lunes, 20 de abril de 2020

UN MAR DE NOSTALGIA - CAPITULO 6

Una semana después de que Yong Hwa se marchara, Shin Hye comenzó a experimentar síntomas que, una vez más, indicaban que podría estar embarazada. Regresaron las náuseas matutinas, y se encontró a sí misma llorando al ver alguna película romantica. Además, estaba todo el tiempo cansada, sintiéndose agotada al final del día. Todo lo que estaba pasando parecía apuntar en una dirección.
Sin embargo, el autodiagnóstico ya le había fallado un mes antes y Shin Hye temía que su deseo creciente de tener un hijo estuviera condicionando la respuesta de su cuerpo una segunda vez.
Cada mañana se llevaba la mano al estómago y rezaba en silencio para que aquel fin de semana de sexo con Yong Hwa hubiera servido de algo. Si no estaba embarazada, entonces tendría que esperar hasta abril antes de volver a intentarlo, y eso le parecía años.
Shin Hye estuvo tentada de ir a comprar otro test de embarazo. Entonces sabría casi al instante si su mente le estaba jugando malas pasadas o si realmente estaba embarazada. Pero no lo hizo. No sabía explicar por qué se sentía feliz de esperar en esa ocasión. Si el periodo se le retrasaba más de una semana, sólo entonces tendría sentido concertar una cita con el médico. Pero, hasta entonces, había decidido ser fuerte, sin importar lo que dijeran los resultados.
Lo que más sorprendió a Shin Hye era que, en el tiempo que Yong Hwa llevaba fuera, lo echaba terriblemente de menos. Durante meses, había tratado con todas sus fuerzas de olvidarse de ese hombre y, a veces, lo había conseguido. Sin embargo, desde Navidad no había dejado de pensar en él ni un solo instante. Hasta el fin de semana que habían pasado juntos, Shin Hye había dado por hecho que era algo natural. Yong Hwa desempeñaba un papel importante en sus planes para quedarse embarazada. Pero ahora, tener un bebé era más bien un añadido. La posibilidad de reconstruir su matrimonio, cosa que en su momento le había parecido imposible, era lo más importante.
Echar de menos a Yong Hwa no era una experiencia nueva. Shin Hye siempre se había sentido desdichada cada vez que se marchaba durante meses. Pero nunca se había sentido así. Nada era comparable a la emoción que se aferraba a su corazón cada vez que pensaba en Yong Hwa en aquel viaje. Lo echaba tanto de menos que le daba miedo. Durante más de un año, había vivido sola en la casa; pero en ese momento parecía vacía porque él no estaba. En la cama, por las noches, el deseo se hacía más intenso. Se quedaba tumbada con los ojos abiertos, saboreando el recuerdo de las dos últimas noches juntos. Un escalofrío la invadía cuando pensaba en lo cerca que habían estado de echarlo todo a perder. Lo único que parecía suavizar ese horrible deseo era construir sueños que lo incluían a él para ayudarla a acabar con la soledad hasta que  se quedaba dormida.
El viernes por la mañana, Shin Hye se despertó completamente mareada y le costó un gran esfuerzo salir de la cama. Dejó el coche en el aparcamiento de su trabajo y cerró el coche apresuradamente. Estaba caminando hacia el edificio, tratando de encontrar la energía necesaria para seguir adelante cuando oyó a alguien gritar su nombre.
Se giró, pero no vio a nadie conocido.
—Shin Hye, ¿eres tú?
—¿So Min? —Shin Hye apenas podía creer lo que veía. Era la hermana de Yong Hwa—¿Qué estás haciendo aquí?
—Iba a preguntarte lo mismo.
So Min estaba estupenda. Habían pasado casi dos años desde que no se veían. En aquella época, So Min estaba en su último año de universidad y se había mostrado divertida y vivaz aquel verano en que ella y Yong Hwa habían visitado a su familia. ¿Realmente había sido sólo hacía dos veranos? Parecía como si hubiera pasado una década. So Min siempre había ocupado un lugar especial en el corazón de Shin Hye, de modo que sonrió y la abrazó con fuerza. Cuando se apartó, Shin Hye quedó sorprendida al ver la madurez que desprendían sus ojos.
—Trabajo aquí —dijo So Min—Desde el pasado verano.
—Yo también, desde hace más de un año.
—¿Me estás diciendo que hemos estado trabajando en la misma compañía, en la misma planta y que ni siquiera lo sabíamos?
—Eso parece —dijo Shin Hye riéndose.
Las dos comenzaron a caminar hacia la entrada, aún asombradas y riéndose como viejas amigas.
—Voy a darle una patada a Yong Hwa —dijo So Min—No me dijo que trabajaras para Boeing.
—No lo sabe. Supongo que piensa que sigo en mi anterior trabajo. Lo dejé mucho antes de que el divorcio se hiciera oficial. No hemos hablado sobre mi trabajo, y no pensaba mencionarlo.
—¿Cómo estás? —preguntó So Min, pero no le dio más de un segundo para responder—Yong Hwa me ladra cada vez que pronuncio tu nombre, lo cual me indica que sigue loco por ti.
Shin Hye necesitaba oír eso. Sonrió y recibió con alegría el sentimiento que le produjeron las palabras de So Min.
—Yo también sigo loca por él.
—Oh, Shin Hye —dijo So Min suspirando—No sabes lo mucho que me alegra oír eso. Yong Hwa no nos dijo a ninguno por qué se divorciaron, pero estuvo a punto de destrozarlo. No sabes lo feliz que me hizo que llamaras en Navidad. No ha sido el mismo desde entonces.
—El divorcio fue un error… No debimos haber pasado por eso —dijo Shin Hye suavemente. Había sido Yong Hwa el que había insistido en poner fin a su matrimonio, y Shin Hye había estado demasiado confusa y dolida en su momento como para rebatírselo como debía haber hecho—Yong Hwa me habló de lo tuyo con Sung Joon. Enhorabuena.
—Gracias —dijo So Min con una amplia sonrisa al escuchar el nombre de su marido—Conociste a  mi ex, ¿verdad?
Shin Hye asintió, recordando la vez en la que le habían presentado al ex prometido de So Min en la casa de sus suegros. No la había impresionado mucho y, por lo que recordaba, a Yong Hwa tampoco.
—Él se casó… con otra persona —explicó So Min—Yo quedé devastada, convencida de que mi vida se había acabado. Así fue como acabé en Jinhae-gu. Me alegro tanto de haberme mudado aquí… Encontré a Sung Joon, y estamos destinados el uno para el otro. Los dos lo sabemos.
«Aférrense  a ese sentimiento», pensó Shin Hye, entristecida al pensar en lo tonta que había sido al dejar escapar a Yong Hwa de su vida. Había sido un error, uno por el que ambos habían pagado.
—Me alegro mucho por ti, So Min.
—Gracias. Shin Hye, no sabes lo que me alegra volver a verte.
Se detuvieron tras pasar la puerta de seguridad, retrasando su despedida.
—¿En qué área trabajas? —preguntó Shin Hye.
—En la sección B.
—Yo en la F —dijo Shin Hye, lo que significaba que iban en direcciones contrarias.
—Quizá podríamos quedar a comer algún día —sugirió So Min mirando el reloj.
—Me encantaría. ¿Qué te parece el próximo martes? No puedo hasta entonces. Estoy con un proyecto especial.
—Genial. Llámame. Estoy en la extensión 314.
—Lo haré.
***
Yong Hwa pasó frente al camarote del capitán y atravesó el estrecho pasillo hasta llegar al suyo. Cansado, se sentó al borde de su litera y se frotó los ojos con la mano. Ésa era su parte favorita del día. Había terminado su turno y tenía una hora libre antes de pensar en irse a dormir. Durante los últimos días había estado escribiendo a Shin Hye. Su carta se había convertido en un diario de sus pensamientos. Era probable que llegase a casa mucho antes que la carta. Como los submarinos pasaban el tiempo sumergidos, había pocas ocasiones de enviar correo. Las emergencias se trataban por radio. Había ocasiones en las que podían recibir correo, pero no era probable que ocurriera en ese viaje.
Yong Hwa se sentía bien. Desde el momento en que su divorcio con Shin Hye se hizo oficial, había sentido como si su vida no tuviese rumbo. Había experimentado la primera tormenta y, en vez de enfrentarse a ella, había saltado por la borda. Desde entonces, había estado como perdido.
No sabía qué había ocurrido entre Yeon Seok y Shin Hye. Francamente, no quería saberlo. Fuera lo que fuera, había acabado y Yong Hwa podría tenerla de nuevo. La deseaba. Estaba destinado a irse a la tumba amando a esa mujer.  
Al salir del océano ese último viaje, Yong Hwa había sentido una importante atracción hacia tierra firme. Adoraba su trabajo, le encantaba ser parte de la Armada, pero, en ese momento, habría renunciado a su sueldo por ser capaz de quedarse en Jinhae-gu durante otro mes.
A pesar de haberle dicho a Shin Hye que deberían emplear ese tiempo separados en considerar la posibilidad de la reconciliación, él no necesitaba pensar más para saber que quería volver a casarse con ella.
Pero primero tenían que hablar, hablar de verdad, y no de Yeon Seok. Había ciertas inseguridades a las que se había enfrentado en esas últimas semanas y de las que necesitaba hablar.
Una de las cosas que siempre lo habían inquietado era que Shin Hye nunca parecía necesitarlo. Sus compañeros siempre hablaban de cómo las cosas se estropeaban en sus hogares mientras estaban en el mar. A su regreso, después de los besos y los abrazos, sus mujeres les entregaban la lista de las reparaciones que había que hacer en la casa o les contaban el horror al que se habían visto sometidas en ausencia de sus maridos.
Pero no Shin Hye. Ella le había dicho adiós con una sonrisa en la cara y lo había recibido con el mismo tono a su regreso. La impresión que le daba era que le resultaba agradable que estuviera en casa, pero igualmente agradable que no lo estuviera.
El hecho de que aceptase tan bien su estilo de vida lo complacía, pero también lo irritaba. Apreciaba la fuerza de su personalidad, pero, aun así, una parte de él quería que no fuera tan fuerte. No buscaba una mujer completamente dependiente, pero a veces deseaba algo que no fuera el carácter de acero de Shin Hye. En alguna ocasión le hubiera gustado oírla decir lo terribles que habían sido las semanas sin él, o lo mucho que habría deseado que se encargara de la secadora rota y que le cambiara el aceite al coche.
En vez de eso, le había dado la impresión de haber pasado unos días muy agradables mientras él estaba fuera. Hablaba de las clases que había dado, o de cómo crecía su jardín. Si le preguntaba por sus problemas, ella le aseguraba que ya se había encargado de todo lo que había surgido.
Yong Hwa sabía que Shin Hye no estaba implicada con las actividades de las esposas de los soldados de la Armada. Suponía que dependería de ella el unirse o no. No la había presionado, pero a él le hubiera encantado que hubiera hecho el esfuerzo por relacionarse con las esposas de sus mejores amigos.
Pero la aparente fortaleza de Shin Hye no era lo único que preocupaba a Yong Hwa. Había algo más de lo que tenían que hablar. La idea de decirle a su ex mujer que lo mínimo que podía hacer era llorar un poco cada vez que se marchaba lo hacía sentirse un desagradecido. Pero tragarse el orgullo sería un precio pequeño con tal de arreglar las cosas entre ellos.
Lo que había dicho sobre desear un bebé inmediatamente lo hacía sentir bien cada vez que pensaba en ello. Él había querido desde el principio formar una familia, pero Shin Hye siempre había deseado esperar. Ahora parecía dispuesta. No cuestionaba sus motivaciones. Estaba demasiado agradecido.  
Un golpe en la puerta llamó su atención.
—¿Sí?
El marino Lay entró en la habitación. —El capitán quiere hablar con usted, señor —Enseguida voy —dijo Yong Hwa asintiendo con la cabeza.

***

Shin Hye estaba tumbada en la mesa de reconocimiento con una gasa cubriéndole el regazo.
La doctora llegaría en cualquier momento para darle la noticia que había estado esperando desde hacía un mes. De acuerdo, llevaba dos semanas de retraso con el periodo. Podría haber muchas razones. Por una parte, había estado pasando por mucho estrés. Por otro…
Dejó de pensar cuando su doctora entró en la habitación. Llevaba las gafas en la punta de la nariz y el ceño fruncido mientras leía el informe.
—¿Y bien? —preguntó ella, incapaz de disimular la ansiedad en su voz.

—Enhorabuena, Shin Hye —dijo ella con una sonrisa—Vas a ser madre. 






12 comentarios:

  1. Que feliz porque continuaras con edta hisotoria, espero que yong y shin sean felices con su futuro bebé😍👶

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  2. Me encanta!!! Espero ansiosa los siguientes capítulos

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  3. Gracias por actualizar, muy bella historia! Que mas quisiéramos que se volviera realidad..

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  4. Por favor si no es mucho pedir podrías actualizar enserio estoy esperando desde que sacaste la historia y te juro que es muy bella por favor te suplico que actualices

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  5. Sigo esperando la actualización... 😭🙏

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  6. Por suerte encontré la historia en internet t pude terminar de leerla, es muy linda! Igualmente gracias . Ojalá publiquen nuevas historias 🤗

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  7. Febrero 2021,,, espero la actualización...

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  8. Actualiza por favor quiero saber como termina

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