miércoles, 17 de julio de 2013

LA MELODÍA DEL AMOR - CAPITULO 13



Shin Hye se quedó mirando a Yong Hwa, que estaba sentado cómodamente en uno de los sillones del salón elegantemente amueblado, totalmente relajado, con las piernas estiradas. Como si lo hubiera hecho docenas de veces antes. ¡Lo que era muy probable! Sin duda, había pasado mucho tiempo allí mientras Jong Hyun estaba de viaje.
Si antes había querido irse, en aquellos momentos lo ansiaba todavía más. Aquella situación era de locos.
—He invitado a Shin Hye a tomar una copa —le dijo Suzi animadamente, como si invitar a su exmujer a ir a su casa fuese algo de lo más natural—¿Te importa ocuparte de ella mientras yo veo a mis hijos? —sugirió felizmente, antes de salir de la estancia.
Shin Hye no podía creer lo que le estaba ocurriendo, y se quedó mirando a Yong Hwa con perplejidad mientras él lentamente se incorporaba en su asiento y entornaba los ojos para escrutarla.
Se había cortado el pelo desde la última vez que lo había visto y su rostro parecía más delgado.
Pero, ¿qué estaba pasando? ¿Sabía Yong Hwa que Suzi iba a regresar con ella? Si era así, ¿con qué objeto? El divorcio era inminente, no tenían nada que decirse el uno al otro.
Yong Hwa se levantó pausadamente, y su altura, y el poder que emanaba, dominó en seguida la habitación.
—¿Qué te puedo ofrecer? —le preguntó a Shin Hye. Ella lo miró con una expresión de total incomprensión—De beber —le explicó.
Shin Hye no quería la maldita copa, ¡ni siquiera quería estar allí!
—Vino —decidió Yong Hwa, acercándose a la bandeja con bebidas que estaba en el aparador—Toma —le dijo tendiéndole la copa— Cuanto antes te la tomes, antes podrás irte —añadió sarcásticamente al ver que Shin Hye no hacía ningún esfuerzo por aceptar la copa.
La tomó finalmente, con cuidado de no tocar la mano de Yong Hwa, y bebió un sorbo del líquido sintiendo al instante su calor. Que no le vino mal, había empezado a sentirse como un bloque de hielo. ¿En qué estaría pensando Suzi  al invitarla sabiendo perfectamente que Yong Hwa estaba cuidando de sus hijos?
¡Yong Hwa haciendo de niñero…! Todavía le parecía increíble. Aunque no con cualquiera, sino con los hijos de la mujer con la que se rumoreaba que tenía una aventura. Eso no era exactamente lo mismo que hacer de niñero…
Suzi parecía estar tomándose demasiado tiempo para ver cómo estaban sus gemelos.
—Suzi es una romántica —le dijo Yong Hwa a Shin Hye irónicamente, pareciendo adivinar sus pensamientos—Cree que si nos deja solos durante el tiempo suficiente, arreglaremos nuestras diferencias —explicó, y sacudió la cabeza—¡Una romántica!
—Especialmente dadas las circunstancias —contestó Shin Hye, que por fin recuperó la voz. Se sentía como si se hubiese quedado muda durante la última hora.
—No voy a preguntarte sobre a qué circunstancias te refieres —dijo con una mueca de disgusto—, ¡porque lo puedo adivinar! Pero si fuera tú no se las contaría a Suzi, seguramente se reirá en tu cara.
—No creo que nada de esto sea divertido —le cortó Shin Hye con impaciencia. —Quiso ser amable en el estudio de televisión…
—Fue una buena entrevista, por cierto —le dijo Yong Hwa alegremente—Y me gustó la nueva canción. Será un buen álbum.
Shin Hye no quería saber lo que pensaba de la entrevista ni de la canción.
—Suzi insistió en que tomáramos una copa juntas después del programa. Y ahora, por alguna razón, nos ha dejado deliberadamente a solas.
Yong Hwa posó la mirada en sus mejillas encendidas.
—Tal vez Suzi haya insistido, Shin Hye, pero tú no tenías por qué ceder. Tienes voluntad propia, como bien me lo has demostrado, y podías haber rechazado la invitación.
—Insistió mucho —se defendió Shin Hye con irritación.
—Y tú puedes tener mucha determinación —la rebatió con ironía—Así que, ¿qué haces aquí? ¿No me digas que te mueres de curiosidad?
¿Había sido así? ¿Había querido en parte saber, de una vez por todas, exactamente qué relación mantenía Yong Hwa con la hermosa actriz? De ser así, ¿qué clase de masoquista era? ¿O es que aquella mujer era un vínculo con Yong Hwa, por doloroso que fuera?
—No tengo ninguna curiosidad en lo que a ti respecta —le dijo con desprecio—Sé todo lo que necesito saber.
—¿Y Suzi? —la desafió—¿También sabes todo lo que necesitas saber de ella?
Sintió que sus mejillas se encendían al comprender que había puesto el dedo en la llaga. En contra de su voluntad, Suzi la había agradado y había encontrado una incoherencia entre lo que le habían dicho de ella y la amistad y el afecto que emanaba hacia Shin Hye. Algo no encajaba.
—No sé nada de ella —dijo Shin Hye con decisión.
—¿No?
—No —le espetó, dejando su copa de vino, casi intacta, sobre la mesa—Si hubiera sabido que ibas a estar aquí esta noche no me habría dejado persuadir para venir. No tenemos nada más que decirnos.
—Es extraño, pero siempre pensé que Suzi y tú podían ser muy buenas amigas —dijo Yong Hwa con suavidad—Y le caes bien, Shin Hye. Si no, por nada del mundo te hubiese invitado a su casa.
—¡Qué honor!
—El sarcasmo no es propio de ti, Shin Hye.
—Tú no eres propio de mí, Yong Hwa —le espetó con ánimo acusador—Sacas lo peor que hay en mí.
—Y lo mejor, Shin Hye —le dijo—No lo olvidemos.
No había sido capaz de olvidarlo, aún recordaba con total claridad la magia que habían conocido abrazados hacía cinco semanas. ¿Cinco semanas…? Pero…
—Lo mejor —repitió Yong Hwa con determinación, acercándose demasiado a Shin Hye para agarrarla de los antebrazos.
Shin Hye se sintió abrumada, no podía respirar, y tenía la impresión de estar hechizada. ¡No! ¡No podía estar sucediéndole otra vez! ¿Es que nunca iba a acabar…?
—Me temo que este jovencito te ha estado tomando el pelo, Yong Hwa —anunció Suzi al entrar despreocupadamente en la estancia con un bebé acurrucado junto a su cuello. Se detuvo bruscamente al verlos de pie tan juntos al fondo de la habitación—Vaya —dijo con una mueca de disculpa—¿Salgo y vuelvo a entrar? —bromeó.
Shin Hye se sintió mortificada al sentirse sorprendida en una pose tan íntima con Yong Hwa. Lo cual era ridículo, nadie como ella tenía derecho a estar en sus brazos.
Yong Hwa se apartó rápidamente y cruzó la estancia para tomar al bebé.
—Pequeño, me vas a meter en un lío —bromeó afectuosamente cuando el bebé se volvió y se colocó fácilmente en sus brazos—El trato era que estarías dormido cuando mamá llegase a casa.
Suzi rio.
—Apuesto a que los acostaste cuando oíste llegar el coche.
Yong Hwa sonrió por encima de la cabeza morena que estaba acurrucada en su pecho.
—Privilegios del niñero—le dijo sin remordimientos.
—Qué blando es, Shin Hye —dijo Suzi volviéndose para incluir a Shin Hye en la conversación—Pero tú ya lo sabes.
No lo sabía, nunca había encontrado a Yong Hwa blando, ni en sus dos años de matrimonio ni después. Pero tal vez se comportase de manera diferente con aquella mujer. Desde luego, parecía relajado.
Aunque lo que vio entonces captó todo su interés… El bebé que estaba en brazos de Yong Hwa era indudablemente un niño muy hermoso, de pelo negro y ojos del mismo color, que se abrieron como platos cuando se volvió para mirar tímidamente a la extraña. Una sonrisa iluminó repentinamente su rostro dejando ver diminutos dientes blancos.
Él bebé era realmente hermoso, y Shin Hye sintió que su corazón se derretía. ¡Y había otro niño igual que él dormido en algún lugar de la casa! No le extrañaba que Suzi se negase a dejarlos o a permitir que nadie más la ayudase a criarlos.
El pequeño era sin duda de otra descendencia. Era imposible, a juzgar por las fotografías que había visto en la repisa de la chimenea de Suzi y Jong Hyun, que fuese el hijo natural de la pareja…
—¿Te gustaría tenerlo, Shin Hye? —la invitó Suzi con suavidad—No te preocupes —la tranquilizó al ver su mirada de alarma—No llorará. Te ha sonreído, así que es evidente que le gustas —tomó al niño de brazos de Yong Hwa y lo colocó firmemente en los de Shin Hye—Los niños parecen saber instintivamente en quién pueden confiar. Sak Hyun seguramente siente que eres parte de su tío Yong Hwa.
Shin Hye ignoró el último comentario, absorta como estaba con el bebé acurrucado tan cómodamente sobre ella. Parecía fascinado por su largo pelo y levantó los largos cabellos para ver cómo caían antes de sonreírle con picardía. Shin Hye se sentó en un sillón con él, encantada con su suavidad, con las manitas abiertas que le tocaban suavemente la piel.
—Te encaja, Shin Hye —dijo Yong Hwa con voz ronca.
Shin Hye levantó la vista con mirada de incomprensión, ya que había estado completamente absorta con el bebé. Cuando entendió el significado de sus palabras, perdió todo el color de las mejillas.
—Eres un canalla —le dijo atragantándose por la incredulidad—¿Cómo has podido? —se levantó de repente, devolviendo el bebé a su madre—Tu hijo es hermoso, Suzi. Eres una mujer muy afortunada —añadió antes de dar media vuelta y salir torpemente de la habitación.
La agarro del brazo y le hizo dar media vuelta antes de llegar a la puerta del apartamento.
—Suéltame, Yong Hwa —le dijo apretando los dientes—Si te queda un ápice de decencia, sal de la vida de Suzi. Tu relación con ella sólo puede traerle la desgracia.
Como había pasado con Shin Hye. ¡Sentía tanto dolor por ello que casi le parecía un dolor físico!
—¿No seguirás creyendo en esa basura sobre Suzi y yo? —gritó Yong Hwa con furia—¿Es que no tienes sentido común, mujer? ¿No tienes ojos en la cara? —continuó con exasperación—Este hogar está lleno de amor, Shin Hye. Te envuelve nada más entras por la puerta. En este apartamento vive una familia feliz. No me creo que no veas y sientas que es así.
Claro que podía verlo, y sentirlo también. Era la razón por la que había tratado de aconsejar a Suzi que pensara en lo que tenía. Yong Hwa no tenía derecho a irrumpir en aquella familia.
—Te dejo por imposible, Shin Hye —dijo Yong Hwa apartándola bruscamente—Jong Hyun es mi mejor amigo, Suzi es como una hermana para mí. Soy el padrino de sus hijos y aun así crees que yo… —sacudió la cabeza con desagrado—¡Algún día sabré qué hice tan mal para que creas que soy un monstruo!
—Es culpa mía, Yong Hwa —dijo Suzi, saliendo al pasillo con el bebé dormido en los brazos—Pensé que… —había lágrimas en aquellos hermosos ojos— Quería arreglar las cosas para ti, Yong Hwa —le dijo para disculparse.
—Ya lo sé —le dijo y se acerco a ella y le eztrujo el brazo para tranquilizarla—No estoy enfadado contigo.
No, era con Shin Hye con quien estaba enfadado. Y no tenía derecho a estarlo. Ningún derecho.
—Esto es la vida real, Suzi, no una de tus películas —añadió Yong Hwa con afecto— La realidad pocas veces tiene un final feliz. Jong Hyun y tú lo tuvieron, pero yo he perdido el mío —dijo con dureza antes de volverse a Shin Hye—No te preocupes, lo que dije la última vez sobre salir de tu vida lo decía en serio. Esto no volverá a ocurrir —declaró con aspereza—Que disfrutes de tu vida, Shin Hye.
Y con una fluidez que la tomó por sorpresa, fue él quien se dirigió hacia la puerta para salir del apartamento. Pero antes de que pudiera  salir Shin Hye vio algo que nunca había visto antes desde que conoció a Yong Hwa, dos gruesas lagrimas caian por sus mejillas como cristales.
Y Shin Hye no aguanto más, ver las lagrimas de Yong Hwa la confundieron completamente y lloró en silencio, los ríos de lágrimas se deslizaron por sus mejillas y la cegaron cuando Suzi la abrazó con el bebé en brazos. Las dos mujeres lloraban con el niño durmiendo despreocupadamente entre ellas.
Suzi fue la que se irguió finalmente.
—Pondré a Sak Hyun en su cuna y volveré. Ve al salón, Shin Hye, y termina tu vino. Luego hablaremos.
Shin Hye estaba demasiado turbada como para buscar la copa de vino, y se limitó a caer pesadamente sobre uno de los sillones.
—Yo sé por qué estaba llorando —le dijo Suzi al regresar al salón—¿Pero y tú?
Era demasiado complicado como para poder explicarlo. Y Shin Hye tampoco tenía intención de hacerlo.
—Yong Hwa produce ese efecto en mí —se reprochó a sí misma una vez que había recuperado el control de sus emociones.
Suzi sacudió la cabeza.
—No los entiendo. Yong Hwa te quiere mucho, y por lo que he visto desde que estás aquí, creo que tú también lo quieres. Entonces, ¿por qué no están juntos?
Shin Hye se quedó estupefacta al oír aquella pregunta tan directa. Pero Suzi estaba equivocada, Yong Hwa no la quería. Aunque reconocía que había estado equivocada respecto a su relación con Suzi; al verlos juntos en el pasillo lo había comprendido. Había afecto y preocupación entre ellos, un afecto profundo y genuino, pero era el propio de dos hermanos. Lo había visto claramente. Pero tenía una necesidad más apremiante en aquellos momentos: volver a casa, hablar con su padre.
—Suzi, tengo que irme —le dijo poniéndose rápidamente en pie—Ha sido un placer conocerte, a ti y a uno de tus hijos, pero…
—No los habría tenido de no ser por Yong Hwa —la interrumpió Suzi con callada determinación.
Shin Hye la miró perpleja. ¿A qué se refería exactamente?
—Cuando Jong Hyun y yo descubrimos que no iba a tener hijos, me sentí hundida —dijo Suzi mirando a Shin Hye a los ojos mientras hablaba. —Me negué a considerar la idea de la adopción, arrastré a Jong Hyun a la consulta de todos los especialistas con la esperanza de que alguno de ellos pudiera ayudarnos. Se convirtió en una obsesión para mí. Cada vez que Jong Hyun hablaba de adopción, me distanciaba de él. Quería tener mi propio hijo, sentir cómo crecía dentro de mí, dar a luz y tenerlo en mis brazos. Al final, Jong Hyun y yo nos distanciamos tanto que estuvimos a punto de echar a perder nuestro matrimonio. ¿Te resulta familiar? —sugirió con suavidad.
Shin Hye frunció el ceño. ¿Lo era? Yong Hwa y ella nunca habían llegado a ir a ningún especialista. Habían perdido el único hijo que podrían llegar a tener y, después de lo ocurrido, Shin Hye se había negado a hablar de ello. Su dolor había sido demasiado intenso.
—No es lo mismo —aseguró con voz triste.
—Shin Hye, es lo mismo —gimió Suzi comprensivamente. —Peor, quizás. Concebiste un hijo y luego lo perdiste. No te enfades con Yong Hwa porque nos lo haya dicho, Shin Hye —añadió rápidamente al ver que se ponía rígida—Cuando entró en nuestras vidas hace tres años, estaba en un estado terrible. Te había perdido, a ti y al niño, y fue posiblemente al ver su total desolación cuando volví a la realidad en lo referente a mi matrimonio. Me había obsesionado tanto con la idea de tener un hijo con Jong Hyun que me había olvidado de que era a Jong Hyun a quien amaba, que era nuestra relación lo que importaba. Al ver lo mucho que Yong Hwa lamentaba lo que había perdido, Jong Hyun y yo seguimos adelante con la idea de la adopción. Yong Hwa me hizo comprender que amaría a cualquier niño que criara con mi marido —añadió con emoción.
Shin Hye tragó saliva.
—Nunca supe que Yong Hwa se sentía así.
—Porque no lo escuchaste —bromeó Suzi—No te culpo, a veces la persona más próxima no es a la que escuchamos, sino sobre la que descargamos nuestro dolor. Eso es lo que yo hice con Jong Hyun.
¿Y lo que ella había hecho con Yong Hwa? ¿Después del accidente, de perder al niño, cuando le dijeron que no podría tener más hijos? Tal vez entonces, no podía culpar a Yong Hwa por refugiarse en otra persona, alguien que le mostrase un poco de afecto y comprensión.
—Yong Hwa me abandonó, Suzi —le dijo Shin Hye bruscamente—No fue al revés.
—¿Le has preguntado alguna vez por qué? —insistió la actriz—Yo desde luego lo hice. Él te amaba, ¿por qué iba a entonces a dejarte, aunque tú se lo hubieras dicho?
—¿Y? —inquirió Shin Hye, conteniendo el aliento mientras esperaba la respuesta.
—No, Shin Hye —dijo Suzi, sacudiendo la cabeza con pesar—Yong Hwa es amigo mío. No contaré las confidencias que me ha hecho. Si quieres saber la respuesta, tendrás que preguntárselo tú misma.
—Pero,  él ya no está aquí —señaló Shin Hye con franqueza.
—Entonces, tendrás que ir a su casa y preguntárselo. ¿Tan difícil es, Shin Hye? —le preguntó, y se detuvo unos instantes al ver que Shin Hye empalidecía—¿No ha sido Yong Hwa el que ha ido detrás de ti? Casi se muere esperando el día en que sabía que volverías a cantar para poder regresar a tu vida.
—Se comportó horriblemente durante el festival de música —recordó Shin Hye—Arrogante hasta la médula.
Suzi la miró con pena.
—¿Cuánto tiempo hace que estás casada con él, Shin Hye? Dos años, si no me equivoco. Y no has llegado a conocerlo…
—Sí, lo conocía —se defendió Shin Hye acaloradamente—Y era cariñoso y divertido… ¡hasta que algo le salió mal!
¿O había sido ella la que había cambiado cuando algo le había salido mal?
—Shin Hye, voy a darte la dirección de Yong Hwa… si es que no la tienes ya…
—No la tengo —dijo Shin Hye enseguida.
Suzi asintió y se puso de pie.
—Muy pocas personas la tienen. Ha estado viviendo como un león furioso lamiéndose las heridas —le dijo, y escribió las señas en el bloc de notas que había junto al teléfono—Es cosa tuya si vas a verlo o no —añadió al tenderle la hoja de papel—Pero estoy casi segura de que él no volverá a acercarse a ti. Ya no más. ¿No merece la pena conversar por última vez antes de dejarlo?
—El divorcio ya casi está legalizado—le dijo Shin Hye distraídamente.
—Los divorcios pueden dar marcha atrás —la rebatió Suzi fácilmente—¿Qué tienes que perder, Shin Hye?
Nada, ya nada. Amaba a Yong Hwa, sabía que no amaría a nadie tanto como a él. Pero, ¿podía arriesgarse a ir a su casa, a que le diera con la puerta en las narices?
¿Podría intentar hablar con él, forjar algún tipo de amistad entre ellos? ¿No sería eso mejor que nada?
—Eres una mujer encantadora, Suzi —dijo Shin Hye, y la abrazó—Y una buena amiga de Yong Hwa.
—¿Por fin crees que no soy más que eso? —le preguntó, y rio al ver la expresión incómoda de Shin Hye—Los periodistas no creen que puede existir la amistad entre un hombre y una mujer. Jong Hyun y yo hemos sido conscientes de los rumores y nos hemos reído juntos por ello. Soy mujer de un solo hombre, Shin Hye, y ese hombre es Jong Hyun.
—Siento…
—No lo hagas, ahora también soy tu amiga, no lo olvides. Pase lo que pase.
Shin Hye no estaba segura de merecer la generosidad de aquella mujer después de los pensamientos tan poco piadosos que había tenido acerca de ella.
¿Merecía que Yong Hwa la escuchase también?, se preguntó cuando se sentó en el taxi de camino a su casa. ¿Qué iba a poder decirle que quisiera oír?
Aquella noche hacía semanas, después de que hicieran el amor, se había preguntado si Yong Hwa la amaba. ¿Lo hacía? ¿O era esperar demasiado? Pero si, por un milagro, seguía amándola, ¿podrían salvar sus diferencias y empezar de nuevo?

Sí, claro que podrían. El amor tenía que ser el factor decisivo. 

¿Podrían ser capaces de olvidar y perdonar…?



8 comentarios:

  1. Espero con ansias el proximo capitulo. Quiero saber si irá a la casa de YongHwa D: Continuala pleasse.

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  2. Que vuelva el amor, porfisss se ve que se aman, no tardes en el proximo capitulo =)

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  3. asdfghjkljhgfdsa Aigooo! Estoy intrigadaa!! T.T YH llorando waaa u.u espero con ansias el proximo fghjhgfd

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  4. Continua la historia. Me late que ellos podran regresar a ser pareja de nuevo ♥

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  5. Continuala! Esta cada vez mas bueno!!!!! Muero por saber qué sigue. ¡Fighting!

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  6. bueno esto de subir las historias deve ser algo complicado pero no demores tanto estoy en ascuas plis no te demores

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  7. Morí al saber que YH se fue llorando T_T Debes de continuarla, por favor. Quiero saber si irá o no a buscarlo D:

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  8. Estaré pendiente por tu fics, no demores mucho en subir otro capítulo, por favor :)

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