que lo hubiera podido ser. Se miraron a los ojos y ella suspiró.
—Oh, tal vez no tenía objeto mentir.
— Y si se hubiera salido con la suya, lo sería ahora.
—Es posible —admitió en voz baja.
— Sabemos en qué quedamos Lee Hong Ki y yo... ¿pero tú? — la miró a los ojos y levantó una mano para evitar que hablara. No, espera un momento... ¡Voy a dejarte, Shin Hye!
— ¡Yong Hwa! Ya te dije...
—Escucha. No soporto seguirte lastimando así. Temo llegar algún día demasiado lejos. No soy dueño de mí mismo en lo que a ti se refiere. Deja que te diga algo mientras mi mente funciona con claridad. .. Quiero una separación.
—No –protestó ella—. ¡No, Yong Hwa!
—Puedes recibir una pensión. Conseguir un apartamento o compartir uno —ella supo a quién tenía en mente. —Eso nos dará tiempo a los dos para resolver todo.
Se le quedó mirando, indignada por su sugerencia.
— ¿Y si veo a Hong Ki?
La miró torvamente.
—Eso lo tendrás que decidir tú. Yo te dejo en libertad, Shin Hye. Ningún ser humano tiene el derecho de herir a otro de la manera en que yo lo estoy haciendo. Ambos tenemos que pensaren el futuro. De alguna manera tengo que luchar contra esto y nunca lo haré si estás cerca de mí.
No quería oír razones. Se había decidido y todas las súplicas y argumentos fallaron.
Una semana más tarde estaba instalada en el apartamento de Soo Jin como huésped.
Soo Jin estaba entusiasmada y cuando Hong Ki se enteró del asunto, le dirigió a Shin Hye una mirada inquisidora.
— ¿Se me permite aplaudir? —preguntó y ella movió la cabeza sin sonreír.
Los ensayos para la serie de televisión comenzaron una semana después. Las escenas de Shin Hye con Hong Ki se filmaban en el estudio.
Shin Hye tembló de miedo al ver los trajes, Hong Ki silbó.
—Estupendos —murmuró.
Al mirarse al espejo pensó con tristeza que eran bastante provocativos. Tenían el talle alto, al estilo imperio y la suave muselina con que estaban confeccionados caía resaltando sus formas.
Encontró que las técnicas de actuación para la pequeña pantalla eran diferentes de las que había aprendido para el teatro, pero Hong Ki ya la había preparado para controlar la voz y utilizar los menos movimientos posibles.
— ¡No gesticules tanto! —le gritaba Seok Ho de vez en cuando y ella trataba de controlar las manos. Era difícil romper hábitos aprendidos durante años.
La escena que más la aterraba era una en la que tenía que besar a Hong Ki. Sin embargo, todos trataban esa secuencia como cualquier otra y después de un rato, comenzó a relajarse. Pero Hong Ki tenía ganas de mortificarla y Seok Ho lo amonestó:
—Ésta no es una comedia, Hong Ki. Repítela y borra esa sonrisa.
Hong Ki lo miró enfadado pero obedeció. Shin Hye observó cómo desaparecía su expresión burlona y con qué facilidad asumía el sombrío aspecto de su personaje. Caminó por el foro, la tomó de los hombros y la besó. Ella reaccionó por el temor y luchó.
Sin embargo, Hong Ki no actuaba. Sus ojos tenían un brillo especial al mirarla, supo que lo hacía con agrado, y la acariciaba con toda deliberación. Seok Ho parecía satisfecho con la escena y cuando se terminó, mandó a todos a casa.
Hong Ki la llevó al apartamento en silencio, de vez en cuando la miraba con curiosa sonrisa.
Cuando llegaron, Shin Hye le increpó disgustada.
—Esto tiene que parar enseguida, Hong Ki o abandonaré la serie.
— ¿A qué te refieres? —pareció asombrado.
—Hoy te propasaste a propósito. — Él sonrió sarcástico.
—Shin Hye, cuando te quito la corona, me gustaría hacerlo sin público.
—Nunca llegaré a eso contigo, Hong Ki. Espera que te lo pida replicó. Ambos sabemos qué es lo que quieres. Tu yo decidió divertirse hoy conmigo. Me acariciaste de la forma que no estaba en el guion.
— No sucede a menudo que le paguen a uno por algo que ha querido hacer durante mucho tiempo.
—Debí darte una bofetada — estaba furiosa.
—Shin Hye, querida...
—No, Hong Ki. Te quiero tiernamente, siempre ha sido así y así seguirá. Admito que me vi tentada... por un momento. Pero nunca funcionaría, Hong Ki. ¿No lo ves? No estamos hechos el uno para el otro.
—Sí lo estamos —comenzó a acercarse—Querida, lo estamos.
—Soo Jin y tú significan mucho para mí. Pero si todos estuviéramos en un globo con Yong Hwa y sólo dos se pudieran quedar, sé a quién empujaría.
Él soltó una carcajada.
— ¡Shin Hye, dices las cosas de un modo! Así que todavía es Yong Hwa.

— Siempre será. Estoy loca por él. Lo amo Hong Ki. Compréndeme. Se la quedó mirando en silencio y luego dijo con firmeza —Esto se acabó.



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3 comentarios:

  1. ooooo siii !!! asi se habla shin por mas que hongki la quiera esa no es la manera el sabe bien como es loa forma obseciba de yong hwa valla el tiene un trastorno es lo unico que se me ocurrio para la forma en la que actua tan loco celoso y posesivo ,. y hongki todabia va a sacar el animal de yong no tampoco y se paso con lo de el teatro .. que bueno shin me alegro siguee buenos caps

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  2. graciass ..... :) esta semana me siento muy feliz porque pude leer los nuevos capitulos que publicaste ...y aun mas contenta por la rapidez fue inesperado pero una sorpresa muy agradable..muy interesante... :) :) cada capitulo es emocionante

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  3. Me encanta que shin este siendo fuerte y desidida y ojala retome bien su carrera lastima por jonkin pero ella al que realmente ama es a yonghwa ojala lo pueda ayudar con su trastorno porque los celos enfermisos que siente por ella si se pueden curar unnie yo tambien estoy feliz que por que pudieron actulizar y me encanto que fueron dos capitulos, estoy muy al pendiente de las actualizaciones.

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