Una semana después de que Yong Hwa se marchara, Shin
Hye comenzó a experimentar síntomas que, una vez más, indicaban que podría
estar embarazada. Regresaron las náuseas matutinas, y se encontró a sí misma
llorando al ver alguna película romantica. Además, estaba todo el tiempo
cansada, sintiéndose agotada al final del día. Todo lo que estaba pasando
parecía apuntar en una dirección.
Sin embargo, el autodiagnóstico ya le había fallado un
mes antes y Shin Hye temía que su deseo creciente de tener un hijo estuviera
condicionando la respuesta de su cuerpo una segunda vez.
Cada mañana se llevaba la mano al estómago y rezaba en
silencio para que aquel fin de semana de sexo con Yong Hwa hubiera servido de
algo. Si no estaba embarazada, entonces tendría que esperar hasta abril antes
de volver a intentarlo, y eso le parecía años.
Shin Hye estuvo tentada de ir a comprar otro test de
embarazo. Entonces sabría casi al instante si su mente le estaba jugando malas
pasadas o si realmente estaba embarazada. Pero no lo hizo. No sabía explicar
por qué se sentía feliz de esperar en esa ocasión. Si el periodo se le
retrasaba más de una semana, sólo entonces tendría sentido concertar una cita
con el médico. Pero, hasta entonces, había decidido ser fuerte, sin importar lo
que dijeran los resultados.
Lo que más sorprendió a Shin Hye era que, en el tiempo
que Yong Hwa llevaba fuera, lo echaba terriblemente de menos. Durante meses,
había tratado con todas sus fuerzas de olvidarse de ese hombre y, a veces, lo
había conseguido. Sin embargo, desde Navidad no había dejado de pensar en él ni
un solo instante. Hasta el fin de semana que habían pasado juntos, Shin Hye
había dado por hecho que era algo natural. Yong Hwa desempeñaba un papel importante
en sus planes para quedarse embarazada. Pero ahora, tener un bebé era más bien
un añadido. La posibilidad de reconstruir su matrimonio, cosa que en su momento
le había parecido imposible, era lo más importante.
Echar de menos a Yong Hwa no era una experiencia
nueva. Shin Hye siempre se había sentido desdichada cada vez que se marchaba
durante meses. Pero nunca se había sentido así. Nada era comparable a la
emoción que se aferraba a su corazón cada vez que pensaba en Yong Hwa en aquel
viaje. Lo echaba tanto de menos que le daba miedo. Durante más de un año, había
vivido sola en la casa; pero en ese momento parecía vacía porque él no estaba.
En la cama, por las noches, el deseo se hacía más intenso. Se quedaba tumbada
con los ojos abiertos, saboreando el recuerdo de las dos últimas noches juntos.
Un escalofrío la invadía cuando pensaba en lo cerca que habían estado de
echarlo todo a perder. Lo único que parecía suavizar ese horrible deseo era
construir sueños que lo incluían a él para ayudarla a acabar con la soledad
hasta que se
quedaba dormida.
El viernes por la mañana, Shin Hye se despertó
completamente mareada y le costó un gran esfuerzo salir de la cama. Dejó el
coche en el aparcamiento de su trabajo y cerró el coche apresuradamente. Estaba
caminando hacia el edificio, tratando de encontrar la energía necesaria para
seguir adelante cuando oyó a alguien gritar su nombre.
Se giró, pero no vio a nadie conocido.
—Shin Hye, ¿eres tú?
—¿So Min? —Shin Hye apenas podía creer lo que veía.
Era la hermana de Yong Hwa—¿Qué estás haciendo aquí?
—Iba a preguntarte lo mismo.
So Min estaba estupenda. Habían pasado casi dos años
desde que no se veían. En aquella época, So Min estaba en su último año de
universidad y se había mostrado divertida y vivaz aquel verano en que ella y
Yong Hwa habían visitado a su familia. ¿Realmente había sido sólo hacía dos
veranos? Parecía como si hubiera pasado una década. So Min siempre había
ocupado un lugar especial en el corazón de Shin Hye, de modo que sonrió y la
abrazó con fuerza. Cuando se apartó, Shin Hye quedó sorprendida al ver la
madurez que desprendían sus ojos.
—Trabajo aquí —dijo So Min—Desde el pasado verano.
—Yo también, desde hace más de un año.
—¿Me estás diciendo que hemos estado trabajando en la
misma compañía, en la misma planta y que ni siquiera lo sabíamos?
—Eso parece —dijo Shin Hye riéndose.
Las dos comenzaron a caminar hacia la entrada, aún
asombradas y riéndose como viejas amigas.
—Voy a darle una patada a Yong Hwa —dijo So Min—No me
dijo que trabajaras para Boeing.
—No lo sabe. Supongo que piensa que sigo en mi
anterior trabajo. Lo dejé mucho antes de que el divorcio se hiciera oficial. No
hemos hablado sobre mi trabajo, y no pensaba mencionarlo.
—¿Cómo estás? —preguntó So Min, pero no le dio más de
un segundo para responder—Yong Hwa me ladra cada vez que pronuncio tu nombre,
lo cual me indica que sigue loco por ti.
Shin Hye necesitaba oír eso. Sonrió y recibió con
alegría el sentimiento que le produjeron las palabras de So Min.
—Yo también sigo loca por él.
—Oh, Shin Hye —dijo So Min suspirando—No sabes lo
mucho que me alegra oír eso. Yong Hwa no nos dijo a ninguno por qué se divorciaron,
pero estuvo a punto de destrozarlo. No sabes lo feliz que me hizo que llamaras
en Navidad. No ha sido el mismo desde entonces.
—El divorcio fue un error… No debimos haber pasado por
eso —dijo Shin Hye suavemente. Había sido Yong Hwa el que había insistido en
poner fin a su matrimonio, y Shin Hye había estado demasiado confusa y dolida
en su momento como para rebatírselo como debía haber hecho—Yong Hwa me habló de
lo tuyo con Sung Joon. Enhorabuena.
—Gracias —dijo So Min con una amplia sonrisa al
escuchar el nombre de su marido—Conociste a mi ex, ¿verdad?
Shin Hye asintió, recordando la vez en la que le
habían presentado al ex prometido de So Min en la casa de sus suegros. No la
había impresionado mucho y, por lo que recordaba, a Yong Hwa tampoco.
—Él se casó… con otra persona —explicó So Min—Yo quedé
devastada, convencida de que mi vida se había acabado. Así fue como acabé en Jinhae-gu.
Me alegro tanto de haberme mudado aquí… Encontré a Sung Joon, y estamos
destinados el uno para el otro. Los dos lo sabemos.
«Aférrense a ese
sentimiento», pensó Shin Hye, entristecida al pensar en lo tonta que había sido
al dejar escapar a Yong Hwa de su vida. Había sido un error, uno por el que
ambos habían pagado.
—Me alegro mucho por ti, So Min.
—Gracias. Shin Hye, no sabes lo que me alegra volver a
verte.
Se detuvieron tras pasar la puerta de seguridad,
retrasando su despedida.
—¿En qué área trabajas? —preguntó Shin Hye.
—En la sección B.
—Yo en la F —dijo Shin Hye, lo que significaba que
iban en direcciones contrarias.
—Quizá podríamos quedar a comer algún día —sugirió So
Min mirando el reloj.
—Me encantaría. ¿Qué te parece el próximo martes? No
puedo hasta entonces. Estoy con un proyecto especial.
—Genial. Llámame. Estoy en la extensión 314.
—Lo haré.
***
Yong Hwa pasó frente al camarote del capitán y
atravesó el estrecho pasillo hasta llegar al suyo. Cansado, se sentó al borde
de su litera y se frotó los ojos con la mano. Ésa era su parte favorita del
día. Había terminado su turno y tenía una hora libre antes de pensar en irse a dormir.
Durante los últimos días había estado escribiendo a Shin Hye. Su carta se había
convertido en un diario de sus pensamientos. Era probable que llegase a casa
mucho antes que la carta. Como los submarinos pasaban el tiempo sumergidos,
había pocas ocasiones de enviar correo. Las emergencias se trataban por radio.
Había ocasiones en las que podían recibir correo, pero no era probable que
ocurriera en ese viaje.
Yong Hwa se sentía bien. Desde el momento en que su
divorcio con Shin Hye se hizo oficial, había sentido como si su vida no tuviese
rumbo. Había experimentado la primera tormenta y, en vez de enfrentarse a ella,
había saltado por la borda. Desde entonces, había estado como perdido.
No sabía qué había ocurrido entre Yeon Seok y Shin
Hye. Francamente, no quería saberlo. Fuera lo que fuera, había acabado y Yong
Hwa podría tenerla de nuevo. La deseaba. Estaba destinado a irse a la tumba
amando a esa mujer.
Al salir del océano ese último viaje, Yong
Hwa había sentido una importante atracción hacia tierra firme. Adoraba su
trabajo, le encantaba ser parte de la Armada, pero, en ese momento, habría
renunciado a su sueldo por ser capaz de quedarse en Jinhae-gu durante otro mes.
A pesar de haberle dicho a Shin Hye que deberían
emplear ese tiempo separados en considerar la posibilidad de la reconciliación,
él no necesitaba pensar más para saber que quería volver a casarse con ella.
Pero primero tenían que hablar, hablar de verdad, y no
de Yeon Seok. Había ciertas inseguridades a las que se había enfrentado en esas
últimas semanas y de las que necesitaba hablar.
Una de las cosas que siempre lo habían inquietado era
que Shin Hye nunca parecía necesitarlo. Sus compañeros siempre hablaban de cómo
las cosas se estropeaban en sus hogares mientras estaban en el mar. A su
regreso, después de los besos y los abrazos, sus mujeres les entregaban la
lista de las reparaciones que había que hacer en la casa o les contaban el
horror al que se habían visto sometidas en ausencia de sus maridos.
Pero no Shin Hye. Ella le había dicho adiós con una
sonrisa en la cara y lo había recibido con el mismo tono a su regreso. La
impresión que le daba era que le resultaba agradable que estuviera en casa,
pero igualmente agradable que no lo estuviera.
El hecho de que aceptase tan bien su estilo de vida lo
complacía, pero también lo irritaba. Apreciaba la fuerza de su personalidad,
pero, aun así, una parte de él quería que no fuera tan fuerte. No buscaba una
mujer completamente dependiente, pero a veces deseaba algo que no fuera el
carácter de acero de Shin Hye. En alguna ocasión le hubiera gustado oírla decir
lo terribles que habían sido las semanas sin él, o lo mucho que habría deseado
que se encargara de la secadora rota y que le cambiara el aceite al coche.
En vez de eso, le había dado la impresión de haber
pasado unos días muy agradables mientras él estaba fuera. Hablaba de las clases
que había dado, o de cómo crecía su jardín. Si le preguntaba por sus problemas,
ella le aseguraba que ya se había encargado de todo lo que había surgido.
Yong Hwa sabía que Shin Hye no estaba implicada con
las actividades de las esposas de los soldados de la Armada. Suponía que
dependería de ella el unirse o no. No la había presionado, pero a él le hubiera
encantado que hubiera hecho el esfuerzo por relacionarse con las esposas de sus
mejores amigos.
Pero la aparente fortaleza de Shin Hye no era lo único
que preocupaba a Yong Hwa. Había algo más de lo que tenían que hablar. La idea
de decirle a su ex mujer que lo mínimo que podía hacer era llorar un poco cada
vez que se marchaba lo hacía sentirse un desagradecido. Pero tragarse el
orgullo sería un precio pequeño con tal de arreglar las cosas entre ellos.
Lo que había dicho sobre desear un bebé inmediatamente
lo hacía sentir bien cada vez que pensaba en ello. Él había querido desde el
principio formar una familia, pero Shin Hye siempre había deseado esperar.
Ahora parecía dispuesta. No cuestionaba sus motivaciones. Estaba demasiado
agradecido.
Un golpe en la puerta llamó su atención.
—¿Sí?
El marino Lay entró en la habitación. —El capitán
quiere hablar con usted, señor —Enseguida voy —dijo Yong Hwa asintiendo con la
cabeza.
***
Shin Hye estaba tumbada en la mesa de reconocimiento
con una gasa cubriéndole el regazo.
La doctora llegaría en cualquier momento para darle la
noticia que había estado esperando desde hacía un mes. De acuerdo, llevaba dos
semanas de retraso con el periodo. Podría haber muchas razones. Por una parte,
había estado pasando por mucho estrés. Por otro…
Dejó de pensar cuando su doctora entró en la
habitación. Llevaba las gafas en la punta de la nariz y el ceño fruncido
mientras leía el informe.
—¿Y bien? —preguntó ella, incapaz de disimular la
ansiedad en su voz.
Que feliz porque continuaras con edta hisotoria, espero que yong y shin sean felices con su futuro bebé😍👶
ResponderEliminarExcelente!!!
ResponderEliminarExcelente relato!!!
ResponderEliminarMe encanta!!! Espero ansiosa los siguientes capítulos
ResponderEliminarActualiza!! 🙏😭
ResponderEliminarGracias por actualizar, muy bella historia! Que mas quisiéramos que se volviera realidad..
ResponderEliminarPor favor si no es mucho pedir podrías actualizar enserio estoy esperando desde que sacaste la historia y te juro que es muy bella por favor te suplico que actualices
ResponderEliminarSigo esperando la actualización... 😭🙏
ResponderEliminarX2 28 de en enero de 2021 y sigo esperando
EliminarPor suerte encontré la historia en internet t pude terminar de leerla, es muy linda! Igualmente gracias . Ojalá publiquen nuevas historias 🤗
ResponderEliminarFebrero 2021,,, espero la actualización...
ResponderEliminarActualiza por favor quiero saber como termina
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