La enfermedad.
Un
nuevo espectáculo, una nueva gira, los días fueron pasando y Yong Hwa no había visto a Shin Hye, la echaba de menos, se sentía nervioso y de mal humor, concentrarse le parecía
una idea imposible. La banda estaba promocionando su nuevo álbum y tenía muchas
presentaciones, y en lo único que él podía pensar era en ella, en Shin Hye.
Sus
compañeros parecían saber lo que le estaba pasando, de pronto surgió una idea. Min Hyuk reunió a Jung Shin y a Jong
Hyun en casa de sus padres, no le dijo nada a Yong Hwa, cuando este se dio cuenta ya estaba solo en casa, de
repente el timbre comenzó a sonar. Yong Hwa fue a abrir la puerta, no podía
creer lo que estaba viendo, era Shin Hye. Llevaba un precioso vestido azul
pegado a cada una de sus curvas, al parecer se había fugado de las grabaciones
de alguna publicidad.
—¿Estás
bien Yong Hwa?—preguntó casi con desesperación.
Yong
Hwa la miraba con admiración, era una diosa sexy, abrió y cerró los ojos de nuevo para
asegurarse de que era ella.
Shin
Hye lo abrazó muy fuerte.
—Min
Hyuk me dijo que estabas muy enfermo y solo.
Y que no podían venir a ayudarte.
Yong
Hwa sonrió pensando en sus amigos.
—No
estoy solamente enfermo Shin Hye. Me estoy muriendo.
Yong
Hwa tomo la mano de Shin Hye y la llevó a su habitación, cerró la puerta detrás
de ella y sin poder aguantar más la
abrazó.
Shin
Hye se separo de él por un instante y puso la mano en su frente, comprobando si
tenía fiebre.
—¿Tus
amigos realmente te dejaron solo y enfermo?.
—Creo
que más bien me enviaron mi medicina.
Shin
Hye no entendía lo que Yong Hwa le decía, sin embargo estaba muy contenta por
saber que no estaba realmente enfermo.
Yong Hwa se sentó en el sofá y tiro de ella haciendo que se sentara en su regazo. Comenzó a besarla suavemente acariciándole el pelo, acariciándole cuello y bajando lentamente las manos que acariciaban su espalda, estaba tratando de alguna forma de descomprimir su vestido sin despertarla del estado de éxtasis en el que ella se encontraba en ese momento.
Yong Hwa se sentó en el sofá y tiro de ella haciendo que se sentara en su regazo. Comenzó a besarla suavemente acariciándole el pelo, acariciándole cuello y bajando lentamente las manos que acariciaban su espalda, estaba tratando de alguna forma de descomprimir su vestido sin despertarla del estado de éxtasis en el que ella se encontraba en ese momento.
La
casa donde vivían los cuatro integrantes siempre
fue un lugar tranquilo. Los chicos nunca habían llevado a sus novias allí, y
prometieron que nunca lo harían, aunque en este caso Yong Hwa no lo había
planeado, es más, fueron ellos quienes habían
enviado a Shin Hye prácticamente a sus brazos. En ese momento ellos no podían pensar más de lo que estaban
sintiendo, y cuando se dieron cuenta ya estaban haciendo el amor.
La
suavidad de su piel lo volvió loco, en esos momentos se sentía el rey del mundo. Podía sentir su corazón
latiendo al mismo tiempo que el de ella, podía ver las mejillas rojas de su
novia y aquellos labios exquisitos que lo enviaban al mismo cielo.
***
Sin
aliento, Yong Hwa se tumbó a su lado y la colocó encima, rodeándola con los
brazos.
—Ya
no eres un niño—suspiro—Te has convertido en un hombre muy guapo y fuerte— dijo
mientras acariciaba sus abdominales.
Yong
Hwa besó su frente y dijo: —Mi
Shin Hye, eres lo mejor que me ha pasado
en esta vida.
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